jueves, 23 noviembre 2017

Serra Ferrer, once años después

VÍDEO. El balear aterriza en Sevilla y recibe su primer baño de beticismo y una petición muy gráfica: «Haz un Betis grande». Su objetivo principal será poner un poco de orden en todo lo que ha podido provocar el pobre rendimiento deportivo del primer equipo del Betis

12 may 2017 / 21:10 h - Actualizado: 14 may 2017 / 00:15 h.
  • Lorenzo Serra Ferrer, en el aeropuerto de San Pablo, este viernes por la noche / Manuel Gómez
    Lorenzo Serra Ferrer, en el aeropuerto de San Pablo, este viernes por la noche / Manuel Gómez

Lorenzo Serra Ferrer ha vuelto al Betis. El mejor entrenador de su historia, el hombre que lo ascendió a Primera en 1994, lo metió en la Copa de la UEFA en 1995 y lo llevó a una final de la Copa del Rey en 1997 antes de irse casi por la puerta de atrás porque había firmado un precontrato con el Barcelona antes de aquel mítico encuentro del Bernabéu. El hombre que regresó en 2004 para extraer todo lo bueno de una plantilla cuyo potencial no había aprovechado Víctor Fernández, el técnico que dio al Betis su segundo título de Copa y lo clasificó para la Liga de Campeones por primera (y única) vez. Serra es eso y mucho más. Y este viernes, once años después de marcharse en medio de la inevitable polémica con Manuel Ruiz de Lopera, con dos descensos, una sola clasificación europea y muchas temporadas de mediocridad en medio, regresa con la misión de corregir todo lo malo que se ha hecho y se sigue haciendo en Heliópolis.

Serra aterrizó en San Pablo pasadas las nueve de la noche y se encontró con su primer baño de beticismo. Fue aclamado, firmó autógrafos, besó el escudo... La liturgia habitual. Y oyó una petición que resume todo: «Haz un Betis grande». Para eso empezará a trabajar desde ya. Ahora se reunirá con el director deportivo, Miguel Torrecilla, para poner las bases de una relación crucial para el futuro inmediato del club; se reencontrará con Alexis Trujillo; y el domingo asistirá al Espeleño-Betis B y al Betis-Atlético de Madrid.

El exentrenador llega de Mallorca a su segunda casa para controlar todo lo que sea susceptible de descontrolarse, pequeños detalles y otros detalles no tan pequeños del día a día. No llega para fichar jugadores, porque esa tarea continúa en manos de Torrecilla, pero supervisará ese capítulo clave en cualquier club de fútbol, como es normal. Ese capítulo y muchos otros.

El Serra que retorna a Sevilla, con 64 años, no es el Serra de sus dos primeras etapas en el Betis, un hombre implacable que con una sola mirada hacía que a un jugador se le quitasen las ganas de departir amigable e inocentemente con un periodista en cualquier viaje por esos campos de España, por poner un ejemplo. No se ha ablandado, pero el paso del tiempo y la edad matizan muchas cosas. Aun así, su capacidad de control no ha disminuido un ápice y a eso se aferran los promotores de su contratación para pensar que puede arreglar algunos de los problemas internos que merman la competitividad del primer equipo.

Flotan dos dudas en el aire. Una, su trabajo como gestor en el Mallorca, ahora a un paso de Segunda B. Y otra: si la mejora que él pueda proporcionar no cuenta con el respaldo de una plantilla con calidad, sin el sinfín de defectos que ha exhibido la actual a lo largo de esta campaña, de nada servirá todo lo que aporte.


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