lunes, 23 octubre 2017

Luz verde al Betis de Haro y Catalán en otra noche de alta tensión

El consejo sigue adelante con su proyecto y saca adelante las cuentas y la adquisición del baloncesto por un estrecho aunque suficiente margen en medio de una junta con continuos ataques de unos a otros. Farusa y Castaño no pidieron el cese de los gobernantes

31 dic 2016 / 01:10 h - Actualizado: 31 dic 2016 / 12:14 h.
  • Ángel Haro y José Miguel López Catalán, junto a Ernesto Sanguino, justo antes de la junta / Manuel Gómez
    Ángel Haro y José Miguel López Catalán, junto a Ernesto Sanguino, justo antes de la junta / Manuel Gómez

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La junta de accionistas del Betis dio luz verde a la gestión y las cuentas del actual consejo de administración, así que el proyecto que desde hace un año encabezan Ángel Haro y José Miguel López Catalán continúa adelante. Farusa y Manuel Castaño optaron por no solicitar que se votase el cese del gobierno en vigor, así que Ahora Betis Ahora puede proseguir con su camino, que pasa por hacer «un Betis grande», como volvió a reiterar el presidente. Pero el margen de confianza no significa que fuese una asamblea tranquila. Todo lo contrario. El cónclave confirmó la insalvable desunión que existe entre esa especie de bandos que se han constituido alrededor de Heliópolis: el que defiende a Haro y Catalán y el que representa a sus predecesores. Lejanos en el tiempo, pero predecesores al fin y al cabo. La junta fue otro ejemplo de crispación y faltas de respeto a cuantos accionistas salieron a expresar su opinión, fuese cual fuese.

A pesar de ser 30 de diciembre, también fue una de las juntas más concurridas que se recuerdan en La Palmera. Acudió el 53,74% del capital (3.794.970,11 euros) y hubo 231 personas en la sala que representaron a 2.702 accionistas. Como es natural, estuvo el consejo de administración en pleno, apoyado en las votaciones por las tres plataformas (Béticos por el Villamarín, Por Nuestro Betis y Liga de Juristas Béticos). Enfrente, Castaño y Farusa, representada por el exgerente José Antonio González Flores y Javier Páez, sobrino de Manuel Ruiz de Lopera. Los tres entraron juntos, además con la compañia de un representante de Bitton Sport, que por cierto protagonizó un rifirrafe verbal con algunos miembros de los Supporters Sur al entrar en el hotel.

Lo que se vivió en general no fue lo más edificante posible, pero lo importante, lo trascendental, al menos desde un punto de vista societario, es que los accionistas dieron su visto bueno a las cuentas y la gestión del consejo. No fue por grandes diferencias, pero Haro y Catalán, entre su campaña de recolección de acciones y ayudas externas como la de PNB (3%), repitieron el entorno del 27% del capital social que ya alcanzó en la decisiva asamblea del 23-S. Farusa y Castaño, en cambio, no sumaron demasiados apoyos a su paquete conjunto, que ronda el 25%. Conclusión: la junta aprobó las cuentas con un 27,68% del capital a favor y un 25,39% en contra; la gestión del consejo con un 27,46% a favor y el idéntico 25,39% en contra; y la adquisición del 99,99% del Baloncesto Sevilla por un 27,45%-25,22%.

No hubo mucho más (constructivo) que destacar de un nuevo ejercicio de desencuentro entre ese reducido grupo Farusa-Castaño, potente por número de acciones pero no tanto por número de seguidores entre los accionistas, y el consejo. Como recalcó José Miguel López Catalán, a efectos de votantes fueron más de 2.000 los que apoyaron su gestión, mientras que no llegaron al centenar los que sostuvieron a la parte opositora. En el mundo de las sociedades anónimas deportivas, sin embargo, lo importante no son las personas sino las acciones. Aunque en el caso del Betis debería ser eso: el Betis. Y con tanta tensión y tanto alboroto será imposible que avance. Quizá el talante debería ser el de ese veterano accionista que dio un abrazo a Miguel Torrecilla... después de criticar sus fichajes desde el estrado.


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