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Marcaje al empresario

«Hay depósitos que funcionan desde 1987, no como los móviles»

A la segunda generación de Tecnologías del Poliéster, dedicada a la fabricación de depósitos para el sector agroindustrial y de la construcción, le va a tocar lidiar con las trabas por los aranceles a la aceituna de mesa. El objetivo, buscar mercados foráneos

22 jul 2018 / 08:28 h - Actualizado: 21 jul 2018 / 20:18 h.
  • Adrián Montero, gerente de Tecnopol, en la fábrica, radicada en La Roda de Andalucía. / El Correo
    Adrián Montero, gerente de Tecnopol, en la fábrica, radicada en La Roda de Andalucía. / El Correo

—¿A qué se dedica Tecnologías del Poliéster, Tecnopol?

—Nos dedicamos a la fabricación de todo lo relacionado con la fibra de vidrio y la resina de poliéster. Cubrimos un amplio mercado, con la producción de depósitos para agua, aceite, aceituna de mesa, vino, leche, productos químicos, así como fosas sépticas y piscinas.

—¿Por qué este tipo de negocio?

—Es una empresa familiar que inició mi padre en 1987 y de la que sus tres hijos cogimos el relevo en 2008, hace una década. Él trabajaba en una empresa del mismo sector y dio el salto a empresario.

—¿Trabajar desde un municipio pequeño como La Roda de Andalucía es un hándicap o tiene ventajas?

—Para nosotros no tiene ningún hándicap. Estamos a 120 kilómetros de Sevilla pero a la misma distancia de Granada, eso nos permite acceder al mercado de la comunidad con más facilidad de logística.

—¿Para qué clientes trabajan?

—Trabajamos para cooperativas de aderezo de aceituna, almazaras de aceite y muchos clientes son distribuidores de productos como almacenes de construcción, que compran nuestros productos para ofrecer como servicio a sus clientes, del tipo de tanques para aljibes o fosas sépticas para construcciones en zonas rurales o cortijos donde no llegan las infraestructuras de canalización de tuberías de desagüe.

—¿De dónde procede la materia prima?

—El 90 por ciento viene de Valencia, de empresas distribuidoras que la compran en Italia y Francia. Intentamos que el producto tenga la mayor garantía y fiabilidad.

—¿La suya es una actividad estacional?

—Tenemos diferentes etapas a lo largo del año. En la época estival nos centramos más en el mercado de la fabricación y el mantenimiento y reparación para las cooperativas de aderezo de aceituna. Los depósitos no son como los teléfonos móviles, sino que todavía hay bidones funcionando perfectamente de la época de mi padre, desde 1987. De noviembre a febrero, nuestro mercado se dedica sobre todo a realizar productos para el estocaje de empresas de construcción.

—¿Cómo diferenciarse de la competencia?

—Primero, por el servicio y la calidad, que deben ser prioritarios para diferenciarte de la competencia. Si te piden un depósito y te dan un plazo de diez días, hay que cumplir y tenerlo listo el noveno día.

—¿Con qué volumen de producción cerraron 2017?

—Fabricamos unos 1.200 depósitos para aceituna de mesa, con capacidad para 10.000 kilos cada uno de ellos; unas 380 fosas sépticas y unos 260 tanques de agua.

—La segunda generación cogió las riendas de la empresa al mismo tiempo que la crisis comenzaba a despuntar...

—Hemos vivido solo en crisis. Intentamos salvar la crisis de la construcción con otro tipo de productos y compensamos con la aceituna.

—Y ahora la que entra en crisis es la aceituna de mesa con los aranceles de EEUU.

—Tenemos que ampliar mercados. Es cierto que por ahora no ha tenido reflejo ni en el negocio ni en la economía del pueblo. Ahora es cuando puede hacernos daño la crisis. Pero pesimismo hay, primero por el municipio y sus 4.000 habitantes. Hay que recordar que el 90 por ciento de las empresas del polígono están dedicadas a la agricultura o a la implementación de maquinaria para las cooperativas. Todo está vinculado al olivo.

—¿Cómo están planteando afrontar un descenso de actividad en este sector?

—En noviembre de 2017 empezamos a hacer trabajos de carcasas para maquinaria, un trabajo que nos planteó una empresa local, que se acercó a nosotros para preguntarnos si podíamos suministrarles un cubremotor. Empezamos de cero, hicimos un diseño y un boceto que les gustó mucho y ahí estamos trabajando con ellos.

—¿Qué potencial de diversificación contemplan para el futuro?

—La prioridad es el potencial humano. En el momento en que tienes capacidad humana para hacerlo, puedes hacerlo. Esta empresa nos vio por internet y nos planteó esta colaboración. Creemos que podemos abrirnos a nuevos mercados como el aeronáutico, el ferroviario o el automovilístico para diferenciarnos de la competencia de alrededor.

—¿Han iniciado ya ese sondeo con las grandes?

—Al ser una pequeña empresa, las grandes no te abren la puerta de la misma manera ni te dan las mismas oportunidades. Nos hemos acercado a la Cámara de Comercio para explorar esas posibilidades. Además, estamos a la espera de que la Universidad de Córdoba, a través de un convenio con el Ayuntamiento de La Roda, evalúe la viabilidad de un proyecto que hemos presentado para evaporar el triple de rápido el agua de las balsas de residuos de la aceituna. Es un problema importante el que tienen las cooperativas de la comarca con el almacenaje de estos residuos desde el punto de vista medioambiental.

—¿Cómo miran al futuro?

—Ampliando mercados en países como Portugal, Marruecos, Egipto, Grecia, Italia, Turquía, que son productores de aceituna. Este mes de julio hemos fabricado en Portugal tanques de 25.000 litros para el aderezo de coliflor.


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