domingo, 19 agosto 2018

Refuerzos y descartes a fuego lento

El Betis prevé realizar dos o tres fichajes más, pero se toma con calma operaciones como Montoya o Joao Mario. También espera colocar lo antes posible a Tosca, Brasanac y Álex Alegría

30 jul 2018 / 07:00 h - Actualizado: 30 jul 2018 / 17:07 h.
  • José Miguel López Catalán, Ángel Haro y Lorenzo Serra Ferrer, en una visita en Montecastillo / Real Betis
    José Miguel López Catalán, Ángel Haro y Lorenzo Serra Ferrer, en una visita en Montecastillo / Real Betis

Tres semanas después de empezar la pretemporada y tres semanas antes de que comience la temporada, el Betis ya tiene a todos los que están, que no tienen por qué ser los mismos que serán una vez se inaugure la competición oficial. Es decir, que Quique Setién ya entrena a todos los hombres que conforman su plantilla a día de hoy, sin olvidar a varios chavales del filial, aunque de aquí al final del mercado aún habrá varias modificaciones en la fisonomía de la nómina a las órdenes del cántabro. De momento, una vez que se incorporaron Inui y William Carvalho (debutarán en la minigira por Inglaterra del próximo viernes y sábado), ya cuenta con todos los fichajes. Pero habrá más. Entre dos y tres: un par para la defensa y otro para el mediocampo. También quedan varias salidas, a ser posible en forma de cesión pero sin descartar alguna carta de libertad.

La estructura técnica cuya cúpula comparten el propio Setién y el vicepresidente deportivo, Lorenzo Serra Ferrer, no quiere ni prisas ni precipitaciones en esta segunda fase del mercado. Hay dos premisas a su favor: el aval de haber cerrado importantes adquisiciones cuando la campaña 2017-18 aún estaba en marcha y la tranquilidad de tener la medular muy bien cubierta con Javi García y William Carvalho. El esqueleto del plantel está casi armado y ahora buscan los últimos retoques para disponer de un once titular de garantías y un fondo de armario igualmente válido. En esa línea encaja Martín Montoya, de ahí las negociaciones con el Valencia para un traspaso que, de hacerse, se remataría sin tener en cuenta los casi 800.000 euros que los verdiblancos deben percibir por la venta de Piccini, ya que la transferencia correrá a cargo del Sporting de Portugal. También el soñado Dani Ceballos o el portugués Joao Mario se adaptan a ese espíritu de crecimiento. En el caso del luso, el Inter no cuenta con él pero prefiere una venta a un préstamo y el precio se puede salir de madre.

Este último mes de cambalache, como el anterior, es crítico precisamente por eso mismo. El mercado está en una clara tendencia inflacionista y cuentan en Heliópolis que por un jugador de un nivel medio decente, pero lejos de ser top o en el escalón inmediatamente por debajo, ya se piden auténticas salvajadas, incluso más allá de los 10 millones. Si eso se exige por un futbolista de nivel medio, qué decir de los que están por encima.

La lista europea y los descartes

La configuración definitiva de la plantilla, además, está influenciada por las listas que el Betis debe presentar de cara la Liga Europa. Ahora mismo, contando el tercer portero que prevé contratar en breve para tener ficha del filial (Carlos Marín, del Atlético de Madrid), faltaría un futbolista para completar el cupo de profesionales que exige la UEFA. En todo caso, ese cálculo tiene como referencia la actual composición del equipo, pero de ahí saldrán tres o cuatro futbolistas como mínimo.

Los tres candidatos más claros, sin obviar otros aspirantes como Narváez, son Tosca, Brasanac y Álex Alegría. No puede extrañar a nadie, ya que todos acabaron cedidos la pasada campaña. El central rumano, con contrato hasta 2021, se fue al Benevento italiano en enero (jugó 13 partidos); el mediocampista serbio, con dos años de contrato por delante, militó en el Leganés (23 encuentros de Liga); y el delantero extremeño se marchó al Levante pero tuvo la malísima suerte de sufrir una grave lesión que lo mantuvo de baja a partir de noviembre.

Sin descartar que los dos primeros salgan con la carta de libertad, el caso del punta es ligeramente distinto, ya que el Betis no piensa en traspasarlo sino en cederlo a algún equipo de Primera. Se trata de repetir la experiencia del año pasado porque el objetivo es el mismo: que Álex, jugando veinticinco o treinta partidos como mínimo, demuestre fuera de Heliópolis que está para formar parte del Betis al máximo nivel. A estas alturas de julio, con agosto a la vuelta de la esquina, hay un pequeño inconveniente. Álex Alegría tiene muchos pretendientes pero la inmensa mayoría es de Segunda División: el Sporting (de Miguel Torrecilla), el Deportivo, el Extremadura...

El caso de las salidas también se topa con otra tendencia del mercado. Los clubes que buscan lo que les sobra a otros con más potencial, deportivo y económico, persiguen cesiones en las que la entidad de origen (en este caso el Betis) se haga cargo de un porcentaje significativo de la ficha del profesional. Además, si el Betis se plantea el asunto de los últimos refuerzos con calma y sin prisas, en el de los descartes hay condicionantes diferentes: cuanto más próximo esté el final del periodo de inscripciones, más acuciados estarán en Heliópolis para liberar plantilla y masa salarial. En otras palabras, lo ideal para Lorenzo Serra Ferrer sería encontrar destino a estos futbolistas cuanto antes, mejor.


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