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Educar en tecnología, ética y moral, la clave de la nueva evolución

Código de la vida. El ser humano le ha dado la vuelta a la teoría de Darwin y ahora el código genético además de leerse se puede escribir

12 nov 2016 / 23:10 h - Actualizado: 12 nov 2016 / 23:20 h.
  • El presidente de Biotechonomy, Juan Enríquez, participó a través de una videoconferencia que presentó José Antonio Boccherini. / El Correo
    El presidente de Biotechonomy, Juan Enríquez, participó a través de una videoconferencia que presentó José Antonio Boccherini. / El Correo

¿Qué va a cambiar y cuál será el impacto de la biotecnología en nuestra vida? Esa fue la pregunta que planteaba de forma indirecta el presidente y consejero delegado de Biotechonomy, Juan Enríquez, en su videoconferencia. Un ejemplo que lo responde claramente: Uber.

Ese sistema de movilidad que ha hecho que cientos de taxistas pongan el grito en el cielo y que los ayuntamientos libren una batalla sobre si permitirlo o no. Una empresa que apenas tiene tres años de vida y que genera 68.000 millones de dólares y que está valorada por encima de grandes compañías como Ford o General Motors. Pero, como apuntó Enríquez, «si pensamos en la infraestructura de esas grandes empresas y en todo el dinero generado por Uber sin tener en posesión un sólo automóvil, no sólo hablamos de valor económico, sino de que hay un cambio estructural».

¿Por qué? En resumidas cuentas, la compra de un coche resulta más cara, se venden menos vehículos, por tanto menos seguros, las calles se descongestionan, hay más espacio para las terrazas de los bares, no hacen falta tantos aparcamientos e incluso dejan de ser necesarios hasta los semáforos.

«El impacto de esto es que una empresa que parece que no tiene impacto, acaba cambiando nuestras calles, los patrones de consumo», apuntó Enríquez. El mundo cambia porque lo hace la tecnología y «muchas veces nos enfocamos en qué vamos a hacer en este semestre, con nuestros competidores, con nuestros productos, mientras que las olas de la tecnología están cambiando nuestros patrones».

Pero el mayor cambio para Enríquez es «el de las ciencias de la vida». «Vivimos en un mundo donde le hemos dado la vuelta a la teoría de Darwin. Nosotros seleccionamos, y no se hace de forma natural», apuntó el que es considerado el sucesor del autor de la Teoría de la Evolución.

Después de descubrir la fórmula para fabricar células programables y reproducibles, Enríquez insistió en que ahora el código genético además de ser legible «se puede escribir». De hecho, tras crear la primera forma de vida sintética, este descubrimiento se está llevando al sector agroalimentario lo que permite incrementar la productividad en un 100 por cien, manipular sus características, cuando se cultiva... Es lo que Enríquez define como código de vida.

De esta forma, según el presidente de Biotechonomy, «entramos en la era del diseño inteligente». Así, está en la mano del ser humano controlar la evolución, incluso ayudar a curar enfermedades como la polio, acabar con el hambre o crear nuevas formas de vida.

Pero para que este «superpoder» funcione hay que educar. Para Enríquez, es «esencial» que un país apueste por la educación en tecnología, así como en valores éticos y morales, «porque esas empresas pequeñas que empiezan como Uber son hoy el 21 por ciento de la economía de Estados Unidos». Es decir, la tecnología genera riqueza y empleo.

Eso sí, siempre y cuando el ser humano actúe con responsabilidad, apuntó. Por eso, «si vamos a controlar qué vive y qué muere, es importante separar una cuarta parte del planeta para que opere bajo la lógica evolutiva de Darwin, que la naturaleza haga en ese cuarto lo que quiera, pero no nos hagamos dueños y seres que controlan todo el planeta», concluyó.


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