miércoles, 12 diciembre 2018

Entre el mérito y el demérito

La mejoría defensiva con Montella, clave para rentabilizar la poca pegada de un proyecto Champions

01 mar 2018 / 20:14 h - Actualizado: 01 mar 2018 / 20:31 h.
  • Muriel se lamenta abrazado al poste de la portería de David de Gea tras errar un claro balón de cabeza durante el Sevilla-Manchester United. / Efe
    Muriel se lamenta abrazado al poste de la portería de David de Gea tras errar un claro balón de cabeza durante el Sevilla-Manchester United. / Efe

Un Sevilla con el mayor presupuesto de ingresos de su historia (212 millones) y con un ilusionante proyecto Champions se encuentra a menos de tres meses para el final de la Liga con la sensación inequívoca de que le falta una de las dos cosas básicas para poder triunfar a tan alto nivel: poder ofensivo. La falta de pegada la exhibe tanto en partidos que gana, como los dos últimos fuera de casa (Las Palmas y Málaga) como en encuentros que acaba perdiendo o no ganando (Manchester United y Atlético de Madrid, por citar sólo los dos últimos). Con la llegada de Montella, salvo días puntuales en los que el castillo se derrumbó por completo (Betis, Eibar y Atlético), el otro pilar indispensable para optar a cotas exitosas, la defensa, ha mejorado notablemente, pues también fallaba de manera ostentosa hasta hace apenas dos meses.

Tener esos defectos habiendo invertido más de 13 millones en un central y más de 21 en un delantero es un demérito que contrasta con el logro de seguir vivo en las tres competiciones que disputa desde el principio de la temporada. En una, la Copa del Rey, ha llegado a la final. En otra, la Champions, se plantará en la vuelta de los octavos de final frente al United con todo por decidir. Es en la Liga donde más ha notado estos hándicaps, pues se encuentra muy lejos de la última plaza de la Liga de Campeones, objetivo esencial dentro de los planes futuros de la entidad.

Afrontar los retos de dar caza al Valencia en la Liga y eliminar a dos mastodontes como el Manchester United y el Barcelona en la Champions y en la Copa del Rey, respectivamente, con tan poca pólvora es un reto de órdago. Montella se ha dado cuenta de que la capacidad goleadora de hombres como Correa (7 en 30 partidos), Muriel (7 en 33) o el estado de forma de Sandro (2 en 20, contando sus encuentros en Inglaterra este año) sólo se puede remediar mejorando el rendimiento del equipo en el otro área, en la propia. Es decir, la defensa. El Sevilla de 2018 ha dejado su puerta a cero en seis de los 16 partidos que ha jugado y nada menos que 15 de los 22 goles encajados en esos encuentros fueron en tres partidos tristemente extraordinarios.

Si es capaz de evitar esas lagunas puntuales en las que el equipo acaba derrumbado por completo y goleado, a esa mejoría en rendimiento defensivo le faltaría que el técnico italiano consiga encontrar hueco para dos de los hombres con más capacidad atacante: Nolito y, sobre todo, Ben Yedder. Las características físicas de ambos les aleja del nuevo modelo de juego, basado en unas líneas más juntas y más lejanas a la portería rival. Con más metros por recorrer, el potencial de Nolito (4 goles y 7 asistencias en 29 apariciones) cede en favor del físico de Correa y el de Ben Yedder (17 goles en 32) en favor de las arrancadas de Muriel. Ya ha conseguido Montella estabilizar a Franco Vázquez en la media punta y a un Sarabia que sí aporta muchísimo: 8 goles y 9 asistencias en 39 participaciones. El madrileño es quien más se acerca a Ben Yedder en cuanto a pegada.

Para rentabilizar la nueva apuesta el Sevilla necesita un paso más, pues ahora sólo le da para mantener su plaza de Europa League en la Liga y haber competido muy bien pero sin marcar ante el United en la Champions. Curiosamente, en el momento más necesario en su trayectoria en la Copa, en la eliminatoria ante el Atlético, sacó a relucir una gran porcentaje de efectividad arriba, el cual se convirtió en excelente por la solidez defensiva. Es esta la gran aportación del cambio infundido por Montella, sin duda. Sólo así se puede aspirar a sobrevivir a que Ben Yedder la falle solo sin portero (Las Palmas), a que Franco Vázquez dispare como un alevín en un mano a mano (Málaga) o a que Muriel remate al muñeco dos ocasiones clarísimas (United y Atlético). Sólo así el mérito de este nuevo plan se impondrá a los deméritos del defectuoso plan inicial.


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