miércoles, 18 septiembre 2019

¿Para qué sirve el intersticio?

El Sevilla tuvo combustible para sostener al Bayern de Munich durante 50 minutos. Sarabia apareció por los cuatro puntos cardinales para comandar el ataque de los de Nervión. Dos rebotes obligan a los de Montella a la proeza en el Allianz Arena

03 abr 2018 / 23:37 h - Actualizado: 04 abr 2018 / 10:46 h.
  • Corrillo de los jugadores del Sevilla antes de comenzar el partido ante el Bayern.
    Corrillo de los jugadores del Sevilla antes de comenzar el partido ante el Bayern.
  • Los seguidores alemanes se hicieron notar a lo largo de todo el día por las calles más céntricas de Sevilla y próximas al estadio
    Los seguidores alemanes se hicieron notar a lo largo de todo el día por las calles más céntricas de Sevilla y próximas al estadio
  • Pizarro mira al balón en presencia del chileno Vidal.
    Pizarro mira al balón en presencia del chileno Vidal.
  • Javi Martínez se lanza al suelo para ganar un balón al Mudo Vázquez.
    Javi Martínez se lanza al suelo para ganar un balón al Mudo Vázquez.
  • Ben Yedder disputa un balón con Boateng.
    Ben Yedder disputa un balón con Boateng.
  • Muriel, que salió en el segundo tiempo, trata de controlar un balón.
    Muriel, que salió en el segundo tiempo, trata de controlar un balón.
  • Correa trata de zafarse de un zaguero alemán.
    Correa trata de zafarse de un zaguero alemán.

Un grupo de investigadores de la Escuela de Medicina de Nueva York ha identificado un órgano nuevo en el cuerpo humano. Se llama instersticio, y se trata de una red de cavidades llenas de líquido que se encuentra bajo la pile y recubre, a su vez, otros órganos. Los científicos apuntan a que el instersticio tiene la función de servir como amortiguador para evitar que se desgarren los tejidos por el movimiento de los músculos.

El instersticio del Sevilla se quedó vacío en el minuto 60 y provocó que el equipo se quedara sin respuesta ante un Bayern de Munich, que empezó, en ese momento, a jugar al corro de la patata. La llegada de Vincenzo Montella ha otorgado al equipo competitividad y intensidad para plantarle cara a plantillas de más calidad. Ambas, en el vademécum de los entrenadores, son fármacos que sirven a la perfección para esconder alguna que otra carencia. El técnico italiano puso un par de goteros con las dos virtudes en el brazo del equipo enfermo que dejó Berizzo. Con competitividad e intensidad, el Sevilla ha conseguido esta temporada el logro que se le escapó hasta por tres veces con plantillas de más quilates que la actual.

Con los dos goteros y las piernas frescas, el Sevilla fue capaz de mirar de tú a tú a un Titanic del fútbol. Los de Nervión completaron una primera parte más que notable ante un Bayern, que no tenía como meterle mano. Sin Banega, el equipo de Montella prescindió del excesivo manoseo del balón y fue más directo que de costumbre. Jugó a lo que antiguamente jugaban los equipos alemanes, ante un conjunto germano que apostató hace años de ese juego, para bautizarse en el río Tiki Taka en la religión del xavismo y el iniestismo.

Sin Éver, el Sevilla se puso en los brazos de Pablo Sarabia, el hombre que susurraba a Julen Lopetegui. El madrileño se hizo más grande en una cita grande. Apareció por los cuatro puntos cardinales del Sánchez Pizjuán para incordiar a la defensa germana. Tuvo una ocasión pintiparada mano a mano frente al guardameta alemán y sí remató la faena con un gol de calidad, que ponía a los hispalenses, con justicia, por delante en el marcador. Los hombres de Montella tuvieron que hacer muchos muchos kilómetros para no dejar que los de Heynckes se metieran en el partido, el tanque de líquido del intersticio empezaba a acercarse a la luz naranja de reserva demasiado pronto.

La lesión de Vidal permitió a James Rodríguez entrar en el campo. La presencia del colombiano se convirtió en el primer síntoma preocupante para el Sevilla. Su verticalidad hizo notar que el conjunto alemán empezaba a crear alguna que otra superioridad en ciertas zonas del campo. En una de ésas, el ex del Madrid formó una cooperativa con Ribery que llevó al francés a sacar un centro como tantos, pero al que Navas, con un rechace, le inyectó cianuro.

Todavía quedaba medio partido por delante, cuando el Sevilla empezó a sentir que le flaqueaban las piernas ante un rival, que hasta entonces sólo sesteó


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