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Marcaje al empresario

«Fabricamos castañuelas que son instrumentos musicales, no un ‘souvenir’»

La tercera generación de Castañuelas del Sur está innovando en un negocio artesanal que puede presumir de tener su producto en las grandes orquestas europeas. Al año salen de su taller en Valdezorras unos 15.000 pares que se venden en medio mundo

15 abr 2018 / 08:00 h - Actualizado: 14 abr 2018 / 19:11 h.
  • Roberto, Mamen, Laura y Juan Manuel Vela en las instalaciones de Castañuelas del Sur. / Manuel Gómez
    Roberto, Mamen, Laura y Juan Manuel Vela en las instalaciones de Castañuelas del Sur. / Manuel Gómez

¿Cómo y cuándo nace Castañuelas del Sur?

—En 1980. La fundaron Juan y José Vela. Su padre, mi abuelo Manuel Vela, les enseñó a hacer castañuelas desde que eran muy pequeños. Empezaron en la calle Purgatorio, pero estuvieron allí muy poco tiempo. La empresa siempre estuvo aquí, en Valdezorras. Mi abuelo ya sabía hacer castañuelas con siete años y fue el que empezó a utilizar la fibra de vidrio por primera vez en España. Fue pionero. Y el boom de las castañuelas se debe a Juan y José Varela, que profesionalizaron la empresa y le sacaron partido al negocio.

—Juan y José Varela también fueron innovadores.

—Sí, innovaron en materiales, sacaron las castañuelas de colores e incluso los distintos tipos de sonido a medida de lo que el profesional demande. Ellos hicieron que las castañuelas fueran un instrumento musical más que un artículo para turistas o de complemento para la flamenca. Fueron los grandes innovadores.

—¿Cuántas castañuelas salen de este taller al año?

—Fabricamos 15.000 pares y prácticamente todo lo que fabricamos lo vendemos. Es un trabajo artesanal al que le dedicamos mucho tiempo. No hay una máquina que haga castañuelas porque una máquina no las afina, no las hace personalizadas ni con distintos tamaños. Eso es lo que nos diferencia.

—¿Cuántas empresas hay que fabriquen castañuelas?

—Que hagan castañuelas artesanales sólo nosotros. En concreto, fabricamos entre 4.000 y 5.000 castañuelas cien por cien artesanales y unas 10.000 semi artesanales porque sí nos ayudamos con una máquina adaptada para hacer las básicas, las no profesionales.

¿Cuánto se tarda en fabricar un juego de castañuelas artesanales?

—Unas dos horas.

¿Cuánto valen?

—Las cien por cien artesanales entre 120 y 250 euros, mientras que las básicas o de iniciación entre 30 y 60 euros, aunque con una de 30 euros se puede dar un concierto. Nosotros fabricamos castañuelas que son instrumentos musicales, no son un souvenir. En un bazar no encontrará una castañuela nuestra.

¿Qué materiales usan?

—Fibra de vidrio o granadillo sintético, que es madera. La base son láminas de papel impregnadas en resina. Y también se intercala algodón prensado. Antiguamente eran negras o marrones, ahora también se compagina el color con el traje de flamenca o con la puesta en escena del espectáculo.

¿Han hecho castañuelas personalizadas para muchos artistas?

—Sí. En Málaga, por ejemplo, para Olga Pericet, que usa una castañuela muy pequeña. Tiene numerosos premios. En Barcelona, Consol Grau también tiene una castañuela personaliza. Ahora estamos haciendo unas para un grupo de Guipuzcoa. La castañuela no sólo se toca para las sevillanas, también se usa en muchos bailes regionales, como la jota. Las adaptamos a su sonido y al gusto del cliente.

¿Cuáles son sus principales clientes?

—En Sevilla, Roberto Garrudo sabe vender castañuelas muy bien; en Madrid, por ejemplo, Zapatillas Mati. En Japón, Iberia y en Argentina, Casa Floglia. En todas las provincias españolas tenemos distribuidores, si bien donde más se vende es en Andalucía, Madrid, –donde están las grandes escuelas, el Ballet Nacional y hay mucho turismo– y en Aragón.

¿Y fuera de España?

—Vendemos en Argentina, Brasil, Estados Unidos, Canadá, Colombia, Japón, Austria, Francia, Grecia e Italia, entre otros países. Cada vez más. Además, de las que se venden en España yo diría que un 20 por ciento se va fuera. Aquí llegan muchos grupos de flamenco extranjeros a comprar aprovechando que vienen a la Feria o a la Bienal. Tenemos distribuidores en Argentina, Brasil, México, Japón, Alemania y, por fin, estamos en Austria. En la Orquesta Sinfónica de Viena tienen una castañuela nuestra. En todas las grandes orquestas europeas las hay. Y los percusionistas están aprendiendo ahora a tocarlas con las manos, ya que antes sólo lo hacían con mango. En el Ballet Nacional español todos o casi todos sus componentes tienen castañuelas nuestras y las tocan, al igual que Los Seises. La primera bailarina del Ballet Nacional estuvo aquí eligiendo su castañuela el año pasado. Incluso hemos vendido ya castañuelas para el festival de flamenco de Brasil que se celebra a final de mes. Por suerte ya vendemos durante todo el año por el turismo, los festivales, regalos de Navidad... Hasta en el museo del flamenco francés tenían dos trajes de flamenca revestidos totalmente con castañuelas nuestras. En mayo vamos al London Craft Week que el pasado año se dedicó a la guitarra y éste, a las castañuelas.

¿Prevén entrar en algún nuevo mercado?

—Estamos empezando en China.

¿Cuánto venden online?

—Alrededor del 15 por ciento de nuestra facturación, aunque va subiendo año a año. Sólo llevamos tres años con venta online. Y gracias a internet hemos llegado a Hawai, Irán, Costa Rica o Uruguay, por ejemplo.

Parece que las castañuelas están en auge en el mundo flamenco y cultural, pero que la tradición se ha perdido en el día a día de la Feria.

—Se ven algo menos en el Real, pero hay muchas escuelas que dan clases de castañuelas y en los conservatorios, también. Son modas que vienen y van.

¿Son sólo para mujeres?

—Cada vez hay más hombres que las tocan. Hace año y medio o dos años tuvimos que sacar una talla más grande.


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