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Sánchez y Díaz, unidad antes de la batalla final

El candidato socialista cierra la campaña en Sevilla junto a la presidenta andaluza, que se ha dejado la piel en una campaña electoral en la que ambos se juegan su futuro y el del PSOE

24 jun 2016 / 23:09 h - Actualizado: 25 jun 2016 / 13:01 h.
  • El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez (2ºi), y la presidenta andaluza, Susana Díaz (2ªd), junto a Antonio Pradas (i) y Verónica Sánchez (d). / EFE
    El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez (2ºi), y la presidenta andaluza, Susana Díaz (2ªd), junto a Antonio Pradas (i) y Verónica Sánchez (d). / EFE

La delgada línea roja que une y separa a Pedro Sánchez de Susana Díaz se estrechó este viernes hasta el mínimo, quizá por última vez: hoy, a 24 horas de las elecciones generales, se necesitan más que nunca, pero a partir del lunes, el resultado de las urnas puede afianzar esa unidad o romperla para siempre. O el PSOE resiste y se cierra como un puño contra sus adversarios políticos, o se fractura y se adentra en una crisis interna de consecuencias imprevisibles. El candidato socialista a la presidencia del Gobierno cerró ayer la campaña en Sevilla, corazón del PSOE y fortaleza de Susana Díaz, la plaza con más militantes y más movilización del país. Aquí lograron cinco diputados el pasado 20 de diciembre, pero ahora los sondeos ponen un escaño en riesgo. Y si el PSOE de Sevilla está en riesgo es que el PSOE está en problemas.

El mitin de cierre en el muelle de las Delicias, al que asistieron más de 3.500 simpatizantes, estaba previsto a las 20.00 horas, pero no empezó hasta que el intenso calor remitió, y el sol se puso por detrás de los edificios de Los Remedios. Banderas andaluzas, multicolores y alguna europea, guiño al rechazo socialista al Brexit, y unos dos millones de mosquitos.

Susana Díaz clausura una campaña frenética, mucho más intensa que la del 20D, en la que parece haber multiplicado su presencia en múltiples mítines y paseos electorales de Almería a Huelva, arriba abajo, sin detenerse. Sánchez necesita a Andalucía, donde se juegan 61 escaños, para contener al ciclón Podemos. El PSOE logró 21 diputados hace seis meses, uno más que el PP y 11 más que la formación morada. Ahora firmarían repetir ese mismo resultado, pero la coalición entre Podemos e IU amenaza con restarle poder. Pero la paradoja andaluza sigue siendo la misma que en el 20D. Lo que hace fuerte a Sánchez hace fuerte a Díaz, y si Díaz mantiene la fortaleza roja del sur, mantendrá su peso político en Madrid. Sólo el resultado del PSOE andaluz se medirá al que obtenga Sánchez en el conjunto del país, y la comparativa definirá probablemente quién será el líder socialista tras el 26J.

Díaz usó la salida del Reino Unido de la UE como si fuera una decisión directa de Podemos, y reprochó a Pablo Iglesias que no haya levantado la voz para condenar el Brexit. “Ellos no querían a España en la UE”, dijo. Fue, como lo ha sido durante toda la campaña, más dura con la formación morada, que amenaza con arrebatarle al PSOE el protagonismo de la izquierda, que con el PP. El timbre de voz de la presidenta andaluza ha subido tres tonos en esta campaña, lanza sus consignas a gritos, con energía, como quien se lo juega todo. “Le he dado cuatro vueltas a Andalucía y sé que vamos a ganar. Sé que hay ganas. El miedo de Rajoy o el rencor de Iglesias no son los únicos caminos, es un dilema falso”, gritó. La presidenta de la Junta y líder del PSOE andaluz proclamó que “la marea roja de Andalucía va a llevar a Pedro a la Moncloa”.

El candidato, que cambió su habitual camisa blanca por una a cuadros, subió al atril con un discurso final calcado al que pronunció aquí mismo en Sevilla en el último mitin que dio antes del 20D. Enseguida hizo un guiño a la presidenta de la Junta y a todos aquellos que han seguido los tiras y aflojas entre ambos líderes prácticamente desde que Sánchez ocupa la secretaría general del PSOE. “Gracias Susana por apoyarme durante dos años, gracias al socialismo andaluz por apoyarme”, dijo.

Sánchez ha buscado desesperadamente recuperar el voto abstencionista en esta campaña [un 30 por ciento, según los sondeos], convencido de que la frustración en las filas socialistas no ha llevado a sus seguidores a las puertas de Podemos. También él vinculó el Brexit al populismo de la formación morada: “Hoy es un mal día para los europeístas: confluyen una derecha irresponsable y el populismo, han puesto en solfa el proyecto europeo. Y tenemos que vacunarnos contra el populismo y el nacionalismo”. El líder del PSOE se preguntó si “hay algo más inútil que votar a aquel con quien no quiere pactar nadie”, en alusión a Rajoy, y si “hay algo más inútil que votar a alguien que se ha mostrado incapaz de pactar”, en referencia a Iglesias. Sánchez apeló a las señas de identidad del socialismo, con mención expresa a los sevillanos Felipe González y Alfonso Guerra, y terminó encomendándose a los socialistas andaluces, gente que mañana elegirá su papeleta a sabiendas de que va mucho más allá del propio Pedro Sánchez.


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