lunes, 15 julio 2019

Exclusividad a lomos de un caballo

Aunque en otra dimensión respecto a Sotogrande, Sevilla dispone de una notable actividad en uno de los deportes más antiguos del mundo, el polo, y también uno de los más caros

03 oct 2016 / 20:04 h - Actualizado: 03 oct 2016 / 20:12 h.
  • El polo es uno de los deportes más antiguos del mundo e históricamente una de las actividades favoritas de nobles y adinerados que hoy en día mueve millones de euros.
    El polo es uno de los deportes más antiguos del mundo e históricamente una de las actividades favoritas de nobles y adinerados que hoy en día mueve millones de euros.

El polo ocupa un lugar de privilegio en la historia del deporte español, andaluz y sevillano. Porque Leopoldo Sainz de la Maza (Utrera, 22 de diciembre de 1879) logró con el equipo español una de las dos primeras medallas para nuestro país en la segunda participación olímpica de la historia de España, en Amberes 1920. Su medalla de plata fue la primera de un deportista andaluz, la primera de un sevillano y junto a la del equipo de fútbol (también de plata) las primeras del deporte patrio.

Se trata de uno de los deportes más antiguos que existen. Los historiadores sitúan ya su existencia hace 2000 años, unido al entrenamiento de los jinetes para la guerra en Asia. En Persia se convirtió en deporte nacional y uno de los principales pasatiempos de la nobleza. Leopoldo Sainz de la Maza Gutiérrez-Solana y Gómez de la Puente era también noble, el Conde de la Maza, como todos sus compañeros del equipo nacional en Amberes. Le acompañaron Álvaro de Figueroa y Alonso-Martínez, Marqués de Villabrágina; Hernando Fitz-James Stuart y Falcó, Duque de Peñaranda de Duero; Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó, hermano de Hernando y Duque de Alba de Tormes. Álvaro de Figueroa era hijo del Conde de Romanones y sobrino del Marqués de Villamejor, el primer español que formó parte del Comité Olímpico Internacional. No hay que olvidar que el ideólogo y fundador del olimpismo moderno, Pierre Fredy de Coubertin, era también barón. Álvaro de Figueroa fue alcalde de Madrid después de los Juegos de Amberes. El polo llegó a España por Andalucía, gracias a Pedro Nolasco, bodeguero jerezano que aprendió este deporte en Inglaterra en 1870. Creó el primer club en Jerez y se fueron contruyeron los primeros campos o canchas, en Sevilla, Córdoba y Granada, pero también se extendió a Madrid y Barcelona, y estas tres comunidades siguen siendo las que capitalizan este deporte en España, donde el primer referente es el Santa María Polo Club, en Sotogrande (San Roque, Cádiz), convertido por la familia Mora-Figueroa en el mejor de Europa y uno de los mejores del mundo.

El polo sigue siendo un deporte exclusivo como marca su origen y desarrollo, básicamente por dos cuestiones. El coste de disponer de varios caballos para afrontar los partidos (cuatro jugadores en cada equipo), su mantenimiento y transporte, el alquiler de boxes, etc., en una actividad que sólo se realiza en clubes o haciendas privadas. No obstante, hay iniciativas de promoción de estas entidades que en los últimos años han abierto la práctica del polo a la iniciación a través de escuelas que facilitan todo lo necesario con cuotas asequibles (sobre unos 100 euros por clase). En Sevilla el polo tenía como centro neurálgico en los 90 el campo de la finca La Corchuela y ahora dispone de dos en La Mata del Herrador, muy cerca del aeropuerto, y el Hoyo de la Trinidad. El primero es propiedad de José Carrasco y cuenta con Klarina Pichler como Polo Manager. También es jugadora y criadora de estos caballos tan especiales en Andalucía, que mezclan genes del caballo mestizo de campo, sobre todo argentino, con los de sementales de caballos de carreras. Llegó a tener 15, todos nacidos en Austria. De la instalación destaca las cinco hectáreas de césped «como si fuera de golf», un «lujo de cancha», con un drenaje magnífico y «caro», que permite disfrutar de las mejores sensaciones. En La Mata del Herrador se disputan numerosos torneos amateurs pero también algunos mezclan profesionales con aficionados, campeonatos de España y la Copa de Andalucía, así como torneos femeninos con equipos de Europa y Sudamérica asociado al turismo del polo.

La familia Álvarez ha sido una de las grandes impulsoras de este deporte desde Sevilla y desde Hoyo de la Trinidad. Nicolás fue presidente de la Federación Española y Juan lo sigue siendo de la Andaluza. Fueron jugadores de éxito, criadores y domadores de sus caballos. Ellos empezaron en el raid. Han logrado que una de sus crías participe en el Abierto de Palermo, que es como la Champions del polo, con los mejores jugadores del mundo. Nicolás Álvarez impulsó la Asociación Española de Criadores de Caballos de Polo y con su hermano sigue trabajando en la promoción de este deporte que reconoce «exclusivo» que mueve «mucho dinero» alrededor del profesionalismo y que genera un turismo de calidad y muchos puestos de trabajo, como sucede en Sotogrande.

El precio de un caballo de polo oscila considerablemente como sucede en otras modalidades de la hípica, aunque en los estándares más altos, los que requieren los jugadores profesionales, no son tan elevados como sucede con los mejores caballos de carreras o incluso de saltos. Así, oscilan entre los 25.000 euros y los 200.000 de los mejores para las mejores competiciones del mundo, aunque hay que tener en cuenta que en este caso cada uno de los cuatro jugadores suele disponer de cuatro caballos para afrontar los partidos, divividos en chukkers o periodos, que varían en duración según el torneo. Los jugadores profesionales ganan entre 40.000 euros y hasta un millón anuales, caso del argentino Adolfo Cambiasso, considerado el mejor del mundo.


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