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Compromiso en beneficio recíproco

Empresas. Firmas como Mercadona o Iberdrola aplican desde hace años con éxito una serie de medidas para facilitar a sus trabajadores la conciliación entre la vida laboral y la personal y familiar

05 abr 2017 / 23:14 h - Actualizado: 05 abr 2017 / 23:19 h.
  • Trabajadores de la sección de pescadería en uno de los supermercados de Mercadona, una firma muy sensible a la conciliación. / El Correo
    Trabajadores de la sección de pescadería en uno de los supermercados de Mercadona, una firma muy sensible a la conciliación. / El Correo
  • Ramón Castresana, director de RRHH de Iberdrola, explica su política de conciliación. / El Correo
    Ramón Castresana, director de RRHH de Iberdrola, explica su política de conciliación. / El Correo
  • Mil empleados de Mercadona en Sevilla se acogieron a la jornada reducida en 2016. / El Correo
    Mil empleados de Mercadona en Sevilla se acogieron a la jornada reducida en 2016. / El Correo

Bajo la premisa de que un trabajador contento, que se siente a gusto e identificado con su empresa, que percibe que sus necesidades y circunstancias son tenidas en cuenta, siempre rinde de forma más satisfactoria, algunas empresas llevan años apostando por la aplicación de políticas de conciliación. Son las menos, eso sí, las que predican con el ejemplo.

Flexibilidad horaria a la hora de establecer la jornada laboral, sensibilidad con la maternidad (y la paternidad) en cuanto al tiempo de baja, la retribución o la lactancia, instalación de guarderías para los niños de los empleados... son medidas sencillas de poner en práctica y que provocan un efecto positivo en los trabajadores, que no merman su productividad sino todo lo contrario.

Una de las empresas que apuestan de manera firme por la conciliación entre la vida laboral y la familiar y personal es Mercadona, que tiene este compromiso entre sus principales señas de identidad en su política de recursos humanos junto a la estabilidad, la formación, la promoción o el reparto de beneficios entre sus trabajadores. Así lo ha ponderado la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en su estudio El empleo atípico en el mundo y también el ranking de la Encuesta Adecco Empresas más felices para trabajar, en el que ocupa el primer puesto de su sector.

En su compromiso con el bienestar de los trabajadores, Mercadona aplica medidas que favorecen la conciliación, como por ejemplo la ampliación de la excedencia por cuidado de hijos hasta que el menor cumpla los ocho años de edad, para la que se registraron el pasado año 333 solicitudes en todo el territorio nacional.

Otras cifras de la firma valenciana de supermercados que hablan por sí solas son las que apuntan que en 2016 un cinco por ciento de las trabajadoras de la plantilla decidió ser madre y, además, 2.552 madres trabajadoras optaron por alargar en 30 días los cuatro meses de baja maternal establecidos legalmente (en la provincia de Sevilla fueron 143). Además, 1.471 trabajadores disfrutaron el pasado año del permiso de paternidad y 17.776 empleados (de ambos sexos) optaron por acogerse a jornadas de trabajo reducidas, de ellos 1.091 en Sevilla.

Guarderías en el trabajo

Mercadona fue asimismo pionera en su día cuando en el año 2.001 inauguró centros de educación infantil en algunos de sus bloques logísticos, a los que los trabajadores pueden llevar sus hijos de forma gratuita. El primero de todos fue el Jardín de Infancia Piu-Piu que se instaló en Sant Sadurní d’Anoia (Barcelona), que 15 años después acoge a 40 niños de hasta tres años en su centro, que está abierto los días laborales de seis de la mañana a diez de la noche y que cuenta con un equipo de educadores, psicopedagogos, logopedas y maestros.

Un aspecto también relacionado con la conciliación es la equidad profesional. La política retributiva de Mercadona se basa en el principio de a igual responsabilidad, mismo sueldo. Así, durante 2016 el 46 por ciento de los 484 puestos promocionados correspondieron a mujeres. Y, por otro lado, la compañía ha primado a todos los miembros de su plantilla con más un año de antigüedad con el reparto total de 300 millones de euros entre el 98 por ciento de los empleados.

