jueves, 08 diciembre 2016

La dieta de los deportistas

Una buena alimentación es fundamental para el rendimiento y ya hay conciencia de ello

18 oct 2016 / 09:28 h.
  • La dieta de los deportistas
    El doctor Antonio Escribano, referencia mundial. / Efe
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    Jesús Navas y Sergio Ramos, dos futbolistas sevillanos que han triunfado con su talento y su dedicación a todos los niveles. / Efe

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{La actividad física es un concepto amplio que puede delimitarse según el nivel de intensidad utilizado en su práctica. Así, podríamos hablar de actividad física recreativa, práctica deportiva y/o deporte escolar, deporte amateur y deporte profesional. En todos ellos, la alimentación es un pilar absolutamente fundamental para el rendimiento.

«Tiene que haber unas notas, un tono y un volumen. El volumen con el que escuchamos una melodía es el equivalente a la cantidad de comida que ingerimos, de forma que cualquier magnífica canción con un volumen muy alto se convierte en desagradable y perjudicial. Un atracón o simplemente una comida muy copiosa sería el equivalente a un ruido para los oídos. El qué y el cuánto con relación a los alimentos que ingerimos es la base de la gestión organizada e inteligente de la alimentación. Si aplicamos bien estos dos conceptos, e incluso introducimos factores accesorios como pueden ser los hábitos de horarios, la masticación, etc, y a todo le añadimos la actividad física, habremos conseguido adecuar la alimentación a nuestras necesidades y hacer que todo tenga sentido».

Este símil con la música pertenece al libro Aprende a comer y a controlar tu peso (Espasa), escrito por el doctor Antonio Escribano, especialista en Endocrinología y Nutrición, así como en Medicina de la Educación Física y el Deporte. Natural de Córdoba y muy vinculado a Sevilla, el doctor Escribano es todo un referente internacional que desde hace años supervisa la correcta nutrición de numerosos deportistas. Entre ellos, los de las distintas categorías de la Federación Española de Fútbol y la Federación Española de Baloncesto.

Entre sus numerosos cometidos, Escribano imparte charlas organizadas por la FIFA y la UEFA, y forma parte de la Comisión de Nutrición y Hábitos Saludables del Comité Olímpico Español. Asimismo, es catedrático de Nutrición Deportiva en la UCAM de Murcia y profesor de Fisiología y Bioquímica del Ejercicio en el Centro Universitario San Isidoro, adscrito a la Pablo Olavide, en Sevilla.

Su nombre comenzó a estar en boca de todos a raíz de su llegada al Sevilla en 2003. Por aquel entonces, el interés por la nutrición en el deporte de élite era escasa en líneas generales. En el caso del fútbol, la preocupación brillaba por su ausencia. Sin embargo, la gran labor de este auténtico pionero no tardó en ser reconocida por todos. Sus conocimientos calaron hasta el punto contribuir decisivamente a que el deporte rey se diese cuenta de la importancia de una buena alimentación.

«Mis jugadores se alimentan con comida, como todo el mundo. Nada de secretos ni de papillas mágicas. Mi filosofía es comer sano, comer bien. La dieta de mis futbolistas es sana y equilibrada y ni mucho menos es estricta», defiende en sus numerosas conferencias.

Muchos le conocieron tras difundirse su autoría en una especie de papilla mágica que daba a los jugadores del Sevilla. En realidad, consistía en una papilla hecha a base de productos naturales, como trigo y frutas, que se tomaba en los descansos y al final de los partidos. Nada de magia. Se trataba de saber gestionar la alimentación y de que los propios deportistas se dieran cuenta de que para rendir necesitaban el mejor combustible posible.

Pero ¿qué come un futbolista? Su alimentación semanal debe estar compuesta de carne (4 o 5 veces), pescado (5 veces como mínimo), patatas (4 o 5 veces), huevos (entre 3 y 5 veces), pasta (3 veces), arroz (3 veces), legumbres (2 veces), verduras (todos los días por la mañana y por la noche), fruta (4 o 5 piezas al día) y lácteos (todos los días). También comen pan mitad integral y mitad blanco. Todo es natural. Lo único prohibido, el alcohol. Del mismo modo, grupos de alimentos como derivados cárnicos grasos, carnes grasas, bollería industrial, bebidas carbonatadas y dulces forman parte de una alimentación poco saludable y deben restringirse.

El cuidado de la alimentación es tal que, por poner un ejemplo ilustrativo, los cocineros de los hoteles donde se concentran los equipos ha recibido siempre con suficiente antelación un dossier de treinta páginas redactado por el doctor Escribano donde se explica cómo colocar los alimentos en la mesa, cómo cortar la verdura o el orden de las comidas. Nada se deja al azar.

