sábado, 19 agosto 2017

¿Y si el destino está escrito? (1-1)

El Écija Balompié indulta al Olímpic de Xátiva en un compromiso condicionado por una pena máxima inexistente que transformó Pepín. La Murta decidirá el desenlace de la ‘finalísima’. Moyita anotó un gol antológico.

17 jun 2017 / 22:13 h - Actualizado: 17 jun 2017 / 23:31 h.
  • Curro y Juanito felicitan al mediapunta ursaonense Moyita, autor del 1-0. / Manuel Gómez
    Curro y Juanito felicitan al mediapunta ursaonense Moyita, autor del 1-0. / Manuel Gómez
  • El mediapunta Juanito controla el esférico bajo la presión de un rival. / Manuel Gómez
    El mediapunta Juanito controla el esférico bajo la presión de un rival. / Manuel Gómez
  • La afición del Écija Balompié acudió en masa a San Pablo. / Manuel Gómez
    La afición del Écija Balompié acudió en masa a San Pablo. / Manuel Gómez

El destino y la vida. La vida y el destino. Con la inquietud grabada en el rostro y el alma presa de la incertidumbre. Con la sensación de haber buscado el oro hasta el último aliento de fe y haber descubierto un manantial de plata. El Écija Balompié indultó al Olímpic de Xátiva en un duelo de fuego real. Un penalti inexistente reescribió un guion de cómic de héroes. De carne y hueso. De la vida real. Habrá un último capítulo. El definitivo. En La Murta.

Juan Carlos Gómez apostó por un 1-3-1-4-2 con el que potenció la resistencia en la medular y la rapidez en las transiciones. Con Manu Reina y Carmona como carrileros natos, la responsabilidad en la cocina fue para Marrufo, soberbio en la presión y el repliegue. El palaciego fue el hombre-ancla elegido para sofocar los conatos del Olímpic de Xátiva, una manada de zorros viejos que convive con la presión. Jandro, un tipo de la galaxia profesional, firmó el primer aviso serio en territorio enemigo. El Écija Balompié, que retó al mejor rival de su camino hacia Segunda División B con su innegociable filosofía, replicó con un latigazo de Suanes, sacrificio y corazón, a centro del mediapunta Juanito, magia y seda. Con el silencio como testigo y el justiciero sol como castigo, Moyita, el chico que patentó el talento de la Sierra Sur, trataba de generar peligro con inteligencia.

Juan Delgado y Suanes, centímetros y musculatura, fijaban a los centrales de un Olímpic que dependía de la inspiración de Jandro, imprevisible, y la perseverancia de Marc Cosme, que indultó a Fermín con un mensaje revelador antes del asueto. Y, sin tiempo para digerir el mapa de coordenadas, Moyita recibió un balón sin aparente peligro. Amortiguó el cuero con el pecho, alzó la mirada al cielo y emitió un mensaje de fe inquebrantable que desquició a Paco, agnóstico en la muerte súbita.

El esférico, con una velocidad supersónica y una parábola diabólica, besó la red con la dulzura con la que flirtean con la única compañía de la luz del verano las parejas de adolescentes. El gol revolucionó al gentío y a Juan Carlos Gómez, pensativo a ras de la línea de cal. El Olímpic interpretó el final de la melodía y se refugió en su madriguera para planificar el ataque furtivo.

El tiempo de consignas y refrescos carbonatados benefició a la formación anfitriona, más enérgica en la gestión de la posesión. Los astigitanos, con superávit de confianza, intimidaban y atacaban. Con el machete en la mochila. De repente, en una contra sin aparente relevancia, Fermín buscó atajar un balón traicionero. El arquero de Albaida chocó con un oponente y el árbitro, con una pésima interpretación de los códigos del juego, decretó penalti. Pepín aceptó el reto y batió al cancerbero.

Con los gregarios en disposición de ataque, Juan Carlos Gómez sacrificó a Carmona y recurrió a Abraham, clave en la ida ante la UD San Fernando. El Olímpic, con Jandro disfrazado de guía turístico, ideó una ruta alternativa para reunir el botín. Los blancos, fundidos, optaron por un repliegue intensivo y entregaron el cuero al Écija, que rentabilizó el detalle con una mayor presencia en área forastera. Moyita, Juanito y Abraham percutieron con vigor en la maraña defensiva que tejió Jero López, que escapó indemne del primer fragor de batalla. ¿Y si el destino está escrito? La Murta. Un nombre enigmático para cerrar un libro de intriga, tensión y amor. Como el del idilio del Écija Balompié con la Segunda División B.

FICHA TÉCNICA:

Écija Balompié: Fermín, Carmona (Abraham 70’), Adri Crespo, Núñez, Curro, Marrufo, Suanes (Alberto Castro 64’), Manu Reina, Juan Delgado (Ezequiel 79’), Moyita y Juanito.

Olímpic de Xátiva: Paco, Escobar (Redondo 79’), Pepín, Berna, Fran Jiménez, Polaco, Manu Fuster (Corbalá 72’), Edu Serrano, Marc Cosme, Jandro y Solano (Juanma 53’).

Goles: 1-0 Moyita (42’). 1-1 Pepín, de penalti (58’).

Árbitro: Sánchez Sánchez-Porro (Extremadura). Amarilla al local Fermín; y a los visitantes Solano y Jandro.

Incidencias: 3.000 espectadores en San Pablo. Presencia de aficionados visitantes.


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