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La soledad del autónomo

Mercado laboral. Son los principales generadores de empleo y copan el 96% del tejido empresarial, pero los autónomos siguen siendo «héroes solitarios». Las cuotas, la poca financiación, la morosidad y la escasa protección social siguen siendo su principal batalla

05 oct 2016 / 07:00 h - Actualizado: 05 oct 2016 / 07:23 h.
  • Trabajadores del horno Las Doncellas, de Sevilla capital. / José Luis Montero
    Trabajadores del horno Las Doncellas, de Sevilla capital. / José Luis Montero
  • Camarero sirve en un bar sevillano. / J. Cuesta
    Camarero sirve en un bar sevillano. / J. Cuesta
  • Una peluquera en su negocio. / J. M. Paisano
    Una peluquera en su negocio. / J. M. Paisano
  • Alumna de un curso de fontanería. / P. Puentes
    Alumna de un curso de fontanería. / P. Puentes

Uno de cada tres contratos laborales que se firman en Andalucía está bajo el paraguas de un autónomo y el 96 por ciento del tejido empresarial de la comunidad está formado por micropymes (de menos de cinco trabajadores). Sin embargo, el autónomo que logra consolidar su negocio se considera un héroe en un escenario en el que sólo hay obstáculos, en el que se siente solo y en el que no se le valora.

La crisis económica provocó que muchos se vieran abocados a esta fórmula por necesidad ante la falta de un puesto de trabajo, pero esto también ha supuesto que emerjan capacidades emprendedoras. Sin embargo, las reivindicaciones de este gran colectivo siguen casi intactas. No hay partido político que no incluya en su programa electoral un listado de medidas de apoyo al autónomo, pero no hay gobierno que las ponga en práctica. Y ahora, con un gobierno en funciones, menos.

Un ejemplo, las cuotas. Organizaciones como ATA, UPTA o Uatae exigen su modificación para que los pagos sean en función de la actividad laboral y de las rentas obtenidas, como en Francia o el Reino Unido.

Pero, por ahora, la base mínima de cotización de los autónomos, que es por la que cotiza el 86 por ciento del colectivo, se sitúa en 2016 en 893 euros, en total 10.717 euros anuales. Lo que conlleva una cuota mínima mensual de 267,04 euros en lugar de los 264,44 que venían pagando en 2015, en total 31 euros más al año. En el caso de los autónomos societarios, la cuota ha subido hasta 318 euros.

La base máxima de cotización subió también un uno por ciento, pasando de 3.606 a 3.642 euros mensuales. Hay que recordar que la base de cotización es el sueldo teórico que se fija el autónomo para determinar su aportación a la Seguridad Social, independientemente de que lo gane o no, y que al existir un mínimo están obligados a cotizar por un sueldo, aunque realmente no lo estén cobrando.

Además, condiciona las prestaciones que puede recibir un autónomo en desempleo, baja por enfermedad, baja por accidente, y muy especialmente, en caso de jubilación. Si no son capaces de incrementar los rendimientos y la base de cotización, la prestación de jubilación difícilmente cubrirá las necesidades básicas.

En los últimos cinco años la cuota de autónomos ha subido un cinco por ciento cuando los ingresos de la mayoría de éstos han decrecido y cuando la inflación en 2014 fue negativa y en 2015 acabó a cero. Y, además, no existe una exención de cuota para los que ganan menos que el salario mínimo.

De hecho los partidos políticos más votados –PP, PSOE, Ciudadanos y Podemos– apuestan o dejan abierta la puerta a una reforma de la cuota, pero la parálisis política impide que se materialice la reforma.

Además, las organizaciones de autónomos consideran insuficiente la bautizada como Tarifa Plana, por la que los nuevos autónomos comienzan pagando 50 euros los primeros seis meses hasta llegar a la cuota normal.

Y si emprender en el entorno urbano es complicado, todavía lo es más conseguir asentarse como autónomo en pequeños municipios.

Rafael Amor, presidente de ATA Andalucía, asegura que en la comunidad se crean 70 empleos diarios entre los nuevos autónomos y las contrataciones que estos empresarios realizan, «pero hay muchas dificultades». Entre ellas, la morosidad y la falta de financiación.

A lo que se suma «la imagen de que los autónomos somos volátiles», denuncia Amor tras desmontarlo con un dato: el 52 por ciento lleva más de cinco años en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA).

Lo cierto es que casi 125.000 negocios echaron la persiana en 2015 en Andalucía, como asegura la secretaria general de UPTA Andalucía, Inés Mazuela, quien recuerda que los autónomos son «los principales generadores de empleo» pese a los problemas de financiación.

El 70 por ciento no acude a una entidad bancaria para obtener financiación y, del 30 por ciento que sí lo hace, sólo la mitad logra un préstamo.

Y la morosidad, tanto pública como privada, es «inconcebible». UPTA aplaude el nuevo Plan de la Junta de Andalucía, con 434 millones de euros hasta 2020 para apoyar al colectivo y crear empleo, pero la queja por los retrasos en el pago de los incentivos al inicio del negocio es generalizada.

En la provincia de Sevilla había en agosto 103.236 autónomos, 796 menos que un mes antes. En la capital hispalense la cifra es de 36.743 autónomos, mientras que en Alcalá de Guadaíra trabajaban 3.790; en Dos Hermanas, 6.127; en Écija, 2.401, y en Utrera, 2.450, según los datos de ATA.

Del total de autónomos sevillanos, 68.635 son hombres y 34.601, mujeres. Por sectores, 33.068 se dedican al comercio, 10.371 a la hostelería, 8.070 a la construcción, 5.450 a la agricultura y 6.781 a la industria, entre otros


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