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Marcaje al empresario

«En EEUU dicen que estamos a años luz de sus investigaciones»

Esta empresa familiar lleva en su ADN la innovación. Empezaron diseñando maquinaria para el sector del corcho y han trabajado la automoción, la aeronáutica y la agroindustria. Ahora han conquistado EEUU con una desrabadora de fresas

27 ago 2017 / 08:08 h - Actualizado: 27 ago 2017 / 12:31 h.
  • José Castillejo y su hijo Gabriel, en las instalaciones que Seditec tiene en el polígono PIBO. / Jesús Barrera
    José Castillejo y su hijo Gabriel, en las instalaciones que Seditec tiene en el polígono PIBO. / Jesús Barrera

—Fundó Seditec hace 30 años, ¿dónde están sus orígenes?

—Entre los años 70 y 80 trabajé como jefe de proyectos en Sadrin, donde desarrollábamos toda la mecanización del sector de la aceituna de mesa, pero a mediados de los 80 decidieron prescindir del área de innovación y desarrollo. Así que en 1987 decidí emprender con mi propia empresa. Empezamos diseñando en Sevilla capital máquinas para elaborar el tapón de corcho y a los dos años nos trasladamos a Santiponce, a las instalaciones de Aglomerados Morell (ya extinta).

—Diseñan y fabrican maquinaria a medida. ¿Con qué otros sectores han trabajado?

—Después de diseñar la máquina para elaborar tapones de corcho de dos piezas, nos trasladamos al Eurocei –Centro Europeo de Empresas e Innovación– donde realizamos algunos trabajos para el A400M, como el diseño de una taladradora automática para el interior de las alas, y colaboramos con Ebro Puleva en el desarrollo de los prototipos para automatizar los vasitos de arroz. Después nos surgió trabajar como integradores cuando General Motors tenía presencia en Cádiz, concretamente con la alimentación de las líneas automáticas. Con ellos trabajamos durante cinco años, hasta que se fueron.

—¿Cuándo volvió a trabajar con el sector agroalimentario?

—Fue a través de una colaboración con Inés Rosales. Estábamos diseñándole una máquina para cortar los cortadillos y Juan Moreno (gerente de la señera firma de tortas de aceite) me comentó que tenía un problema con el liado de las tortas, las trabajadoras no daban abasto y tenían dolores de manos. Me puse a pensar y cogí una lupa rota que tenía, que casualmente tenía la misma forma que la torta, empecé a ver cómo podía imitar los movimientos del liado con una máquina. Al poco tiempo le dije que ya tenía la solución pero que tenía que fabricar un prototipo y lo tenía que pagar él. Me dijo que sí y se comprometió a comprar 16 máquinas, que al final fueron 20. Fue todo un éxito y después de cinco años siguen funcionando.

—Ahora han revolucionado el cultivo de la fresa...

—En el sector había un cuello de botella en el proceso de quitarle el rabito a la fresa. Era mucha fresa para la mano de obra. Así que hace cuatro años empezamos a desarrollar el prototipo de una máquina que lo hiciera de forma automática. Hicimos las primeras pruebas con empresas onubenses en el año 2015. Al principio la máquina cortaba tres fresas por segundo, llegamos a cinco, pero no nos conformamos, cambiamos la cámara de visión artificial, los equipos electrónicos y logramos las siete unidades por segundo.

—Con esta desrabadora han conquistado Estados Unidos.

—Subimos a Youtube un vídeo del prototipo de la máquina y al poco tiempo se pusieron en contacto desde California porque querían verla. Vinieron, les hicimos una prueba y les gustó mucho pero la empresa iba a fusionarse y se pospuso a la siguiente campaña. Les entregamos la primera línea con seis máquinas este año en mayo y parece que tienen necesidad de muchas más.

—¿Hay algún invento igual en el mundo?

—Estados Unidos lleva años investigando. Hay fuentes que aseguran que han invertido más de 2 millones de dólares en varios prototipos, pero no automatizan el proceso totalmente. Somos los únicos que hemos conseguido automatizar completamente el proceso, hemos revolucionado la mecanización de la fresa congelada. Los estadounidenses nos aseguran que estamos años luz de ellos y que no tenemos competencia.

—¿Algún otro país interesado en su patente?

—Ya se han puesto en contacto con nosotros desde Corea del Sur. También están muy interesados en Japón, Francia, Marruecos, México, Australia y Nueva Zelanda.

—Llevan la investigación en su ADN. ¿Cuentan con apoyo?

—Nosotros lo que sabemos hacer es investigar y desarrollar, a pesar de los sacrificios que supone. La administración debe apoyar más a la investigación. Si tuviéramos respaldo económico podríamos mantener el empleo. Además es una pena que estos desarrollos al final se tengan que ir a otros países.

—¿Cómo valora la industria sevillana?

—Cuando lo comparo con los años 70, me doy cuenta de que se han perdido la mayoría de talleres pequeños, y los que quedan están centrados en la aeronáutica y la automoción. Para poder encargar las series de piezas cortas de la desrabadora hemos tenido que salir a Madrid, Granada y Valencia.


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