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Del aceite de oliva a la moringa

El mercado bio en Sevilla incluye ‘ecocestas’ y también cosmética, pan y carne

30 mar 2017 / 14:10 h - Actualizado: 30 mar 2017 / 23:31 h.
  • La consejera Carmen Ortiz y Francisco Campos, en el expositor de Carnes Campos en BioCultura. / El Correo
    La consejera Carmen Ortiz y Francisco Campos, en el expositor de Carnes Campos en BioCultura. / El Correo
  • Juan Pérez Rasero, con el premiado aceite Antojo del Sur, de El Saucejo. / José Luis Montero
    Juan Pérez Rasero, con el premiado aceite Antojo del Sur, de El Saucejo. / José Luis Montero
  • Enrique de la Torre con aceite de oliva de Cortijo El Puerto. / E. C.
    Enrique de la Torre con aceite de oliva de Cortijo El Puerto. / E. C.

Pan, aceite de oliva, frutas, verduras, carne, algas, maquillaje o ropa. El abanico de productos ecológicos se abre cada vez más y en Sevilla encontramos muchos ejemplos. Aunque, eso sí, apostar por el bio no es fácil, aunque sí gratificante.

La finca El Laurel, en La Puebla del Río, ha pasado de las manos de Gregorio Díaz a las de su hija Cristina, que después de estudiar Derecho Laboral decidió dedicarse al cultivo de hortalizas ecológicas. Venden directamente a grupos de consumo y a tiendas cercanas, pero no han entrado en los grandes circuitos porque, según explica, prefieren vender «en 40 kilómetros a la redonda». «Tenemos una pequeña extensión y queremos que la producción se quede aquí», indica Cristina tras recordar que ya sus padres en los años 90 exportaban a Alemania, Francia e Inglaterra.

En esos países y en Italia, Bélgica y Holanda se vende Antojo del Sur, aceite de oliva de El Saucejo. Juan Pérez Rasero es el propietario de la almazara de la que nace su AOVE, que acumula premios y que ya produce entre 120.000 y 140.000 litros al año. En menos de ocho horas se recoge la aceituna y se moltura, sólo se usa la del árbol (no la que cayó al suelo) y la primera prensada es en frío para que el zumo sea más natural. Es oro líquido ecológico y, además, a buen precio. Los cinco litros a 26 euros, 25 en la finca. Es decir, «a uno o dos euros más» que un aceite no ecológico. «Es un precio muy competitivo», asegura Pérez tras añadir que en Andalucía «no se le da el valor suficiente a los productos ecológicos». Sin embargo, en País Vasco, Madrid, Cataluña «no importa pagar uno o dos euros más por un aceite de mucha más calidad. Sólo hay que ver la cadena de insectos que vive en mis olivos, y que no se ve en los tradicionales que se rocían de herbicidas».

La producción ecológica está arraigando en la provincia y muestra de ello es el aumento de fincas en pleno proceso de conversión. Una de ellas es Cortijo El Puerto, en Lora del Río, también socio de Ecovalia, que en unos meses habrá superado el periodo de tres años para lograr la certificación de finca ecológica.

En Cortijo El Puerto se cultiva básicamente olivos y almendros de diferentes variedades, pero en él existen «alrededor de 500 especies en total», asegura el responsable de la finca, Enrique de la Torre. Y no sólo eso. Esta explotación incluye «hoteles para insectos y cajas nido». Hay 14 por toda la finca y con ellas, por ejemplo, se garantiza que la mariquita se coma el pulgón del almendro o el crisopo en larva haga lo mismo con los huevos del prays que ataca al olivo. Esta finca de Lora vende seis aceites de oliva monovarietales en diferentes formatos con diseños innovadores.

Pero no todo se reduce a la agricultura. Un ejemplo es Carnes Campos, carnicería ecológica en Pilas. El pasado día 24 se estrenaron en los lineales de Carrefour y ya están muy presentes en tiendas y supermercados especializados, así como han registrado un incremento importante de ventas por su web (www.camposcarneecologica.com). En Biocultura Carnes Campo presentó un nuevo producto de salchicha ecológica. A la semana producen más de 3.000 kilos de productos ecológicos de pollo, 1.800 kilos de ternera y unos 1.000 kilos de pavo. En el caso del cerdo, que exportan a Italia, Bélgica y Alemania, producen unos 4.000 kilos al mes, según Francisco Campos, quien aseguró a esta redacción que exportan a Francia, Bélgica e Italia.

Pero con la etiqueta bio hay mucho más, por ejemplo, el pan. En Sevilla destacan La Extranatural, de Brenes, y Landalusí, que nació en Sanlúcar la Mayor hace 25 años y que abrió en la Encarnación hace dos. Vende alrededor de 180 panes distintos.

Incluso hay fincas públicas que apuestan por el bio. Es el caso de Turqgesa, una empresa municipal de Osuna, sita en la Finca Las Turquillas, que ha logrado hacerse con el uso de unas 30 hectáreas de una finca militar a cambio del compromiso de generar empleo en la zona. Allí se ha llegado a cultivar en ecológico hasta plantas aromáticas y moringa, de uso en la industria cosmética. Y es que lo ecológico es mucho más.

La cooperativa sevillana de consumidores de productos ecológicos La Ortiga (www.laortiga.com), por ejemplo, lleva hasta casa la tradicional cesta de frutas y verduras frescas, la ecocesta, pero también pastas, legumbres, leches, zumos, algas o cosmética natural. Atesora más de 20 años promoviendo el consumo de productos y hábitos de consumo más saludables y responsables.


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