martes, 11 diciembre 2018

Loren sube al Betis al tren que lleva a Europa (1-3)

LA CRÓNICA. Un doblete del canterano abre a los verdiblancos la puerta del triunfo en Vitoria y de la octava plaza en la Liga. El equipo de Setién fue muy superior en la primera parte y sufrió en la segunda

12 mar 2018 / 20:55 h - Actualizado: 13 mar 2018 / 11:38 h.
  • Loren marcó el 1-3 definitivo con este trallazo cruzado ante Pacheco. Laguardia, como el portero, no pudo hacer nada. / David Aguilar (Efe)
    Loren marcó el 1-3 definitivo con este trallazo cruzado ante Pacheco. Laguardia, como el portero, no pudo hacer nada. / David Aguilar (Efe)

El Betis de Quique Setién vuelve a asomarse a las posiciones europeas después de romper la impecable racha del Alavés en Mendizorroza, donde no se veía una victoria visitante desde noviembre del año pasado. El Betis de Setién... y de Loren. Qué irrupción la del marbellí en el primer equipo: seis partidos, cinco goles y dos dobletes para quien hasta hace un par de meses hacía lo mismo, ser decisivo, pero en esos espinosos campos de Segunda B. En Vitoria, como en su debut contra el Villarreal, volvió a anotar dos dianas que abrieron el camino del triunfo y de la octava plaza para los verdiblancos, muy superiores en la primera parte y eficaces por encima de otros defectos (y alguna que otra virtud) en la segunda.

Setién trazó un dibujo similar al que le dio el triunfo en el campo del Levante: defensa de cuatro, falsa línea de tres delante de Javi García (falsa porque Fabián a menudo era su pareja) y dos delanteros. El esquema sonaba a fútbol atrevido y atacante en la teoría y también resultó serlo en la práctica, hasta el punto de que en los cinco primeros minutos ya dispuso el Betis de un regalo de Loren que Camarasa rechazó sin ni siquiera chutar ante Pacheco y un gran pase de Boudebouz que Rubén Castro, solo también ante Pacheco, no controló bien.

El Alavés aceptó el dominio del Betis y sólo se rebeló en alguna jugada aislada por el flanco que defendía Francis. Por ahí llegó su primera opción, una volea de Munir que no terminó en gol de milagro. En todo caso, el peligro del conjunto vasco fue escaso y muy puntual y Adán no recibió ningún remate entre los tres palos hasta la segunda parte. El Betis, en cambio, sí era mucho más amenazador cuando rondaba el área enemiga, aunque en ese tramo inicial no contó con la puntería de Camarasa, que en su regreso a Mendi también pervirtió un gran centro de Francis con un pésimo cabezazo.

El que no falló fue Loren. El Betis, a pesar de ser el propietario del balón, controlaba el duelo pero sin esa dosis de chispa necesaria para saltarse un guion demasiado rígido. De hecho, el gol nació en un afortunado rebote, un involuntario pase atrás de Manu García que permitió al canterano encarar a Pacheco y batirlo con un fuerte derechazo desde cerca. El árbitro vio de dónde había salido la asistencia, no así su linier, que señaló fuera de juego y provocó la consiguiente, infundada y estéril protesta local.

El conjunto de Setién gestionó bien su ventaja y domó los pocos intentos del Alavés por buscar la igualada. Le bastó con tocar la pelota (aunque fuese con sobredosis de horizontalidad) y mantener la posición tras sus pérdidas para no sufrir demasiado. Y además no perdió de vista la portería contraria, aunque para hallar el 0-2 tuvo que acudir a un saque de esquina embarullado y mal defendido por su anfitrión. Javi García, bien colocado y rápido de reflejos tras un taconazo de Mandi, también estuvo certero y fijó el balón por el poco ángulo que tenía.

El partido se le descontroló al Betis en el principio del segundo tiempo. El arreón del Alavés era previsible, así que el problema fue que los verdiblancos no lo entendieron o no lo minimizaron. De todas formas, el acoso del equipo de Abelardo no derivó en ocasión alguna, mientras que su obligado arrojo ofensivo sí se tradujo en peligrosas contras béticas. Pacheco tuvo que repeler una hábil y afortunada internada de Loren sobre la línea de fondo y después vio cómo Rubén Castro y Camarasa no culminaban un buen ataque. El problema para el Betis es que el Alavés, sin forzar a Adán, sí empezó a pisar su área con frecuencia. Setién advirtió la inconsistencia de su bloque y reaccionó metiendo a Amat por Rubén Castro y redibujando su once con una línea de cinco defensas. La rectificación no le funcionó en primera instancia, como demuestra el tanto de Rubén Sobrino, cuya génesis fue una recuperación del lateral Martín y una rápida combinación que desarboló a la zaga.

La impresión era que se iban a avecinar minutos de sufrimiento para el Betis, demasiado encerrado para elaborar alguna jugada en el centro del campo y beneficiarse de los continuos desmarques de Loren. Pero en cuanto trenzó una, en cuanto Fabián pudo echarla al suelo una vez, Boudebouz sí vio el agujero por el que se colaba el delantero y le envió un pase que su compañero optimizó al máximo con un trallazo cruzado y milimétrico, a la base del poste y de ahí a la red. Y ya no hubo más incertidumbre. La reforzada defensa sí cumplió entonces con su misión y Bartra, el mejor, coronó su actuación evitando que Sobrino aportase un suspense extra al choque.

DEPORTIVO ALAVÉS: Pacheco; Martín, Ely (Hernán Pérez, m. 80), Laguardia, Duarte; Ibai Gómez (Bojan, m. 76), Pina, Manu García, Pedraza (Burgui, m. 61); Rubén Sobrino y Munir.

REAL BETIS: Adán; Francis, Mandi, Bartra, Junior; Javi García; Camarasa (Tello, m. 69), Fabián, Boudebouz; Loren (Sergio León, m. 80) y Rubén Castro (Amat, m. 62).

Goles: 0-1, m. 23: Loren. 0-2, m. 43: Javi García. 1-2, m. 66: Rubén Sobrino. 1-3, m. 77: Loren.

Árbitro: Del Cerro Grande (Comité Madrileño). Amonestó a Ely (36’), Laguardia (49’), Adán (49’), Camarasa (68’) y Javi García (69’).

Incidencias: 28ª jornada de Liga. Mendizorroza, 17.239 espectadores.


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