lunes, 23 enero 2017
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La caza apunta alto

A la caza de una gestión sostenible

La actividad cinegética, que genera 47.700 jornales y unos ingresos directos e indirectos de 3.500 millones de euros al año en la región, necesita aunar la acción del agricultor y del cazador

10 ene 2017 / 21:51 h - Actualizado: 10 ene 2017 / 22:17 h.
  • A la caza de una gestión sostenible
    Vista de la Sierra Morena cordobesa donde la caza mayor genera riqueza y desarrollo económico, pero es también un recurso vital en la conservación medioambiental. / Rafael Alcaide (Efe)
  • A la caza de una gestión sostenible
    Un visitante prueba un arma durante la Feria Internacional de la Caza en Córdoba. / Efe
  • A la caza de una gestión sostenible
    Señal de coto privado de caza en Cazalla de la Sierra. / José Manuel Cabello

Más de 7.500 cotos con casi siete millones de hectáreas, 251.000 licencias y un negocio que genera 47.700 jornales y unos ingresos directos e indirectos de 3.500 millones de euros anuales (lo mismo que destinó la Junta en los presupuestos de 2016 a inversión). Eso representa la caza en Andalucía. Una actividad que necesita aunar la gestión agrícola y cinegética para mejorar las poblaciones de caza menor.

La perdiz de ojeo en las campiñas de Cádiz y Sevilla, la caza mayor en Sierra Morena, la cabra montesa en Málaga, Granada y Jaén o las aves acuáticas de los alrededores de Doñana. Trofeos y presas de diferentes portes hay por toda Andalucía, una región rica, bien explotada y con tradición.

Los últimos datos de la Consejería de Medio Ambiente y el Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera (Ifapa) aseguran que, sin contar con la actividad agrícola, el aprovechamiento en el medio rural que más ingresos genera es el del corcho, con algo más de 3.700 millones de euros al año. Después se sitúa la caza, con 3.500 millones de euros anuales. Sin considerar los beneficios indirectos, la actividad cinegética reporta un movimiento económico anual de 71,65 millones de euros.

En total, la provincia de Sevilla participa en ese movimiento con el 18,9 por ciento; Córdoba con el 25,4 por ciento; Jaén con un 23,3 por ciento; Cádiz con el 14,9; Huelva participa con un 10,5 por ciento, y Málaga, Granada y Almería, por debajo del 5 por ciento. Y habría que sumar las actuaciones paralelas relacionadas con el sector cinegético armerías, taxidermias, guardas de coto o granjas cinegéticas– y los beneficios económicos que reporta el ejercicio de la caza a otros sectores, como el transporte o el alojamiento. Lo que no es poco, teniendo en cuenta que en Andalucía hay más de 320 armerías (Córdoba, Sevilla Málaga y Cádiz cuentan con unos 60 establecimientos cada una) y que casi 115 granjas cinegéticas están dedicadas a la producción de perdiz roja, codorniz, faisán y conejo entre otras especies.

Sólo con la emisión de licencias, la Junta ingresó entre el 1 de enero y el 31 de diciembre del pasado año 568.040 euros en la provincia de Sevilla. Se autorizaron 41.239 licencias de caza.

En la provincia hispalense se emitieron en 2016 un total de 145 licencias para rehalas, 61 para cetreros, 8.596 para pescadores y 233 para embarcaciones, según los datos de la Junta. Y es que en Sevilla el aprovechamiento cinegético ocupa 1.127.430 hectáreas, 228.135 de caza mayor y 899.295 menor. En total, hay 231 cotos de caza mayor y 1.051 de menor, si bien la mayoría se destinan a las dos modalidades (excepto en las campiñas, obviamente). Y este número no varía desde hace muchos años. Así lo explica Rafael Cadena, coordinador de la dirección general de Gestión del Medio Natural y Espacios Protegidos, quien indica que en Andalucía no hay más terreno para cotos, de ahí la estabilidad en la superficie de caza.

En cuanto a los problemas del sector, Cadena señala uno: la caza mayor tiene cada vez más peso porque las especies pequeñas están en peores condiciones. Las razones: las enfermedades de especies como el conejo, el uso abusivo de herbicidas en la agricultura, el cambio climático y la intensificación agrícola, entre otras.

«La caza en Andalucía es una actividad sostenible y es un negocio lucrativo dependiendo de la zona, ya que en algunas se valora más la actividad en sí que su negocio», según Rafael Cadena, quien sostiene que es necesario «ya» un acuerdo entre agricultores y cazadores «para que la gestión de los cotos de caza menor sea sostenible» y mejoren las especies.

A pie de campo, Enrique Leiva, asesor técnico en Las Jarillas (El Pedroso), explica que este coto de caza mayor está especializado en monterías de alto standing y que su precio está por encima de los 12.000 euros. Franceses, noruegos, belgas, holandeses e ingleses son sus principales clientes. Alrededor de un 90 por ciento de la carne de ciervo y un 60 por ciento de jabalí se va a Alemania y Austria, los principales consumidores de carne de caza de Europa, según Leiva, quien añade que «aquí hay poca costumbre de comer estos productos».

Leiva asegura que el auge de la caza va en aumento, que en España hay más actividad cinegética que hace 30 o 40 años y que es una alternativa para el ganadero que ya no obtiene rentabilidad de sus reses. Precisamente por eso «hay más oferta que demanda».

Afortunadamente, el negocio –que con la crisis se vio reducido a la mitad– se empieza a recuperar. Remontada que Leiva estima en un 20 por ciento en los últimos años, lo que repercute también en el empleo.

Pero como no todo el mundo tiene 12.000 euros para participar en una montería, hay otras opciones. Una de ellas, los montes públicos. Abatir un jabalí o cazar una perdiz están al alcance de todos los bolsillos gracias a los precios low cost de las administraciones. Cualquier aficionado puede llevarse a casa un trofeo por un módico precio, sin invadir fincas privadas ni liarse a tiros al despuntar el alba como un furtivo.

La Junta gestiona cuatro reservas cinegéticas y 29 cotos sociales repartidos por toda Andalucía (una en Sevilla). Todos ellos son terrenos de titularidad pública que son adjudicados, generalmente por sorteo, a sociedades de aficionados locales y de la misma provincia. Estas fincas acotadas proliferaron como setas durante los años setenta, en los estertores del régimen de Franco (muy aficionado a la caza).

«La Junta no quiere recaudar, ni competir con iniciativas privadas, ni tampoco poner precios caros porque quedarían desiertas», explica Cadena. Así que por 41,05 euros, cualquiera con paciencia y puntería puede llevarse a casa una cotizada pieza de jabalí, por ejemplo, del coto social Puerto de la Mora, en el Parque Natural de la Sierra de Huétor. En Sevilla hay más de 35.000 hectáreas de cotos gestionados por la Junta o por ayuntamientos incluidos los montes públicos.


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