miércoles, 22 mayo 2019

Tardío despertar

Caparrós llegó justo a tiempo para revivir a un equipo que estaba muerto tanto en lo físico como en lo anímico y darle el pase a Europa

19 may 2018 / 22:31 h - Actualizado: 20 may 2018 / 00:34 h.
  • Caparrós, visiblemente emocionado, agradece a la grada el cariño mostrado desde su llegada. / SFC
    Caparrós, visiblemente emocionado, agradece a la grada el cariño mostrado desde su llegada. / SFC

Muchos sevillistas esperaban con ganas que llegara este día, el que ponía punto y final a la irregular temporada que ha protagonizado el Sevilla. En una tarde manchada por el gris de las nubes y la tromba de agua que no dio tregua en el Ramón Sánchez-Pizjuán, el intrascendente partido frente al Alavés sirvió, más que para cerrar el curso, para despedir a Joaquín Caparrós. O no, ya que con el técnico utrerano nunca se sabe, aunque haya repetido por activa y por pasiva su marcha de los banquillos al finalizar este último encuentro. El tiempo atmosférico gris y pasado por agua que acompañó el envite casa a la perfección como ilustración de lo que ha sido este año para el Sevilla. Con Sarabia como novedad en el lateral izquierdo, recordando en ciertos momentos al jugador de la etapa Sampaoli, cuando éste explotaba la multifuncionalidad tan característica del jugador madrileño, Caparrós no presentó muchas más novedades en un once inicial que, en un principio, se presuponía que iba a tener a dos de los canteranos con más proyección en la entidad de Nervión como son Lara y Pozo, aunque finalmente fue Lara el que obtuvo el ansiado premio de jugar algo más de diez minutos en detrimento de Nolito.

En la sala de máquinas no hubo concesiones y el técnico utrerano siguió confiando en Roque Mesa y Nzonzi, inamovibles desde la llegada de Caparrós al Sánchez-Pizjuán. Mención especial para el francés que, tras una temporada en la que se ha hablado de él más por sus acciones fuera que dentro del campo, tuvo la grata noticia de que este verano estará representando a su selección en el Mundial de Rusia. Sus discrepancias con Berizzo primero, y Montella después, parece que no fueron tomadas en cuenta por Didier Deschamps para incluirlo en la lista gala de 23 hombres. Destacado partido de los hombres de arriba con Ben Yedder erigido como figura. Suyo fue el gol que le dio a los nervionenses los tres puntos y el tercero consecutivo tras los anotados anteriormente al Real Madrid y Betis. El ostracismo al que ha sido sometido este año el franco-tunecino, sin apenas contar para los anteriores entrenadores, merece un punto de reflexión por el incomprensible trato recibido a pesar de su gran profesionalidad y rendimiento ofrecidos. Sandro es otra historia. El canario, que llegó en invierno como encargado de paliar la alarmante falta de gol sevillista, no ha podido celebrar ni un sólo gol, aunque ocasiones no le han faltado y se ha mostrado con ganas pero algo acelerado y ansioso.

Lo más fehaciente del partido fue la calidad que atesora el Mudo Vázquez a pesar de ser señalado en incontables ocasiones durante ciertas fases de la temporada. Cuando el argentino se adueña del esférico hay pocos como él. Una vez más lo volvió a demostrar tras firmar un partido sensacional, en donde la nota más noticiable de la segunda parte fue la lesión del colegiado madrileño del Cerro Grande en su pierna derecha, que tuvo que ser sustituido por el cuarto árbitro. Tras lograr diez de los últimos doce puntos, dentro del sevillismo ha quedado instaurado un regustillo amargo de que se podía haber hecho algo más. Como bien dijo Joaquín Caparrós: ¡faltó un telediario para obtener la quinta plaza!. Ya no hay que echar la vista atrás, sólo queda centrarse en lo venidero, que no es moco de pavo. Con un verano de los que poco se recuerdan en Nervión, el Sevilla tendrá que exigirse al máximo, y la secretaría técnica empezar a trabajar desde mañana mismo, para llegar a la liguilla de la competición que domina, Supercopa de España incluida. Se cierra así una temporada rara pero intensa en el Ramón Sánchez-Pizjuán, al grito unísono de ¡Joaquín Caparrós! por parte de todo el estadio. En menos de dos meses vuelta a la faena.


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