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Los becarios y las prácticas

«Es más para conocer el ambiente que poner en valor el conocimiento»

Mario Muñoz, director de Emprésate 360, incide en la confianza que ganan los alumnos

14 mar 2018 / 14:21 h - Actualizado: 14 mar 2018 / 14:23 h.
  • Una reunión de trabajo en una oficina. / El Correo
    Una reunión de trabajo en una oficina. / El Correo

«Hacer prácticas me ha servido para darme cuenta de que estoy mejor preparado que mucha de la gente que trabaja allí». Es lo que le comentó un alumno a Mario Muñoz, director de Emprésate 360, un programa de empleabilidad para los estudiantes de Nuevas Profesiones y EUSA. Hacer prácticas en una empresa vinculada con los estudios cursados supone «afrontar mejor la búsqueda de empleo» desde el punto de vista de la confianza en sí mismo. También representa la mejor prueba real de cómo es capaz de desenvolverse y cuáles son sus capacidades. De todo ello, sea en positivo o no, sacará una valiosa lección futura.

Según su experiencia al frente de este programa, que incluye talleres de desarrollo de competencias profesionales, actividades de orientación laboral, y desde el que gestiona los programas de prácticas en empresas y el seguimiento de inserción laboral, lo importante de vivir la experiencia en el seno de una empresa «no es tanto la puesta en valor de los conocimientos adquiridos, como el hecho de convivir, de trabajar con el equipo, de conocer el ambiente de trabajo, el contexto, la cultura de la empresa...», en definitiva todo lo que no se aprende dentro del aula.

La legislación, explica Muñoz, no obliga en el caso de las prácticas académicas curriculares o extracurriculares a ofrecer una ayuda económica al alumno, aunque puede hacerlo de forma voluntaria en concepto de ayuda al transporte o a cubrir otros gastos. De hecho, precisa que si fuera obligatoria la retribución sería «muy difícil» encontrar empresas o entidades colaboradoras para que los estudiantes realizasen sus prácticas y «les cerraría muchas puertas a una primera experiencia laboral». El que completa esa experiencia práctica tiene más posibilidades de encontrar un empleo, reseña. Aun así, considera que «dar una retribución es positivo porque por un lado compromete más al alumno para que no se lo tome como un juego y también compromete más a la empresa, que se va a preocupar más de que aprenda y rinda. Pero nunca entendido como un pago en reconocimiento a la labor del alumno, sino más bien para que no le suponga un gasto».

Una de las claves para impedir que unas prácticas escondan la ocupación de un puesto de trabajo reside en el tiempo que se prolonguen esas prácticas. «Siempre hay un máximo de seis meses de prácticas para un alumno en una misma empresa». Aunque puede existir una delgada línea entre el aprendizaje de un oficio y el abuso, reconoce que unas prácticas conllevan «una relación de intercambio» y para evitarlo el alumno cuenta con un tutor que le supervisa y al que debe dirigirse si se produce esa situación.

El futuro pasa por la FP dual

El futuro de la Formación Profesional pasa sin duda por la FP dual. En Nuevas Profesiones cuentan con esta experiencia para cinco alumnos por titulación en varios de sus grados. Supone compaginar desde el segundo trimestre del primer curso la asistencia a clase con las prácticas en una empresa. «El alumno recibe formación teórica que aplica en las prácticas». Es el futuro «pero hace falta más compromiso social de las empresas».


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