jueves, 19 septiembre 2019

España define su futuro

La Selección busca el pase a los octavos ante una Marruecos peligrosa pero ya eliminada

25 jun 2018 / 08:00 h - Actualizado: 26 jun 2018 / 10:37 h.
  • Gerard Piqué hace un gesto con la mano tras un lance del entrenamiento de ayer de la Selección en Rusia. / Efe
    Gerard Piqué hace un gesto con la mano tras un lance del entrenamiento de ayer de la Selección en Rusia. / Efe

España compite este lunes contra Marruecos en la última jornada del grupo B del Mundial 2018, un partido que traza su futuro en el torneo, con tres posibilidades a priori. Asegurar la primera posición y aparentemente el cuadro más accesible, pasar como segunda e incluso quedar eliminada. En el estadio de Kaliningrado, cuyo irregular estado del césped preocupa a ambos equipos y a la FIFA, la Selección necesita un solo punto para sellar su pase a los octavos de final. Es suficiente después de su empate en la primera jornada contra Portugal (3-3) y de su victoria 0-1 en la segunda con Irán. Incluso la derrota, si el equipo asiático también pierde contra el conjunto luso, daría también el pase a unas eliminatorias que no conoce España desde su triunfal Mundial de 2010 en Sudáfrica.

Otro asunto es el liderato. Ahí, las previsiones, siempre dependiendo del otro marcador de Portugal e Irán, son ganar y golear para amarrar las mayores posibilidades de terminar en la cima del grupo y, por extensión, aún aparentemente a la espera de la definición de todos los grupos, encarar un cuadro más amable. Sólo sobre el papel, porque aún hay muchos interrogantes en ese sentido. La única certeza es que Rusia o Uruguay sería el rival en los octavos. El resto son dudas: Alemania todavía puede pasar como primera, segunda o eliminada, igual que Brasil; Argentina apunta como mucho a la segunda posición, con lo que España la evitaría siendo líder, pero a la vez se cruzaría con la rotundidad que ha demostrado Croacia en unos hipotéticos cuartos de final... Todo en el aire.

Más intuiciones que realidades que dirigen los cálculos de España al primer puesto, su objetivo marcado en la primera fase cuando entró en juego hace diez días en Sochi, aunque no garantice nada, menos aún en un Mundial tan equilibrado y sorprendente como está siendo Rusia 2018 hasta ahora, con todos los duelos pendiente del más mínimo detalle. También de nuevo fundamentales serán este lunes ante Marruecos, sin nada en disputa más que mostrar con fútbol su rabia por quedar eliminada pese a su buen juego. «Un equipo que no tiene miedo a nada es muy peligroso», advirtió a EFE Saúl Ñíguez. España verificará sus aspiraciones, su ambición y sus mecanismos ofensivos y defensivos, a debate primero contra Portugal y después, con aún más intensidad, tras el triunfo 0-1 ante Irán.

¿Cómo está la Selección? ¿Está para ganar el Mundial? Cuestiones aún sin respuesta, que desde los números ofrecen más dudas que certezas; en defensa por los tres goles que le marcó Portugal, dos a balón parado y otro en un error de De Gea, y las ocasiones que le generó Irán en el tramo final; y en ataque por las dificultades que evidenció para desbordar al equipo asiático, al que sólo pudo ganar de rebote. En contraste, desde su eliminación en la Eurocopa 2016, España se mantiene invicta. Son ya dos años concentrados en 22 partidos sin derrotas, con 15 victorias, siete empates, 71 goles a favor y con al menos un tanto en cada una de las paradas de ese recorrido. Veinte pertenecen a la era Lopetegui; dos a la de Fernando Hierro. A la vez, la pegada es indudable en España en este Mundial 2018, personificada en Diego Costa, con tres goles en dos encuentros, pero sobre todo en apenas cuatro remates entre ambos choques. Ha anotado nueve goles en sus últimos doce partidos internacionales y asumirá de nuevo esa responsabilidad en el ataque frente a Marruecos.

La titularidad del hispano-brasileño es indiscutible en un once en el que no se prevén apenas cambios, sólo algún retoque, como la vuelta de Koke Resurrección al centro del campo junto a Sergio Busquets en lugar de Lucas Vázquez o la posibilidad de dar descanso a David Silva o Andrés Iniesta. Si es así en alguno de los dos casos, Marco Asensio, Iago Aspas o Saúl Ñíguez aparecen como principales alternativas.

Marruecos saltará al césped acuciado por otras urgencias vinculadas a sentimientos tan arraigados en el fútbol como el honor y la dignidad. Es decir, con la obsesión de marcar y al menos empatar para no irse con un cero de este Mundial. Anclado en 5-4-1, al equipo de Hervé Renard le gusta construir desde atrás y atacar por las bandas. No se encerrará como Irán y asumirá riesgos. Amrabat se perfila titular por la izquierda y Achraf, Mandyl y Dirar se disputan la derecha.


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