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¿El año de la (in)estabilidad?

No sólo está en juego la consistencia del Gobierno, sino la de los propios partidos

02 ene 2017 / 11:39 h - Actualizado: 02 ene 2017 / 11:39 h.
  • ¿El año de la (in)estabilidad?
    Primer equipo de Gobierno de Rajoy. / Efe
  • ¿El año de la (in)estabilidad?
    Momento del juicio del Caso Nóos. / Efe
  • ¿El año de la (in)estabilidad?
    Íñigo Errejón y Pablo Iglesias. / Efe

Cuando usted, querido lector, lea este artículo hará poco menos de 48 horas que hemos dicho adiós a 2016: un año especialmente convulso desde el punto de vista político. La falta de entendimiento entre las distintas formaciones dejó a España al ralentí durante los últimos 12 meses mientras el resto del mundo giraba a un ritmo más acelerado de lo habitual espoleado por el terrorismo yihadista, el ascenso de los populismos, los vaivenes económicos e incluso la amenaza de la ruptura de la Unión Europea (UE).

Este pasado ejercicio el Gobierno ha jugado el papel de mero testigo, en 2017 tiene y debe de revertir ese rol de espectador y volver a ser un actor protagonista tanto en el terreno nacional como internacional. Ahora toca pisar el acelerador en un año de grandes incertidumbres en el exterior marcadas por el Brexit, la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, las elecciones en países fundamentales para el proyecto europeo o la amenaza yihadista; así como en la política nacional. En este sentido la estabilidad que el Ejecutivo de Mariano Rajoy sea capaz de amarrar será un factor decisivo para el devenir del nuevo curso político. Hasta tal punto que en función de la misma los españoles esquivaremos o no una tercera cita con las urnas. Pero en este 2017 no sólo está en cuestión la consistencia del Gobierno, sino la de los partidos. PSOE y Podemos llevan meses sumidos en una guerra interna que está resquebrajando sus cimientos.

Cataluña, los Presupuestos Generales del Estado, la próxima ley educativa, la evolución de la economía y del mercado laboral, así como las sentencias y juicios sobre corrupción más mediáticos protagonizarán un año de alto voltaje.

ENTRE LA APROBACIÓN DE LOS PRESUPUESTOS Y EL RETO CATALÁN

Mariano Rajoy y sus ministros comienzan este 2017 con un sinfín de deberes pendientes. Sin duda alguna, la aprobación de los presupuestos es uno de los más decisivos, al mismo tiempo que simbólico. No en vano, que el Gobierno sea capaz o no de lograr los apoyos necesarios definirá su propia durabilidad. La misión no es fácil. La Comisión Europea demanda a España un ajuste en sus cuentas por encima de los 5.000 millones de euros con el objetivo de cerrar el déficit público (la diferencia entre los ingresos y los gastos) en el 3,1 por ciento comprometido. El presidente busca el respaldo de Ciudadanos, PSOE y los nacionalistas moderados, como el PNV. Sin embargo, los socialistas ya han dicho que no apoyarán los presupuestos del PP. Sin embargo no sería la primera vez que el PSOE afirma una cosa y hace la contraria. En ese margen es en el que se mueve Rajoy.

Pero la economía, pese a su gran protagonismo, no será el único quebradero de cabeza del Ejecutivo. El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, volvió a insistir durante el discurso de Año Nuevo que convocará el referéndum independentista en 2017. Un desafío que hasta la fecha el líder gallego ha combatido con las armas de la justicia en lugar de con las de la política. Una torna que está obligado a cambiar. Así como algunas de las reformas más polémicas aprobadas la pasada legislatura: Lomce (Educación), reforma laboral y ley mordaza.

LA IZQUIERDA SE HACE EL HARAKIRI: LOS LÍOS DE PSOE Y PODEMOS

La sucesión de elecciones municipales, autonómicas y generales ha hecho mella en los partidos políticos, sobre todo, en las fuerzas de la izquierda. Si bien es cierto que tanto en el Partido Popular como en Ciudadanos existe un soterrado runrún que demanda mayor democracia interna en sus familias, no llega (por el momento) a las sonadas crisis que PSOE y Podemos viven desde hace meses. Especialmente delicada es la situación de los socialistas, sin un líder visible desde la abrupta dimisión de Pedro Sánchez el pasado octubre y la designación de una gestora. Una guerra interna que también viven en Podemos y que tiene a sus dos fundadores, Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, como contrincantes.

Ambas formaciones dilucidarán su futuro a comienzos de este año. El PSOE ha fijado para el 14 de enero la fecha del Comité Federal que desvelará la fecha del Congreso que tiene que elegir a su próximo líder. En esos meses sabremos si la presidenta andaluza, Susana Díaz, da un paso al frente, si su rival es Pedro Sánchez o si incluso hay una tercera alternativa. Todo ello se desarrollará con las encuestas en contra. Con los sondeos a favor juega Podemos aunque con una situación interna nada halagüeña. La segunda Asamblea Ciudadana Estatal –o Vistalegre II– de febrero está llamada a marcar un antes y un después en la pugna (también de ideas y de proyecto) entre Iglesias y Errejón.

LOS DICTÁMENES MÁS ESPERADOS: NÓOS, LAS ‘BLACK’ Y GÜRTEL

Si 2016 ha sido el año del comienzo de los juicios de corrupción más mediáticos –Nóos, tarjetas black y Gürtel–, 2017 está llamado a ser el de las sentencias más esperadas. No en vano en los banquillos se han sentado una infanta de España, un expresidente autonómico, un exministro y el extesorero del PP, entre otros muchos. Escenas que volverán a repetirse estos próximos meses con el inicio del juicio de la trama de los ERE que tiene a José Antonio Griñán y Manuel Chaves como principales acusados.

El primero de los dictámenes, si no hay más retrasos (la jueza tiene de plazo hasta marzo), será el de Nóos con Cristina de Borbón y su marido, Iñaki Urdangarin, como imputados. Una sentencia condenatoria, especialmente en el caso de la infanta, supondría un duro revés para la Casa Real. La hermana de Felipe VI se ha negado a renunciar a sus derechos dinásticos pese a la insistencia de su familia. La gestión de dicha resolución podría determinar su reinado.

Pero ese dictamen será sólo el comienzo. Los otros tres grandes juicios –Gürtel, black y ERE– tienen a populares y socialistas en el punto de mira. Sobre todo a los primeros. En el caso Gürtel aún tiene que declarar Luis Bárcenas, gerente y tesorero del PP durante las últimas dos décadas. Una trama que pone en cuestión la financiación del partido durante todos esos años. Los fallos de Gürtel y las tarjetas black podrían hacer mella en el electorado conservador.


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