jueves, 20 septiembre 2018

«Ni me imagino ni me gustaría ver al Sevilla en manos extranjeras»

Si algo no oculta Caparrós es su sevillismo puro, aquel que reniega de un Sevilla vehículo de intereses económicos sospechosos

09 jul 2018 / 07:03 h - Actualizado: 08 sep 2018 / 20:48 h.
  • Joaquín Caparrós, gesticulando durante la entrevista con El Correo de Andalucía. / Manuel Gómez
    Joaquín Caparrós, gesticulando durante la entrevista con El Correo de Andalucía. / Manuel Gómez

Al tiempo que Joaquín Caparrós Camino (Utrera, 1955) sacaba tiempo de donde no lo tiene para atender amablemente a El Correo de Andalucía, algo muy a valorar en estos tiempos bunkerizados, la asociación sevillista Accionistas Unidos (AU) publicaba un comunicado en el que informaba que había hecho llegar a los grandes accionistas del Sevilla un protocolo para modificar los estatutos sociales del club en aras de proteger al mismo de la llegada de inversores extranjeros y dificultar en la medida de los posible la venta del Sevilla, algo que negocian varios de los máximos accionistas: José Castro, actual presidente, Rafael Carrión, presente en el consejo y con gran poder de decisión dentro del mismo, y José María del Nido, expresidente y quien asegura constantemente, aunque en privado, que él no venderá. La segunda parte de la entrevista al actual director de fútbol del Sevilla y referente de la hinchada se hace, si cabe, más interesante.

Dice que de presidente no se ve. Defíname brevemente a los tres que ha tenido en el Sevilla: Roberto Alés, José María del Nido y José Castro.

Roberto es mi padre deportivo, me dio la oportunidad de estar en el equipo que yo quería, algo impensable entonces. Me demostró su cariño a través de consejos incluso personales, le quiero muchísimo y tengo contacto con él. Del Nido es una persona ganadora, con un carácter muy fuerte que es muy bueno para un club de fútbol. Me dio continuidad en mi trabajo y la posibilidad de crecer. Castro fue el primero que me puso en contacto con Alés, el que me lo presentó y siempre le estaré agradecido. Ahora es mi presidente y daré la vida por quien mande en el Sevilla.

¿Y si el club pasa a manos de un magnate chino o de cualquier otra parte?

No me lo imagino. Ni me lo imagino ni me gustaría. El fútbol es como es y los clubes son sociedades anónimas deportivas, pero tenemos que intentar estar por encima de todas esas cosas. El Sevilla es y debe ser de los sevillistas. La grada del Sánchez-Pizjuán es especial, esta ciudad es especial y no me gustaría que el equipo dejara de serlo.

Una ciudad especial. Hace unas semanas se lamentó de lo difícil que es hacerse hueco en España a nivel mediático entre tanto Madrid y Barcelona. Le hago una pregunta difícil: ¿Prefiere ver aquí a un chaval con la camiseta del Betis antes que con la de esos equipos?

Vaya preguntita... La pregunta es dura (risas). A mí lo que me gustaría es ver a toda la ciudad vestida del Sevilla. Pero bueno, en serio, esta ciudad es muy dual para muchas cosas y una de ellas es el fútbol. Aquí se tiene que ser del Sevilla o del Betis, sí. No tiene mucho sentido otra cosa en esta ciudad tan futbolera, la más futbolera de Europa en proporción.

Todo parece relacionarse siempre con Madrid y Barça, hasta la Selección. ¿Cómo vio el asunto del fichaje de Lopetegui y su destitución?

Es un tema muy complicado, fichar al seleccionador a dos días del Mundial... pero yo creo que ha sido mal gestionado por todas las partes.

Centrémonos en lo suyo. ¿Qué sensaciones ha tenido en estas primeras semanas de trabajo?

Muy buenas, el gran equipo que tengo me da mucha confianza y sólo hay que darle continuidad al trabajo que ellos tenían hecho desde hace semanas, meses y años. No empezamos de cero.

¿Le ha dado tiempo a pensar ‘dónde me he metido’?

No porque no tengo tiempo, estamos todo el día trabajando y hemos empezado, digamos, a competir directamente, sin pretemporada. Estamos muy respaldados y ponemos mucho sentimiento, que muchas veces te hace sacar tiempo y fuerzas de donde no las hay.

¿Se ha encontrado al Betis por el camino de alguna negociación por un futbolista?

No.

Otra pregunta puñetera: si Machín le pidiese fichar a un jugador del Betis, ¿cómo reaccionaría? ¿Cómo negociaría con el vecino?

Uf... Esa pregunta... No sé, depende... Nosotros no vamos llegar y pagar por ejemplo una cláusula... No vamos a darle dinero al Betis , ¿no? (risas, a modo de ‘me he escapado bien de la pregunta’).

Hace dos décadas le tocó a usted coordinarse con un Monchi inexperto. ¿Le sirve eso para saber cómo trabajar ahora con Machín?

Aquella fue una época en la que trabajamos todos juntos y durante todo el día. La comunicación que había fue el secreto, la unión y comunicación fluida entre nosotros y el consejo. De todo ello se empapó el equipo y la afición y es lo que yo trato de transmitir ahora a todos. La confianza y la comunicación entre todos es básica. Machín se tiene que sentir respaldado por todos en todo momento y si eso lo ve la gente, todos estaremos unidos. En aquella época la unión fue muy fuerte y se consiguieron resultados; ahora debe ser igual para que el sevillista capte que entre todos somos el Sevilla Fútbol Club.

Y eso de lo que habla... ¿no existía el año pasado?

Bueno, es difícil saberlo. Al final es el balón el que determina todo. Pero cuando hay un trabajo colectivo de todas las personas los resultados llegan. Pero todo, en todas las áreas, hasta la lavandería. La unión es fundamental, insisto. Hay un montón de casos de clubes y de empresas que se van por no haber unión.

¿Le ha entrado el gusanillo al comenzar el equipo los entrenamientos?

No, tenemos tantas operaciones abiertas y avanzadas sobre la mesa que no me ha dado tiempo nada más que a presentar a Pablo Machín a los jugadores. Para mí es una gozada venir todos los días a trabajar al Sánchez-Pizjuán, pero en cuanto pare toda esta vorágine del mercado pasaré muchos días en la ciudad deportiva, quiero implicarme con el proyecto y no sólo del primer equipo, sino que junto a Pablo Blanco crearemos una especie de área especial en la que estarán los canteranos más talentosos, porque lo que tenemos ahí es oro y hay que cuidarlo.

¿Cómo es Machín en las distancias cortas?

Es muy consciente de la oportunidad que tiene en un club como el Sevilla. No tuve que convencerlo, él ya lo estaba desde que le pusimos la oferta encima de la mesa. Es joven y sabe que le vamos a ayudar entre todos en los momentos complicados que haya, porque en la alta competición siempre hay momentos malos. Se habla mucho de los jugadores que lideran el vestuario y quien es el verdadero líder es el entrenador. A Machín tenemos que apoyarlo entre todos, es muy trabajador.


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