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Embotellando «sensaciones»

El Saltillo, en Arahal, es la primera explotación sevillana certificada como biodinámica

03 abr 2017 / 16:59 h - Actualizado: 03 abr 2017 / 17:03 h.
  • Son los propios animales los que se encargan de abonar y eliminar las malas hierbas. / El Correo
    Son los propios animales los que se encargan de abonar y eliminar las malas hierbas. / El Correo

A menos de 50 kilómetros de Sevilla, en Arahal, hay una finca de 15 hectáreas que transporta a la agricultura de otro siglo. Aquella que se fijaba en el cielo y la luna para saber qué tarea había que hacer al día siguiente o si era día de aguacero o de lluvia calmada. Una forma de producir que ahora se llama biodinámica y que tiene su referente en la provincia en la Finca El Saltillo, ya que es la primera en Sevilla en obtener dicho certificado.

La producción biodinámica consiste en que la finca produce todo lo que necesita. «Las vacas abonan la finca y se comen la hierba que crece en los olivares», explica el director ejecutivo de la explotación, Alejandro García.

Además, los ciclos de producción están marcados por el calendario lunar. La plantación, los días de injerto, la poda o la recolección, todas tienen su día idóneo según la posición de la luna. Por ejemplo, «para voltear el estiércol tiene que estar en menguante».

Antes de ser biodinámica, la finca era ecológica. Pero García no estaba satisfecho del todo, «le faltaba alma». Después de mucho documentarse sobre las teorías antroposóficas de Rudolf Steiner, decidió, con la venia de su familia, dar un paso más allá y apostar la biodinámica.

«No se trata de no utilizar agroquímicos, sino de buscar productos que de verdad alimenten». Por eso, esta finca utiliza plantas medicinales como la ortiga, la cola de caballo o el diente de león entre otras, para combatir las plagas. Además, cobra especial relevancia el suelo, «por eso en este tipo de producción es obligatorio implantar la cubierta vegetal, mientras que en el ecológico es opcional», comenta.

De esta forma, los propietarios de este terreno han conseguido crear un ecosistema propio. A lo largo de los cinco años que ha durado la conversión de la finca –tres para el ecológico y dos para la biodinámica–, los propietario se han dado cuenta de que la mano del hombre es casi innecesaria, «ya que la naturaleza se regenera sola». «Si hay una plaga aparece un depredador para atacarla», ejemplifica García.

El Saltillo se dedica principalmente a la producción de aceite de oliva, un producto poco común en Arahal, productora de aceituna de mesa por excelencia. Sin embargo, quien lo prueba asegura que su calidad es bien elevada.

La aceituna, por ejemplo, «se intenta recolectar en días de flor, porque los aromas son más perceptibles por el hombre». Motivo por el que García asegura que embotellan «sensaciones» y venden productos «con alma».

Aunque la explotación cuenta con 15 hectáreas, sólo cuatro están en producción, y de las que anualmente se molturan en torno a 3.000 litros de aceite de las variedades picual, manzanilla sevillana y verdial, que comercializan bajo la marca Via Verde.

No obstante, en los próximos años incrementará, ya que la decena de hectáreas que restan se han replantado para que entren en producción. Además han incorporado una nueva variedad, la picudo, con tal de ampliar su gama e incluir un tipo nuevo de aceituna al coupage –mezcla de variedades– que elaboran con la verdial, la picual y la manzanilla sevillana.


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