domingo, 22 abril 2018

El futuro empieza hoy

El Sevilla ha tenido tiempo para pensar y debe tomar decisiones para anticiparse en un verano decisivo

07 abr 2018 / 20:11 h - Actualizado: 08 abr 2018 / 18:08 h.
  • Óscar Arias y José Castro (en segundo plano). / M. Gómez
    Óscar Arias y José Castro (en segundo plano). / M. Gómez

Suena duro si se tiene un calendario delante y se miran las fechas señaladas en blanco y rojo, pero las grandes gestiones son las que se anticipan y no van tarde. Y de eso sabe el Sevilla, los que gestionaban el gran Sevilla de hace una década y los que gestionan el gran Sevilla actual si es que no estuvieron tantos años pendientes de las musarañas. Los dirigentes del club nervionense deben estar trazando ya el proyecto venidero. Si no lo están haciendo ya, mal. Que algunos, desde fuera, arguyan que aún debe jugar la vuelta de los cuartos de final de la Champions y la final de la Copa, amén de siete jornadas de la Liga, lo puedo entender. No así que eso mismo piensen, si es que lo piensan, los que se sientan a la mesa de la sala de reuniones de la planta noble del Sánchez-Pizjuán. Decidir quién diseñará el nuevo proyecto es urgente. Si la confianza en Óscar Arias persiste, adelante. Y si el batacazo del director deportivo en su primer año como mandamás ha dilapidado la fe en él, ya están tardando en mover ficha (no públicamente para calmar las iras de la hinchada, sino en privado).

Porque si el Sevilla decide si seguir creyendo en Arias en función de si gana la Copa del Rey o no o de si logra el milagro en la Champions, mal irá. Estaría repitiendo errores del pasado, como cuando renovó a Antonio Álvarez tras ganar la Copa y quedar cuarto con un gol en el último segundo de la Liga 2009-10. Lo renovaron Del Nido y Monchi sin creer en él. Estaba condenado al fracaso (fue destituido en septiembre. ¡Septiembre!). Las críticas se centran en las tres cabezas visibles: presidente, director deportivo y entrenador actual.

El primero, José Castro, aunque cada vez menos por diferentes razones, tiene algo de crédito. Y eso que en su primera gran prueba, dirigir un Sevilla sin Monchi, ha tenido muchas más sombras que luces. El segundo, Óscar Arias, está condenado por la inmensa mayoría de la afición y resto de opinión pública, entre un alto porcentaje de errores en sus apuestas y en sus declaraciones, casi siempre buscando justificaciones y comparaciones rocambolescas. El tercero, Vincenzo Montella, es el menos culpable de todos, aunque no tiene convencido a nadie de cara al futuro. Entre declaraciones sobre el vecino poco oportunas en un club como el Sevilla y la cruz que le ha hecho a media plantilla, el técnico italiano contrarresta lo mucho que se ganó dándole la vuelta al equipo que dejó Berizzo, al que convirtió en muy competitivo a pesar de defectos de fábrica en puestos decisivos (portería y delantera, sobre todo) apostando por un cambio de estilo determinante.

En un Sevilla que todavía puede formar un lío muy gordo en dos de las tres competiciones (qué milagro todo...), el futuro ya está aquí. Esperar y perder el tiempo sería no haber aprendido nada en todos estos años.


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