lunes, 24 septiembre 2018

‘Sarabicius’, un líder en Lituania

Dos goles y una asistencia de Sarabia en el primer tiempo quitaron todo agobio del Sevilla en Vilnius. El futbolista madrileño pide paso como jugador franquicia del proyecto de Machín. Ahora le toca al presidente cerrar cuanto antes su renovación

16 ago 2018 / 21:46 h - Actualizado: 17 ago 2018 / 23:56 h.
  • Los jugadores del Sevilla celebran uno de los goles anotados ante el Zalgiris Vilnius en el estadio LFF.
    Los jugadores del Sevilla celebran uno de los goles anotados ante el Zalgiris Vilnius en el estadio LFF.
  • Un grupo de militares españoles procedentes de Morón de la Frontera apoyó al Sevilla en su partido en Vilnius. / SFC
    Un grupo de militares españoles procedentes de Morón de la Frontera apoyó al Sevilla en su partido en Vilnius. / SFC
  • Ben Yedder trata de controlar el balón con el pecho durante una jugada del partido ante el conjunto lituano.
    Ben Yedder trata de controlar el balón con el pecho durante una jugada del partido ante el conjunto lituano.

Los principales equipos de fútbol de Lituania juegan sus partidos en estadios en los que se ven árboles. No hay señal más evidente de la debilidad de una competición que poder contemplar naturaleza desde las principales canchas del país. Tras la grada de fondo del LFF de Vilnius es posible contemplar las majestuosas copas de varios ejemplares. Y es que el Sevilla se ve obligado esta temporada a caminar por la ruta más larga para levantar otra copa, pero en este caso metálica.

Zalgiris suena a Arvydas Sabonis, Valdemaras Homicius o Rimas Kurtinaitis. Aunque no es de Kaunas, el equipo de Vilnius también se llama Zalgiris y comparte colores con el poderoso equipo de baloncesto. El Sevilla ha despachado su segundo aperitivo de Europa League en el reino de las canastas. Si Lituania tiene tres millones de habitantes, se calcula que más de dos millones novecientos cincuenta mil tienen al basket como su deporte favorito.

Por tanto, la resistencia del Zalgiris Vilnius fue muy muy leve ante un equipo que sólo ve árboles en su ciudad deportiva, el Sevilla invita y es invitado a jugar en campos en los que no hay oportunidad de contemplar un trozo de naturaleza. Ni siquiera la alfombra de césped artificial del campo lituano fue un obstáculo para que el equipo de Pablo Machín solventase en diez minutos cualquier agobio por la escasa renta del partido de ida.

La debilidad del contrincante fue tan notoria que muy pocas conclusiones se pueden sacar del encuentro. Quizás la constatación de que Pablo Sarabia ha dado un paso adelante en esta pretemporada y pretende convertirse en uno de los jugadores franquicia durante esta temporada. Su momento de forma y la llegada de un nuevo seleccionador, Luis Enrique, pintan una oportunidad estupenda para que se dé su primer paseo por el combinado nacional. Al jugador franquicia hay que darle mimos y cariño . Eso en fútbol se concreta en una renovación que deje satisfecho al futbolista. Que el madrileño esté a un extraordinario nivel alegra a los sevillistas, pero también hace que otros equipos tengan un ojo puesto en él. Toca pensar en el Sigma Olomouc, pero tan importante como el equipo checo es asegurar que la continuidad del jugador en Nervión quede cerrada.

Sarabia fue en Lituania Sarabicius, y encarriló la clasificación en el primer tiempo con dos goles y una asistencia. Los lituanos comprobaron que su fútbol está a miles de años luz del que ahora mismo plantea el Sevilla casi desde que el árbitro puso su cronómetro en marcha.

El engorro de tener que pasar estas dos eliminatorias previas antes de disputar el playoff decisivo ya ha pasado. Ahora es cuando empieza lo bueno, en unos días ya hay puntos en juego y en diez días hay que cerrar el billete para la fase de grupos de la Europa League. Pablo Machín tiene un plan, que no pinta mal, pero todavía necesita refuerzos. Necesita gol y que Sarabia sea uno de sus estandartes.


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