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El tamaño sí que importa

Retos. Solo ganando dimensión, las empresas locales pueden invertir en innovación y optar a la internacionalización sin olvidar el reto digital

05 oct 2016 / 07:00 h - Actualizado: 05 oct 2016 / 10:46 h.
  • La economía sevillana se sustenta en el sector terciario: comercio y hostelería . / José Luis Montero.
    La economía sevillana se sustenta en el sector terciario: comercio y hostelería . / José Luis Montero.

La profunda crisis de Abengoa, el devastador incendio de Ybarra y su proceso de reconstrucción, los éxitos de exportación de las firmas agroalimentarias sevillanas como Migasa, Ángel Camacho o Agro Sevilla, o grandes nombres como Endesa, Heineken, Herba, Sovena, Cobre Las Cruces, Renault, Iturri, Siderúrgica Sevillana, Azvi... copan los titulares de las páginas económicas de los periódicos locales. Son solo algunos ejemplos de las empresas que, con sede en Sevilla, más interés suscitan.

Pero en realidad son la punta del iceberg, la excepción a la regla general de un tejido productivo que en la provincia sevillana se caracteriza precisamente por todo lo contrario a lo que define a esos gigantes, que en algunos casos lo que mantienen es el origen sevillano y el arraigo, pero que han pasado a formar parte de estructuras de grupos con sedes en otras provincias e incluso países.

El tejido empresarial sevillano puede definirse «como un conjunto de empresas con una reducida dimensión y sin asalariados, dedicadas en su mayoría al sector terciario», resume María del Carmen Delgado, profesora del Departamento de Economía de la Universidad Loyola Andalucía.

En efecto, lo que mayor tirón tiene es el comercio al por menor, los servicios profesionales a empresas y la hostelería, aunque la provincia mantiene «un patrón muy similar» al de la economía andaluza en lo que a sectores clave que sustentan su crecimiento se refiere, «con una estancada estructura productiva que condiciona a la provincia a una actividad que no genera un valor añadido que permita un crecimiento sostenido de la economía que contribuya así a disminuir el desempleo».

La principal debilidad que se le diagnostica a la empresa sevillana es su reducida dimensión. Aquí el tamaño sí que importa. Porque va directamente relacionado con la inversión que se destina a I+D+I y la innovación es un «factor determinante» para la mejora de las firmas pequeñas. Y porque limita sus posibilidades en otros múltiples ámbitos: ser pequeño reduce la autonomía y hace que la empresa sea «dependiente del canal bancario para llevar a cabo su actividad», a la vez que obstaculiza el proceso de internacionalización, «impidiendo el posicionamiento en mercados dinámicos y sesgando la oportunidad de expansión y crecimiento».

También dificulta la necesidad urgente de transformación digital, que implicaría «abrir los horizontes de comercio que contribuirán a su crecimiento y fortalecimiento». Entre las debilidades hay que agregar, además, la falta de especialización de su actividad.

Pero no todo va a ser negativo. Hablemos también de sus fortalezas, aunque habría que apuntalarlas. A su juicio, en este capítulo son reseñables «los importantes recursos naturales y culturales con los que cuenta la provincia, así como la consolidación de algunos sectores estratégicos como pueden ser el minero o el aeronáutico». Ello, sin olvidar a una de las joyas de la corona, el turismo. «En el caso del sector turístico, otra fortaleza sería el avance en la desestacionalización de la demanda y el incremento de la calidad de los servicios ofrecidos».

Y es que no es baladí el éxito del modelo que supuso aunar en un espacio, en este caso el parque tecnológico aeroespacial Aerópolis, a empresas subcontratistas que pudieran nutrirse de la actividad generada por el gigante Airbus en su planta de montaje del avión de transporte militar A400M. Y qué duda cabe que el turismo, con la mejora de actividad en sus actividades vinculadas como la hostelería y el comercio, se están beneficiando de las cifras récord de visitantes.

Sevilla, que venía liderando el dinamismo en la creación de empresas en el conjunto de Andalucía, cedió en 2015 el bastón de mando en favor de Málaga y a nivel nacional se coloca en sexta posición en cuanto a número total de sociedades por detrás de Madrid, Barcelona, Valencia, Alicante y Málaga, según el Directorio Central de Empresas del Instituto Nacional de Estadística (INE). Según detalla Delgado, la provincia ha ido perdiendo de forma paulatina empresas desde el año 2008 hasta la actualidad, pasando de 119.340 hace ocho años a 113.653 este ejercicio. «En cuanto al estrato de asalariados, han aumentado las empresas que no tienen trabajadores y ha disminuido el resto, desapareciendo un mayor número de empresas en el estrato de 3 a 49 asalariados», precisa.

¿Y cómo ha resultado de letal para nuestras empresas el impacto de la crisis? Según la misma estadística del INE, han sido 5.687 las firmas que han desaparecido desde 2008 hasta la actualidad, entre las que destaca la abrumadora pérdida de autónomos, pues el 88,7 por ciento de las sociedades que no sobrevivieron respondían a la forma jurídica de personas físicas, mientras que por el contrario ha crecido la cifra de sociedades de responsabilidad limitada y las comunidades de bienes.

A modo de conclusión, la profesora Delgado resume los desafíos que debe enfrentar la empresa local. Por un lado, «la consolidación de las empresas que pertenecen a sectores que contribuyen al crecimiento sostenido de la provincia, unido a la necesidad de incorporar conocimiento que permita el desarrollo de productos con un alto valor añadido desarrollando así la I+D+I», pero sin olvidar la internacionalización, «que dé presencia internacional a los productos sevillanos con una demanda estable».


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