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El campo y su agroindustria

Cerco a la ‘Xylella fastidiosa’

En 2016 se realizaron 435 prospecciones y se analizaron casi 1.900 muestras

19 mar 2017 / 21:00 h - Actualizado: 20 mar 2017 / 08:00 h.
  • Cerco a la ‘Xylella fastidiosa’
    La Junta y las organizaciones agrarias temen la llegada de la bacteria ‘Xylella fastidiosa’, que afecta, entre otros, al olivar. / El Correo

No se puede poner puertas al campo, ni a los insectos que por él pululan, así que es normal que el sector agrícola esté preocupado por la Xylella fastidiosa. Tanto que la estrategia andaluza de lucha contra esta bacteria centró la primera reunión de la Mesa de Sanidad Vegetal. Y es que tras hacer estragos en Italia, sobre todo en su olivar, a finales del pasado año se detectó en las Islas Baleares.

La Xylella fastidiosa es una bacteria con un enorme potencial patógeno sobre un gran número de plantas que puede producir graves daños en cultivos de gran importancia económica en Andalucía como el olivo, los cítricos, la vid y los frutales de hueso, así como en numerosas especies ornamentales o forestales. Desde su primera detección en Europa en el sur de Italia en 2013, la enfermedad ha sido declarada en la isla de Córcega y en la región de Niza (Francia), un foco puntual en Alemania y, ahora, en las Islas Baleares.

Por ello las alarmas están activadas en Andalucía. En 2016 se realizaron 435 prospecciones en viveros, explotaciones agrícolas, parques y jardines que supusieron el análisis de casi 1.900 muestras, según el director general de la Producción Agrícola y Ganadera de la Junta, Rafael Olvera, que presidió la primera reunión de la Mesa de Sanidad Vegetal.

En cuanto a Andalucía, el director general recordó las acciones llevadas a cabo en 2016 para prevenir la enfermedad, principalmente, mediante prospecciones fitosanitarias y toma de muestras para su análisis conforme el Plan de Acción andaluz contra la Xylella fastidiosa. El año pasado se realizaron un total de 435 prospecciones en viveros (328), explotaciones agrícolas (103) y parques y jardines (cuatro) que supusieron el análisis de casi 1.900 muestras de material vegetal, todas ellas con resultado negativo. Y todo ello en coordinación con los departamentos de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, Fomento y Vivienda, y Justicia e Interior. «Si bien es cierto que en Andalucía no se ha detectado ningún caso de esta enfermedad, debemos ser conscientes de la importancia de que todos los agentes del sector colaboren para evitar su aparición», recalcó el director general.

Los integrantes de la mesa debatieron sobre las medidas a desarrollar durante 2017, que se centrarán en el aumento de la vigilancia en centros de producción y comercio de plantas huésped, parques y jardines, así como en la vigilancia en explotaciones agrícolas. Además, está prevista la puesta en marcha de una campaña de sensibilización sobre la enfermedad y las medidas para evitar su aparición. La difusión de información a los viajeros y en puntos de tránsito de personas será otra de las prioridades de este año, con especial atención a los aeropuertos y puertos con posibles conexiones con zonas de Europa donde la bacteria está presente.

El director general de Asaja Andalucía, Vicente Pérez, aseguró a este periódico que el foco detectado en las Islas Baleares tuvo su origen en plantas ornamentales, de ahí la importancia de que se ataque «por todos los flancos». «Hay que estar muy pendientes y controlar que no llegue a Andalucía por ningún medio. Es necesario que exista una barrera sanitaria y que se sepa qué hacer si se detecta aquí, que esperemos que nunca ocurra», apostilla.

Y es que, no sólo no cabe poner puertas al campo, si no que es muy complicado controlar el trasiego comercial que existe entre España y, por ejemplo, Italia cuando hablamos de aceite de oliva y, por tanto, de los plantones de los olivos, aunque también de cítricos y vides. De hecho, el mayor riesgo está en el transporte de material infectado.

Hasta su detección en la península italiana de Salerno, la bacteria se había constreñido a Estados Unidos y Latinoamérica.

¿Y qué debe hacer el agricultor? Extremar la precaución y comprar siempre plantones oficialmente autorizados y con pasaporte fitosanitario, así como comunicar cualquier sospecha de la existencia de la bacteria. Una vez detectada, sólo cabe un remedio: la necrosis.

La Xylella fastidiosa se transmite con la ayuda de insectos vectores chupadores que se alimentan del tronco de la planta. La bacteria invade la madera y su multiplicación puede obstruir el flujo de la savia bruta. Los síntomas pueden ir desde la marchitez hasta la seca de hojas y ramas y, finalmente, la muerte


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