miércoles, 17 octubre 2018

Un enredo en el campo y en la grada

Impaciencia, bronca, remontada y Quique Setién

23 sep 2018 / 22:55 h - Actualizado: 23 sep 2018 / 23:04 h.
  • Francis se lamenta tras uno de los goles del Athletic. / M. Gómez
    Francis se lamenta tras uno de los goles del Athletic. / M. Gómez

Se opina al nanosegundo, se sienta cátedra en 280 caracteres, aunque incluso eran suficientes 140. Así que un partido de fútbol da para coronar, defenestrar, reprochar o ensalzar lo que un rato antes daba para lo contrario. Teniendo en cuenta que el Athletic se merendó al Betis en los primeros 20 minutos y cazó dos goles de ventaja, pero que los verdiblancos remontaron y rascaron un empate, pues el vaivén de opiniones fue de órdago. El equipo de Berizzo dio con la fórmula para maniatar al de Setién. Ponerle escoltas a Guardado y Canales resultó una bendición para los vascos. La sala de máquinas gripó, los centrocampistas recibían de espaldas y con su guardián a una micra. La presión muy adelantada de los visitantes hizo estallar las costuras defensivas. Y así llegaron los dos goles.

El público se cabreó, Setién se irritó con los enfadados, Francis fue el objeto de las iras de los enojados y el Villamarín era un campo repletos de cáscaras de huevo en el que había que andar con cuidado para no caer en las redes de los molestos. El precipicio del fatalismo siempre se asoma a la afición bética cada vez que pasan cosas así. Por ahí andaba el partido cuando el árbitro castigó a Susaeta con su segunda amarilla, con todo un segundo tiempo por jugar.

La prisa, el poquito de bronca, el calor y la superioridad numérica cambiaron el enfado por esperanza. Setién entendió también que su equipo necesita abrir el campo, entrar por las bandas. La concentración de jugones en el centro puede dar buenas noticias por la calidad de lo que se concentra en esa zona del campo, pero ante la atención de las defensas, hay que mirar a los flancos para desatascar los partidos.

El 1-2 de Bartra fue lo que faltaba para que el Betis tocara a arrebato. Lo que en la primera parte parecían errores de lectura de Setién, en la segunda fue acierto por dar prioridad a las bandas y poner a Joaquín en el flanco. El Betis empató el partido, tuvo ocasiones para ganarlo, pero la bronca siempre deja más poso que la calma. El Betis rescató un punto, pero sólo se va hablar de lo que se lió por el caso Francis.


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