miércoles, 16 agosto 2017
Baloncesto

Para mal y para bien, Triguero

El capitán del Betis fue decisivo en la resolución de una victoria para el recuerdo justo después de protagonizar un increíble olvido: no llevaba puesta la camiseta.

29 dic 2016 / 15:05 h - Actualizado: 29 dic 2016 / 15:09 h.
  • Juanjo Triguero festeja la victoria ante el Real Madrid. / ACB Photo (F. Ruso)
    Juanjo Triguero festeja la victoria ante el Real Madrid. / ACB Photo (F. Ruso)

Juanjo Triguero es un compendio de contraposiciones. No es ni ha sido nunca santo de la devoción de la parroquia cajista, pero ha acabado siendo capitán por segunda ocasión en Sevilla. Salió de una forma extraña del club y volvió de forma algo inesperada. Al final, después de tantos años defendiendo esta camiseta es un jugador de la casa, sevillano de adopción, casado con una sevillana y que nunca perdió los lazos ni con la ciudad ni con el club en sus periplos en Valencia y Santiago de Compostela.

Cuando el Cajasol apostó por él en 2008, tras dos estupendas temporadas en Murcia, se le veía como uno de los jugadores para liderar la reconstrucción de un proyecto errático, que fue, sin embargo, de mal en peor. Muchos cambios de entrenadores, de jugadores, de directivos... el equipo jugó con el fuego del descenso hasta que llegó Joan Plaza, y en todo ese tránsito estuvo el valenciano, que se proclamó subcampeón de la Eurocup como cajista. En general nunca ha estado a la altura de la expectativa, aunque ha protagonizado buenos partidos, especialmente en el apartado reboteador, donde ha logrado rendimientos en dobles dígitos. Sobre Triguero siempre está la sombra de un rendimiento por debajo de sus condiciones, y la crítica ha abundado en esa línea. En esta temporada se está desenvolviendo en una línea similar a su trayectoria. Hubo un momento crítico con el abandono de Luka Zoric. Entonces se esperaba que diera un pasito adelante y fue Cate el que lo hizo. Triguero ha interiorizado un rol secundario. Ante el Madrid volvió a ser otra vez un buen complemento para el enorme partido de Rasid Mahalbasic, que ha cogido sin dudar el papel de líder en la zona que tanto necesitaba el equipo.

Y Juanjo Triguero acabó por ser determinante en tres momentos justo después de protagonizar un descuido imperdonable. Ardía el partido (50-53) y el San Pablo y Tabak quiso dar descanso a Mahalbasic para la recta final del tercer cuarto. Llamó a Triguero y cuando se despojó del chándal se dio cuenta de que había olvidado ponerse la camiseta tras el paso por vestuarios en el descanso. Tuvo que salir Cate, que por cierto hizo un buen trabajo, mientras el utillero corría a por la zamarra con el número 8. Triguero volvía a jugar a falta de 22 segundos de ese tercer cuarto y a 15 segundos del final anotaba, con toda la presión, los dos tiros libres que colocaban el 86-85. Luego ayudaba con su defensa a certificar un triunfo sensacional. Triguero para mal, y para bien.

Triguero promedia 3 puntos y 4 rebotes esta temporada. Números discretos en la anotación, donde asume pocos tiros (50% en t.2, 22 tiros en 14 partidos), y aceptable en el apartado reboteador, aunque en los dos últimos duelos sólo ha cogido 2 en 31 minutos. Tabak le defiende asegurando que aporta más allá de las estadísticas.


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