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Marcaje al empresario

«Vimos un nicho de negocio y estamos preparados para crecer»

Pocas empresas quedan en Sevilla que trabajen el acero inoxidable y que, además, sean capaces de realizar todo tipo de trabajos: desde barandillas hasta escaleras de caracol o piscinas. Tras 22 años de experiencia, Tamarit Guisado se lanza a otros mercados. Entrevistamos a su cofundadora y gerente María del Valle Barcia Alcázar

24 sep 2017 / 09:45 h - Actualizado: 24 sep 2017 / 09:46 h.
  • María del Valle Barcia en las instalaciones de Tamarit Guisado en Écija. / Juan de Dios González
    María del Valle Barcia en las instalaciones de Tamarit Guisado en Écija. / Juan de Dios González

¿Cómo y cuándo nació Tamarit Guisado?

—Nació en 1995, si bien nosotros empezamos a trabajar como autónomos mucho antes. Mi marido, Miguel Ángel Tamarit Guisado, y yo la creamos. Él se encarga del área técnica y yo de la administrativa.

—¿Por qué no está usted incluida en el nombre de la empresa?

—Estaba embarazada de mi hijo y mi marido fue a crear la empresa solo y le puso sus apellidos, sin más. Se lo recriminaré toda la vida (entre risas) porque la mitad de la empresa soy yo. No calló en ese momento. Le dijeron: ¿pongo tus apellidos? Y dijo que sí.

—¿A qué se dedican?

—Trabajamos la carpintería de acero inoxidable, aunque también el hierro y el aluminio. Si bien estamos especializados en el inoxidable y lo demás lo trabajamos porque son un complemento.

—¿Cuáles son sus principales clientes?

—Nuestros principales clientes son constructoras y grandes cristalerías.

—¿Qué obras destacaría?

—Hemos trabajado para el aeropuerto de Gibraltar con Dragados, si bien antes ya teníamos clientes allí. Hemos facturado para el centro comercial Nevada de Granada, en La Cañada de Málaga, en el hospital Quirón malagueño, en la clínica Fátima de Sevilla, en la Buchinger Wilhelmien de Marbella, en el estadio Ramón de Carranza de Cádiz e hicimos, por ejemplo, la reforma integral del centro comercial de Los Arcos, también en Sevilla. En Torre Sevilla también hemos trabajado, en concreto, hemos montado y fabricado mobiliario en acero lacado para las habitaciones.

—¿Cómo evolucionó su facturación en los últimos años?

—El año 2015 fue el año más fuerte en facturación. En 2016 seleccionamos más los trabajos e hicimos lo que otras empresas no pueden hacer. Es decir, nos dedicamos más a estos trabajos que requieren mucha especialización, eso nos diferencia, el personal especializado que tenemos y la maquinaria. Esa es nuestra principal ventaja, así como la calidad de los terminados. A nosotros nos encargan muchos trabajos en acero inoxidable que son difíciles de crear porque tenemos experiencia para ello y porque ofrecemos buenos precios.

—¿Nos puede poner un ejemplo de esos trabajos difíciles?

—Por ejemplo, el revestimiento de un ascensor panorámico para un chalé en Marbella o una escalera helicoidal también para un cliente extranjero afincado en la ciudad marbellí. Cada peldaño tiene 2,4o metros de ancho, es una escalera que no se puede poner en una casa normal.

—Están a punto de sacar un nuevo producto.

—Sí. En colaboración con otra empresa vamos a fabricar spa y piscinas en acero inoxidable. Es un producto muy solicitado por deportistas de elite, por ejemplo.

—Además de en Gibraltar, ¿en qué otras zonas trabajan?

—Fundamentalmente en Andalucía y Gibraltar, si bien hemos tenido clientes en Toledo y Madrid. No obstante, con esta nueva línea de negocio de las piscinas y spa vamos a trabajar con una empresa francesa y en Mallorca. Y, además, queremos ampliar y llegar a Marruecos y Canarias con estos productos.

—¿Cuánto prevén facturar este ejercicio?

—En 2015 facturamos 2.139.000 euros, mientras que en 2016 fueron 1.480.000 euros. Y la intención es quedarnos a la mitad, entre una cifra y otra, en 2017. Superaremos 2016 aunque nos costará trabajo superar 2015.

—¿Qué pasó en 2015 para registrar tan buenos resultados?

—Nos encargaron más de 2.000 balcones de acero inoxidable para el gobierno de Gibraltar. En realidad es un falso balcón porque querían tapar los tendederos para que no se viera desde la calle la ropa colgada.

—¿Qué objetivo se marca para 2018?

Abrir línea de negocio en Marruecos y Canarias y, junto con otra empresa, acceder a su red de venta. Sabemos que el producto es bueno, así que las previsiones que tenemos son de aumentar la facturación un 20 por ciento aproximadamente. Tenemos trabajo a la espera. Hemos visto un nicho de negocio en las piscinas porque el inoxidable hay que saberlo tratar y nosotros nos hemos preparado para ello y para crecer. La calidad y el servicio son nuestra seña de identidad. Mantenemos el listón alto.

—¿Cómo lograron sobrevivir?

Gracias a la obra para el gobierno de Gibraltar, en el aeropuerto gibraltareño y a las barandillas que hicimos para los trenes de Cercanías de Renfe. En España había poco negocio, estaba muerto. Nosotros hacemos trabajos a la carta y, por tanto, no teníamos un producto que se pudiera exportar.

—¿Hay muchas empresas de inoxidable en Sevilla?

Muchas han cerrado, como la nuestra pueden quedar menos de diez.

—¿Se nota la recuperación?

Sí, hay más movimiento. Sólo hay que mirar el tráfico de camiones que vuelve a haber. Eso sí, los precios están por los suelos y hay que trabajar más para mantenerse.

—¿De dónde procede el acero con el que trabajan?

Tenemos distintos distribuidores, pero todos son nacionales. No trabajamos con contenedores de China. Queremos una materia prima de calidad.

—¿Por qué sigue habiendo tan pocas mujeres al frente de empresas industriales?

Tenemos que seguir trabajando para alcanzar altos cargos. Es un trabajo que hay que hacer desde la escuela. Y nos costará trabajo, pero se conseguirá. Nosotras mismas nos tenemos que educar a la hora de criar a nuestros hijos. Con todo, la presencia de la mujer en la industria cada vez se ve más normal. Antes no.


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