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Marcaje al empresario

«La Junta no actúa o lo hace tarde contra los viveros clandestinos»

Viveros Sevilla, que ya exporta a 25 países, defiende que el sector fue el primero en alertar de la ‘Xilella fastidiosa’ y, sin embargo, la Junta lo trata como a un «imputado» dada la «desproporción» de muestras analizadas en viveros frente a las del campo

02 mar 2017 / 08:00 h - Actualizado: 02 abr 2017 / 09:30 h.
  • «La Junta no actúa o lo hace tarde contra los viveros clandestinos»
    Carlos Carrascosa, gerente de Viveros Sevilla. / El Correo

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{¿Cuándo nació Viveros Sevilla y cómo?

—Viveros Sevilla S.A. se fundó el 7 de octubre de 1969 por dos ingenieros agrónomos y dos viveristas. Entre sus hitos está el haber elaborado el proyecto de un vivero de cítricos que posteriormente acogió el Ministerio de Agricultura como modelo a seguir y hacer cumplir a futuros viveros de cítricos en España.

¿Qué y cuánto produce?

—Desde su apertura nuestra entidad viene produciendo plantones de cítricos. En sus inicios era planta autorizada expresamente por el Ministerio de Agricultura y posteriormente fuimos el primer vivero de cítricos de España en obtener la categoría de Certificado. Además de producir plantones de cítricos certificados, tanto variedades públicas como variedades protegidas de distintas instituciones, la empresa produce plantas de olivo, de frutal y de ornamental, además de frutos cítricos que comercializa en el mercado europeo.

¿Cuánto ocupa su cultivo?

—Actualmente disponemos de 12 hectáreas de invernaderos en cuatro centros de producción (dos en Sevilla y dos en Huelva) y 70 hectáreas de producción de frutos cítricos.

¿Cuáles son sus principales clientes?

—Nuestro producto está dirigido fundamentalmente a explotaciones agrícolas. En los últimos 15 o 20 años la citricultura ha cambiado enormemente. Antes la mayoría de las variedades de cítricos eran públicas, ello quiere decir que cualquier agricultor podría cultivarlas, pero hoy el mercado ha cambiado mucho y prácticamente el 70 por ciento de las plantas de cítricos que se comercializan son de variedades protegidas, es decir, la variedad tiene titularidad, bien de persona física o jurídica, institución pública o privada, que explota los derechos de obtención y puede o no limitar la producción de su obtención, por lo que pone precio a la licencia de su cultivo o límite al número de hectáreas a cultivar, habiendo agricultores que se quedan fuera con objeto de defender la cotización a percibir por los agricultores que la explotan.

¿Dónde y cuánto exportan?

—Desde hace más de 30 años venimos exportando nuestro material vegetal. Nuestros clientes confían en nuestra garantía genética y sanitaria. Exportamos a más de 25 países, entre ellos Italia, Portugal, Grecia, Perú, Chile, Turquía o Uruguay, entre otros.

¿Tienen algún plan de expansión o se plantea el reto de entrar en algún otro mercado?

—Los análisis de expansión potencial que ha desarrollado la empresa, así como la factibilidad de esa expansión, están restringidos por las características propias del producto con el que trabajamos. Como decía, cada vez más, colaboramos con obtentores que por normativa o consideraciones propias, limitan o le es limitada la posibilidad de enviar su genética a otros países, teniendo que empezar de nuevo en esos destinos los pertinentes registros de sus obtenciones. Nuestro mercado está orientado a toda la Zona Euro fundamentalmente, donde con las normativas fitosanitarias actuales ya es un arduo trabajo.

¿Qué medidas se toman para luchar contra las principales plagas o enfermedades, como la Xylella fastidiosa?

—Los viveros, desde Asociaflor (Asociación Andaluza de Viveristas y Floricultores), fuimos los primeros en dar la voz de alarma en octubre de 2013 ante la Junta de Andalucía y los primeros en extremar la cautela en la importación de plantas susceptibles de hospedar esta enfermedad. Todo ello se hizo exigiendo cumplir la normativa vigente con objeto de evitar toda contaminación. Es un sector, el viverístico, muy sensible con este tipo de peligros, y siempre hemos actuado desde la responsabilidad y hemos mostrado apoyo a la administración para evitar la entrada de esta y otras enfermedades. La Junta programó para 2016 la realización de 429 prospecciones para la detección de Xylella fastidiosa, el 75 por ciento de las prospecciones (1.620 muestras analizadas) se realizaron en viveros y un 25 por ciento (221 muestras analizadas) en campo. Llama la atención el grado de control y vigilancia a los viveros andaluces con una superficie total no superior a 900 hectáreas frente a la superficie sólo de olivar con más de 1,5 millones de hectáreas. Con todo, los resultados de todas las muestras fueron negativos. Dicho esto, es importante señalar que el comité de gestión de cítricos tiene acreditado que la letal bacteria recientemente detectada en Baleares y que ha arrasado buena parte del olivar sur de Italia –la Xilella fastidiosa– accedió a Europa por el puerto de Rotterdam, por lo que no son precisamente los viveros los focos a vigilar con ese exceso de celo con el que actualmente actúa la Junta.

Entonces, ¿debería haber más control en el campo?

—Creo que al sector viverístico se le está tratando como a un «imputado», usando términos jurídicos, sin justificación alguna. Sólo hay que ver la desproporción de las muestras tomadas y analizadas. Más de 2 muestras por hectárea en viveros frente a 0,0000147 en campo. Sin embargo, lo que nos llama más la atención en Asociaflor no es sólo esta desproporción del control, si no el consentimiento que tiene la Junta para con los viveros clandestinos. Asociaflor ha interpuesto más de 45 denuncias ante la Consejería de Agricultura para que se realicen las inspecciones pertinentes. Sin embargo, la respuesta ha sido una inacción constante y en las escasas ocasiones que ha llevado a cabo inspecciones, la demora es tal que, cuando se persona en el vivero ilegal, ya no está la planta porque ha sido comercializada. Plantas sin control legal, laboral, fiscal, fitosanitario, genético, etc. Esta comercialización al margen de la ley tiene un alto riesgo fitosanitario. No sólo para el cultivo en sí, sino para todo el campo andaluz. A pesar de todas estas actuaciones no está garantizado que no entre la bacteria. Es imprescindible actuar a nivel nacional, porque ningún agente nocivo se para en la frontera de una comunidad o país. Es necesaria la colaboración de todos porque el impacto socioeconómico puede ser muy relevante. ~


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