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Empresas

«Tenemos que aprender de Sevilla antes de avanzar más en Andalucía»

Recoger la ropa de la lavandería o un medicamento de urgencia. Es la app de los recados 2.0 y ya ha conquistado las principales capitales de España y del sur de Europa. Cuando llegaron a Sevilla, las instalaciones de workINcompany les sirvieron de base de operaciones

16 jul 2017 / 21:48 h - Actualizado: 17 jul 2017 / 10:00 h.
  • El cofundador de Glovo, Sacha Michaud, en la entrada del restaurante sevillano Trattoria San Marco. / Manuel Gómez
    El cofundador de Glovo, Sacha Michaud, en la entrada del restaurante sevillano Trattoria San Marco. / Manuel Gómez

«Lo que quieras, cuando quieras y donde quieras». Es uno de los lemas de Glovo, la app que ha revolucionado el mundo de los recados (iOS - Android). En Andalucía, operan en Sevilla y Málaga, donde cuentan con 200 empresas colaboradoras y más de un centenar de glovers (como llaman a sus repartidores). Aprovechando que recientemente han ampliado su área de influencia en la provincia hispalense, uno de sus cofundadores, Sacha Michaud, hace balance de los primeros años de su empresa y de las claves de su éxito en la principales ciudades de España y el sur de Europa.

—¿Por qué se le ocurre a Óscar Pierre (el otro fundador) la creación de una aplicación como Glovo?

—Óscar estaba estudiando en Estados Unidos y se dio cuenta de lo que estaba pasando con el arranque de empresas como Uber o con Postmates, uno de nuestros referentes. Se fijó en que la gente utilizaba Uber para enviar cosas, y le surgió la idea de volver a España para crear un proyecto parecido.

—Usted tenía una dilata carrera en el mundo empresarial, ¿qué le animó a convertirse en cofundador de este proyecto?

—Por mi parte, había dejado un proyecto con el que llevaba muchos años y me interesaba todo la actividad del on demand y el movimiento de cosas en la ciudad, porque todavía quedaba un hueco por ocupar. Me encontré con Óscar, que estaba arrancando con Glovo haciendo una pequeña ronda de inversión entre amigos, familiares y algunos business angels de Barcelona y me sumé. En 2015 arrancamos el prototipo y lanzamos la app en marzo del mismo año.

—¿Dónde reside el éxito de su servicio?

—Es una mezcla de circunstancias. Hemos fichado un buen equipo y el usuario, desde el día uno, ha tenido muy buena experiencia. Nos aseguramos de que la app funciona siempre, que las operaciones (ejecutadas por los glovers, como denominan a sus repartidores, que suelen ir en bicicleta o moto) son capaces de coger el pedido y entregarlo en menos de una hora el usuario. Esto ha hecho que el cliente siempre haya tenido una buena experiencia, por lo que repite y se lo comenta a sus amigos. Eso nos permitió crecer muy rápido en Barcelona y casi, paralelamente, empezar en Madrid. Y posteriormente Valencia. Cuando a las 11 de la noche no puedes ir a la farmacia y puedes mandar un glovo, o te has dejado las llaves en casa, todos estos pequeños detalles, si somos capaces de que funcione perfectamente, le damos al cliente ese: «¡Wow.

—¿El usuario puede pedir un glovo a cualquier hora del día, los siete días de la semana?

—En algunas ciudades. Depende de la madurez de esta. En Sevilla, por ejemplo todavía no, pero la idea es trabajar 24 horas al día los siete días de la semana cuando crezcamos al nivel de las otras ciudades.

—Llegaron a Sevilla en septiembre de 2016 y ya han ampliado su área de influencia a tres municipios del Aljarafe. ¿Qué planes tienen para Andalucía?

—Sevilla y Málaga son ciudades recientes. Están creciendo mucho, sobre todo Sevilla. Esperamos que sean las dos ciudades que más crezcan en España en los próximos seis meses. Queremos ampliar a otras ciudades, pero primero queremos aprender sobre cómo nos utilizan en Sevilla y Málaga, para abordar ciudades más pequeñas de 500.000 habitantes.

—Son aliados del comercio local...

—Desde luego. El comercio en general, grande o pequeño, tiene mucho a miedo a Amazon porque compite directamente con ellos. Y, hasta ahora, los comercios locales no habían entrado en internet. Pero, de repente, Glovo les ofrece un plus muy competitivo, y una pequeña tienda especializada siempre va a ofrecer un mejor servicio que una grande.

—Aunque la comida a domicilio sigue liderando los pedido, les han hecho encargos de lo más disparatados. Desde ir a casa para despertar a una persona o un capirote de última hora. ¿Qué categoría sigue a bares y restaurantes?

—Los supermercados. Es una categoría muy popular, pero se utiliza para hacer compras pequeñas, puntuales o frescos. La gente joven, por ejemplo, ya no hace una sola compra, sino tres o cuatro. Ofrecemos un servicio diferente al de un súper online, lo traemos en 35 minutos y eso es un servicio que los grandes supermercados no pueden ofrecer porque no les interesa por precio. Por eso los súpers quieren trabajar con nosotros. Tras los súpers están los comercios puntuales. En torno al 12 por ciento de nuestros pedido no llegan por el botón quiero (donde uno puede pedir lo que quiera).

—¿Cómo es la relación laboral con los glovers?

—Todos son autónomos. Tienen libertad de horarios y cobran por cada pedido, dependiendo de la distancia y de si tienen que esperar en la tienda también ampliamos el coste. Cuantos más hacen por hora, mejor porque más dinero van a ganar. Esto lo conseguimos optimizando trayecto e identificando al glover más cercano al comercio.

—¿Cuál es el perfil del glover?

—El perfil medio es de una persona de 32 años. No es tan joven como la gente piensa.

—¿Han recibido alguna oferta por Glovo?

—No. Y no es momento. Estamos tiendo buenas métricas y los inversores actuales está muy contentos con el proyecto. Es momento de consolidarnos y mejorar muchos aspectos.

—¿Cómo ve a Sevilla a nivel de talento empresarial?

—A veces es más cuestión de ambición. Un programador es igual de talentoso en Madrid, Barcelona, Londres o Sevilla. Ya hay proyectos nacidos en España que tienen una visión global y esto suele empezar en las grandes ciudades, pero llegará a Sevilla y Málaga, y en breve. Por su puesto hay talento, quizá lo que faltan son proyectos. Pero es cuestión de tiempo. Además, sé que aquí se vive bien aquí y los emprendedores modernos trabajan muchas horas pero buscan este equilibrio.


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