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Marcaje al empresario

«La industria está en parada no programada y arrancar es difícil»

Esta ingeniería sevillana proporciona soluciones técnicas a la industria en áreas con mucha especialización. En 2012 se reorientó a sectores como la minería y la agroalimentación, lo que le ha permitido asentarse y crecer incluso fuera del país

16 oct 2016 / 08:35 h - Actualizado: 16 oct 2016 / 10:13 h.
  • «La industria está en parada no programada y arrancar es difícil»
    David Pérez, CEO de la empresa Cubicoff Ingeniería Abierta, firma sevillana con sede en Salteras. / Manuel Gómez
  • «La industria está en parada no programada y arrancar es difícil»

¿Cuándo nació Cubicoff y por qué?

—Yo era el responsable del departamento de obras civiles especiales de una empresa y, viendo en 2008 que con la crisis todo iba a cambiar, decidí dar el salto junto con una serie de compañeros. Damos soluciones técnicas de ingeniería a la industria en áreas de mucha especialización porque había muchas empresas, pero derivaron en una ingeniería muy centrada en la construcción. No había ingeniería conceptual para mejorar procesos o entender la problemática interna de la maquinaria o de la producción. Queríamos hacer algo diferente.

—¿Cuántos trabajadores tiene Cubicoff y qué objetivos se marca para 2017?

—Tenemos unos 15 ingenieros de operaciones y seis personas en el staff. Nuestro objetivo es aumentar la facturación el próximo año en un 20 por ciento.

—¿Cuáles son sus principales clientes?

—En 2012 reorientamos el negocio hacia sectores cuyos mercados no tuvieran crisis: la minería, la generación de energía y el agroalimentario. Así que estamos centrados en tres sectores: en el primario trabajamos en la minería y en la generación de energía. Mina Cobre las Cruces ha sido nuestro cliente estrella durante mucho tiempo y en este momento estamos desarrollando un proyecto de instalaciones de una mina de oro en Ghana para una multinacional canadiense. Para Mina Cobre las Cruces hemos hecho mejoras en los procesos de la planta hidrometalúrgica. En cuanto al sector energético, arrancamos en las renovables, pero se quedó parado y entró rápidamente trabajo en plantas termosolares, centrales de biodiésel o biomasa. En el sector agroalimentario tenemos referencias con Agro Sevilla y estamos arrancando varios proyectos con Sovena. Y, por último, estamos en el sector de la valorización, antes de residuos. Tenemos como clientes al grupo La Red y a Portland Valderrivas.

—¿Por qué hay tanto rechazo local al proyecto de Portland en Alcalá de Guadaíra?

—Por desconocimiento. Se dice incineradora y salta la alarma. Pero después queremos progreso, cuando hay que mezclarlo bien con el respecto al medioambiente. Es un proyecto avalado técnicamente desde hace más de un año, pero el Ayuntamiento teme conflictos con los vecinos.

—¿Trabajan fuera de España? ¿Qué porcentaje de la facturación es internacional?

—Hemos hecho una planta de ciclo combinado en México para Abengoa, el proyecto minero de Ghana para los canadienses, una central de biomasa en Inglaterra y la implantación de una fábrica de sistemas de elevación de una multinacional italiana en Sevilla. El pasado año la facturación internacional alcanzó el 25 por ciento.

—¿Tienen planes para aumentarlo?

—Sí, toda nuestra acción comercial es para entrar en plantas que están fuera. Queremos ser ingeniería de referencia de una multinacional con varias centrales por el mundo. Si bien, un 90 por ciento del trabajo que hacemos fuera lo hacemos aquí. No tenemos oficinas en ningún sitio.

—¿El sector aeronáutico es otro de sus objetivos?

Otro de nuestros caballos de batalla para crecer es la aeronáutica. Podemos hacer ingeniería para el sector auxiliar y queremos hacerlo. Primero queremos asentarnos en lo que tenemos y, en medio plazo, para la primavera del próximo año, entrar en este sector.

—Vuestra filosofía es la del thinking outside the box.

Sí, es la de pensar fuera de los límites. Nos gusta mucho la filosofía Google, el trabajo creativo porque tenemos que buscar soluciones a problemas. Utilizamos la metodología del Design Thinking, que se utiliza en Stanford y se basa en arrancar empatizando con hasta el último operario.

—¿Cómo está el sector industrial de Sevilla?

Tiene fuerza, pero le falta tamaño. Tenemos 25 o 30 empresas asentadas en sus mercados, pero nos falta que fueran 100 o 250. Y esas industrias se tienen que ir fuera porque aquí no hay mercado. Nuestra percepción es que a principios de 2015 hubo un arranque, no alegría, pero sí sonrisas y cuando en septiembre y octubre se hicieron las reuniones de inversión de estas industrias hubo convocatoria de elecciones y todo se paralizó. La decisión se aplazó y aún estamos esperando. El de aquí tiene el dinero guardado esperando a ver qué pasa y el de fuera no viene a España. La industria y el país están como en parada de planta no programada, que es como un tsunami en la costa. Volver a arrancarla costará mucho tiempo y dinero, será difícil.


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