De todas estas facilidades da fe un matrimonio que trabaja en uno de los supermercados de Sevilla Este desde hace más de diez años: «Personalmente estoy muy contenta porque desde que tuve a mi primera hija (hace nueve años) pedimos tener turnos cambiados y no pusieron ningún problema. Yo no tengo madre ni nadie que me eche una mano y no quería tener que recurrir a una tercera persona que cuidara a mis hijos. Prefiero ganar un poco menos y estar más tiempo con ellos», explica María Pozuelo, que tiene concedida la jornada reducida –acude a su centro de trabajo de 7 a 11 ó 12 o bien de 18 a 22 horas–, mientras su marido tiene la jornada completa: de 7 a 14 ó 15 o bien de 14 ó 15 a 22 horas, siempre de forma cruzada para poder atender a sus dos hijos.

Ello implica un cierto sacrificio en el sentido de que coinciden poco tiempo al día, pero «por lo menos comemos y dormimos juntos. Para nosotros es sagrado hacer una comida al día los cuatro juntos, ya sea el almuerzo o la cena. Aunque nos veamos menos, qué pareja puede decir hoy que tiene facilidad en sus trabajos para organizarse los turnos. A nosotros, la verdad, nos compensa porque los niños están siempre cubiertos», añade esta trabajadora.

Mercadona siempre ha respetado la voluntad de esta pareja de tener horarios complementarios: «Lo dijimos en la empresa y en los últimos nueve años hemos tenido cuatro coordinadores diferentes y ninguno de ellos ha puesto pega alguna», recalca María.

Y no sólo eso. «Cuando me quedé embarazada me dieron la baja a las 30 semanas y cobrando el cien por cien del sueldo y no el 80 por ciento que te dan en otras empresas», explica ella, que insiste en que siempre prima el consenso: «Cuando llega la Navidad y hay que echar horas extra, te preguntan siempre si puedes ir, no te imponen nada». Además, «tienes el horario de cada mes desde el día 20 del anterior y te vas planificando».

Por otra parte, esta empleada de Mercadona corrobora que el reparto de beneficios entre los trabajadores es una realidad cada año siempre que se cumplan los objetivos. En definitiva, esta pareja está muy contenta de pertenecer a la plantilla de la firma levantina: «Te exigen como en todos los trabajos, pero en la balanza hay más cosas positivas que negativas», concluye.

Jornada intensiva

Otra empresa potente a nivel nacional que mantiene un firme compromiso con la conciliación es Iberdrola, que en 2008 elaboró un documento denominado Política de conciliación de la vida personal y laboral e igualdad de oportunidades, aprobado por el consejo de administración de la compañía de producción, distribución y comercialización energética en diciembre de ese año.

La principal medida que contempla este documento afecta a unos 9.000 trabajadores, cuyo horario es de 7.15 a 15.30 horas, con margen de entrada y salida, que originalmente era de 39 minutos y que, a raíz del nuevo convenio colectivo –firmado este pasado verano– se amplía, de tal forma que los empleados pueden entrar de 7.15 a 9 horas para realizar su jornada de 7 horas 36 minutos. Además, los trabajadores tienen la posibilidad de anticipar la salida los viernes a las 14 horas, con la condición de hacer 15 minutos más al día, de lunes a viernes.

Iberdrola también ha fijado jornadas continuas de operación para atender las necesidades del servicio de las plantas de generación, de la red de distribución y de los parques eólicos. Así, los colectivos tradicionales sujetos a turno trabajan con jornada partida sólo una de las cuatro semanas del mes, pudiendo disfrutar el resto de la jornada continua sin afectar a la marcha del negocio.

Este sistema ha demostrado desde su implantación un impacto positivo tanto para los empleados como para la compañía. Desde que se puso en marcha, Iberdrola ha ganado 500.000 horas anuales de productividad. En la comparativa bianual antes y después de la implantación de la jornada continua se analizaron los índices de accidentalidad y absentismo, comprobándose que se han reducido en un diez por ciento. Llama la atención que el 25 por ciento de los accidentes se producía por las tardes, después de la comida.

Esta compañía cuenta hoy día con un Manual de políticas de conciliación en el que figuran más de 70 prácticas, entre las que cabe destacar: reducción flexible de la jornada a cinco horas diarias hasta que el niño cumpla un año, sin merma de la retribución fija salarial; abono del cien por cien del salario en las bajas por maternidad y paternidad; permiso retribuido de 15 días naturales antes de la fecha prevista del parto; ampliación de la reducción de jornada por lactancia a 45 minutos; y ampliación de la reserva del puesto de trabajo a tres años en caso de excedencia, tanto para cuidado de hijos como de un familiar hasta segundo grado, pudiendo acceder a formación profesional


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