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Marcaje al empresario

«En España sólo tres empresas son competencia directa»

En plena expansión internacional, Reyvarsur presume de un crecimiento de dos dígitos gracias al auge de los microcerveceros y la cerveza artesanal. La calidad en el servicio es el nexo de unión de sus dos líneas de negocio: dispensing y transmisión

20 ago 2017 / 08:18 h - Actualizado: 19 ago 2017 / 21:20 h.
  • Paola Corbalán, en las instalaciones de Reyvarsur en el polígono La Isla de Dos Hermanas, en Sevilla. / El Correo
    Paola Corbalán, en las instalaciones de Reyvarsur en el polígono La Isla de Dos Hermanas, en Sevilla. / El Correo

—¿Cómo nació Reyvarsur?

—La empresa la fundó mi padre, Juan Corbalán, en 1974 en Sevilla, asociada al sector de la transmisión. Al poco tiempo hizo incursiones en el mundo de las instalaciones de barril trabajando para la cervecería local, Cruzcampo. Así empezaron las dos actividades que actualmente tiene la empresa: la transmisión y el dispensing.

—Fabrican los tiradores de cerveza.

—Nosotros fabricamos parte de la instalación con la que se tira la cerveza: el tirador, el grifo, la columna, el regulador de gas y el cabezal extractor que va en el barril.

—¿Cuántas empresas fabrican lo mismo?

—En Sevilla no hay ninguna. En España hay sólo tres empresas que se dediquen al dispensing y compartan portfolio con nosotros, pues hay más pero venden enfriadores, entre otras cosas, y no son competencia directa. En transmisión sí hay muchas empresas, en Sevilla y en el resto de España.

—¿Dónde está la clave de una buena cerveza, en el tirador o en la mano de quien la tira?

—En las dos cosas. Si bien no tanto el tirador como que la instalación esté bien regulada de presión y de temperatura. Debe estar bien montado. Nosotros incluso hacemos cursos de instalación de tiradores de cerveza.

—¿Qué dimensión tiene el boom de la cerveza artesanal?

—Desde 2015 a 2017 creció un 1.600 por ciento el número de microcerveceras, según la patronal que los engloba. Hay registradas 483 microcerveceras en el registro español. En 2012 había 50. En Sevilla tenemos buena cerveza y cada vez más demanda de artesanal.

—¿Cuáles son sus principales clientes?

—En la parte de dispensing trabajamos para la mayor parte de las grandes cerveceras españolas y, desde hace unos años, también microcerveceros. De hecho, abrimos la tienda online en 2013 (www.reyvarsur.com) para satisfacer la demanda de microcerveceros y cerveceros artesanales. En el área de transmisión somos distribuidores exclusivos en Andalucía de las marcas Motovario y Lenze y nuestros principales clientes son fabricantes de maquinaria agrícola.

—¿Qué porcentaje de su facturación es internacional?

—La mayor parte es nacional porque en la distribución de equipos de transmisión mecánica y electrónica, de venta de motores y reductores de velocidad, tenemos una distribución en exclusiva en Andalucía. Internacionalmente sólo trabajamos con el área de dispensing.

—¿A qué países venden?

—Empezamos con la exportación a partir de 2009 y trabajamos con el Reino Unido, Holanda, Bélgica, Polonia, Portugal, Italia y también en México, Perú y Canadá. Estas ventas internacionales representan alrededor de un diez por ciento de la facturación.

—¿Se ha marcado algún objetivo para 2018?

—Sí. El pasado año se incorporó una persona, un director de exportación que se encarga de abrir mercados. Para el año que viene el objetivo principal es el desarrollo en Sudamérica. El mercado europeo está muy colapsado porque es muy antiguo y estable, pero en Sudamérica están creciendo ahora las instalaciones de barril.

—¿Cómo evolucionó la facturación de Reyvarsur?

—En 2016 facturamos un 11 por ciento más que en el ejercicio anterior. En 2017 el semestre lo hemos cerrado con un diez por ciento de crecimiento. Somos lo que se llama una gran empresa, es decir, nuestra facturación supera los seis millones de euros.

—¿Y su plantilla?

—Somos ahora mismo 66 trabajadores. En los dos últimos años la plantilla ha crecido un 35 por ciento. Se notó la expansión internacional y el crecimiento en instalaciones. En 2015 nos mudamos y marcó un hito importante en nuestra historia. Ahora estamos en el polígono La Isla de Dos Hermanas con una nave de unos 4.000 metros cuadrados. Antes teníamos 1.500 en el polígono Calonge.

—¿Cuál es el nexo de unión entre sus líneas de negocio?

—Es el compromiso permanente que tenemos con el cliente. La calidad en el servicio es prioritaria. Y tenemos una tasa de retención del cliente del 95 por ciento. Nos cuesta mucho acceder a nuevos mercados, pero tenemos clientes que llevan una trayectoria de 25 o 30 años con nosotros.

—¿Le afectó la crisis?

—En la parte de la transmisión, sí, porque los clientes son fabricantes de maquinaria y entre la crisis y las malas cosechas no se compraba maquinaria nueva, se reparaba. La facturación bajó casi un 35 por ciento en los dos años más fuertes de la crisis. En el dispensing no lo notamos porque la gente, pase lo que pase, sigue consumiendo cerveza.

—¿Se siente una rara avis en el mundo industrial?

—En el sector industrial hay muy pocas mujeres al frente de empresas. Yo voy a los congresos sola, aunque a todo te acostumbras. Poco a poco seremos más.


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