La correcta alimentación (lo que se elige para comer, la cantidad, los hábitos como comer despacio y a su hora, y la actividad física) es clave para el rendimiento deportivo y también para el intelectual. Vivir mucho más y, sobre todo, mejor es el objetivo más importante.

La actividad física es un concepto amplio que puede delimitarse según el nivel de intensidad utilizado en su práctica. Así, podríamos hablar de actividad física recreativa, práctica deportiva y/o deporte escolar, deporte amateur y deporte profesional. En todos ellos, la alimentación es un pilar absolutamente fundamental para el rendimiento.

«Tiene que haber unas notas, un tono y un volumen. El volumen con el que escuchamos una melodía es el equivalente a la cantidad de comida que ingerimos, de forma que cualquier magnífica canción con un volumen muy alto se convierte en desagradable y perjudicial. Un atracón o simplemente una comida muy copiosa sería el equivalente a un ruido para los oídos. El qué y el cuánto con relación a los alimentos que ingerimos es la base de la gestión organizada e inteligente de la alimentación. Si aplicamos bien estos dos conceptos, e incluso introducimos factores accesorios como pueden ser los hábitos de horarios, la masticación, etc, y a todo le añadimos la actividad física, habremos conseguido adecuar la alimentación a nuestras necesidades y hacer que todo tenga sentido».

Este símil con la música pertenece al libro Aprende a comer y a controlar tu peso (Espasa), escrito por el doctor Antonio Escribano, especialista en Endocrinología y Nutrición, así como en Medicina de la Educación Física y el Deporte. Natural de Córdoba y muy vinculado a Sevilla, el doctor Escribano es todo un referente internacional que desde hace años supervisa la correcta nutrición de numerosos deportistas. Entre ellos, los de las distintas categorías de la Federación Española de Fútbol y la Federación Española de Baloncesto.

Entre sus numerosos cometidos, Escribano imparte charlas organizadas por la FIFA y la UEFA, y forma parte de la Comisión de Nutrición y Hábitos Saludables del Comité Olímpico Español. Asimismo, es catedrático de Nutrición Deportiva en la UCAM de Murcia y profesor de Fisiología y Bioquímica del Ejercicio en el Centro Universitario San Isidoro, adscrito a la Pablo Olavide, en Sevilla.

Su nombre comenzó a estar en boca de todos a raíz de su llegada al Sevilla en 2003. Por aquel entonces, el interés por la nutrición en el deporte de élite era escasa en líneas generales. En el caso del fútbol, la preocupación brillaba por su ausencia. Sin embargo, la gran labor de este auténtico pionero no tardó en ser reconocida por todos. Sus conocimientos calaron hasta el punto contribuir decisivamente a que el deporte rey se diese cuenta de la importancia de una buena alimentación.

«Mis jugadores se alimentan con comida, como todo el mundo. Nada de secretos ni de papillas mágicas. Mi filosofía es comer sano, comer bien. La dieta de mis futbolistas es sana y equilibrada y ni mucho menos es estricta», defiende en sus numerosas conferencias.

Muchos le conocieron tras difundirse su autoría en una especie de papilla mágica que daba a los jugadores del Sevilla. En realidad, consistía en una papilla hecha a base de productos naturales, como trigo y frutas, que se tomaba en los descansos y al final de los partidos. Nada de magia. Se trataba de saber gestionar la alimentación y de que los propios deportistas se dieran cuenta de que para rendir necesitaban el mejor combustible posible.

Pero ¿qué come un futbolista? Su alimentación semanal debe estar compuesta de carne (4 o 5 veces), pescado (5 veces como mínimo), patatas (4 o 5 veces), huevos (entre 3 y 5 veces), pasta (3 veces), arroz (3 veces), legumbres (2 veces), verduras (todos los días por la mañana y por la noche), fruta (4 o 5 piezas al día) y lácteos (todos los días). También comen pan mitad integral y mitad blanco. Todo es natural. Lo único prohibido, el alcohol. Del mismo modo, grupos de alimentos como derivados cárnicos grasos, carnes grasas, bollería industrial, bebidas carbonatadas y dulces forman parte de una alimentación poco saludable y deben restringirse.

El cuidado de la alimentación es tal que, por poner un ejemplo ilustrativo, los cocineros de los hoteles donde se concentran los equipos ha recibido siempre con suficiente antelación un dossier de treinta páginas redactado por el doctor Escribano donde se explica cómo colocar los alimentos en la mesa, cómo cortar la verdura o el orden de las comidas. Nada se deja al azar.

La correcta alimentación (lo que se elige para comer, la cantidad, los hábitos como comer despacio y a su hora, y la actividad física) es clave para el rendimiento deportivo y también para el intelectual. Vivir mucho más y, sobre todo, mejor es el objetivo más importante.


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