domingo, 17 diciembre 2017

Regalo y borrón en el adiós del Betis al fútbol oficioso (1-0)

El equipo verdiblanco despide la pretemporada con una derrota ante el Inter. Trató mejor el balón, pero otro fallo en la salida desde atrás y la falta de puntería volvieron a condenarlo

12 ago 2017 / 20:07 h - Actualizado: 13 ago 2017 / 17:04 h.
  • Nahuel retiene el balón ante Borja Valero / Real Betis
    Nahuel retiene el balón ante Borja Valero / Real Betis

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El Betis despidió este sábado el fútbol veraniego, el oficioso, el que ni da ni quita puntos, con una derrota ante el Inter. Fue una derrota honrosa, pero fue una derrota. Y el origen del traspié no puede extrañar a nadie que haya visto la trayectoria estival del equipo de Quique Setién. Fue un regalo, otro, fruto de un error en la salida del balón, otro, del que los verdiblancos no pudieron reponerse por culpa del segundo de sus grandes pecados actuales: la falta de puntería. Generosidad en su área y generosidad en el área rival. Se supone que la generosidad es una virtud, pero en el fútbol, que va al revés que muchas cosas en la vida, no lo es.

El viento sopló en contra del Betis durante el primer tiempo. No es una metáfora, sino lo que ocurrió. La tarde se estropeó en Lecce y además cayó un aguacero que acabó dejando el césped muy pesado, con el consecuente perjuicio para el conjunto que quiso dar más cariño al esférico. Es decir, el Betis. Salvo los primeros minutos de cada tiempo, en los que la contrariedad climática estuvo acompañada por la intensidad del Inter, el Betis ganó la posesión por goleada. Y desde luego no se debió a Guardado, recolocado como pivote delante de los centrales pero muy desaparecido, quizás falto de forma todavía. Fabián, con una evidente subida de autoestima tras su golazo al Milan, llenó el hueco que dejó el mexicano, asumió la manija y además se encargó de casi todos los remates de su equipo hasta el intermedio. El mejor, después de un gran recorte que sentó a dos rivales. También apareció en el nacimiento de la ocasión más clara de los verdiblancos en el primer tiempo, un remate franco de Sergio León tras un buen centro de Barragán.

El Betis acabó controlando bien al Inter, le quitó la pelota y la movió con triangulaciones rápidas y correctas. Joaquín y Nahuel, por destacar a otros dos futbolistas, se mostraron muy activos. Pero la profundidad y la capacidad de pisar el área rival son otra historia, claro. He ahí una de las grandes carencias de este conjunto que intenta montar Setién. La otra, al menos entre las más determinantes y mucho más llamativa en el caso de este amistoso, es ese riesgo casi continuo que corre con su innegociable propósito de sacar el balón jugado desde atrás. Por ahí llegó el 1-0. Adán y Mandi se enzarzaron en un tuya-mía demasiado osado en la frontal del áreal, con un césped inadecuado para que el balón se deslizase en condiciones, e Icardi anduvo más rápido que el meta. Penalti y gol. Oro puro para un Inter que es una sombra de lo que fue en otra época.

UN MAL DÍA DE SERGIO LEÓN

El Betis entró en la segunda parte igual de mal que en la primera, a pesar de que tuvo una ocasión inicial por medio de Narváez. Pero no fue un indicio de nada. El Inter se encerró en su campo y ya se sabe lo que ocurre cuando un equipo italiano hace eso: es muy complicado horadar ese paredón defensivo. El Betis, con mucha posesión pero también con demasiada lentitud y demasiada horizontalidad, con el campo ya muy pesado como consecuencia del aguacero, fue pura impotencia y además no sólo no resolvió sus imprecisiones en la salida del balón, sino que las aumentó. El Inter, cómodo con su repliegue, fue más peligroso a la contra que el Betis con el esférico en su poder, aunque tampoco es que fuese un festival atacante de los lombardos. Una falta lejana de Eder y nada más.

A partir de ese minúsculo arreón nerazurro, o el Inter se escondió más aun en su campo o el Betis por fin fue un poquito más profundo. No mucho, pero lo bastante para que Sergio León reapareciese en un partido en el que en general debió de sentirse muy solo, sin apenas conexión con esos cuatro mediapuntas clásicos del esquema de Setién. El cordobés estuvo a punto de marcar tras una excelente asistencia de Joaquín, pero tiró alto. Y de ahí al final, toques y más toques y más toques, mejor tras el relevo de Guardado por De la Hoz, pero cero ocasiones de verdad. La pegada, por ahora, no es el fuerte del Betis de Setién.

FC INTERNAZIONALE: Handanovic; D’Ambrosio, Miranda, Skriniar, Dalbert; Vecino, Borja Valero; Candreva, Joao Mario, Perisic; e Icardi. También jugaron Eder, Gagliardini, Brozovic, Gabriel, Jovetic, Barbosa y Ansaldi.

REAL BETIS: Adán; Barragán, Mandi, Feddal, Tosca (Durmisi, m. 72); Guardado (De la Hoz, m. 72); Nahuel (Julio Gracia, m. 79), Fabián (Camarasa, m. 76), Narváez, Joaquín (Francis, m. 79); y Sergio León (Sanabria, m. 72).

Gol: 1-0, m. 30: Icardi, de penalti.

Árbitro: Marco Di Bello. Amonestó a Adán (19’), Nahuel (47’), Handanovic (70’), Sergio León (71’) y Gagliardini (83’).

Incidencias: partido amistoso jugado en el estadio Via de Mare, en Lecce, ante 19.413 espectadores.


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