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Trienio del "tiempo nuevo"

Felipe VI, ganando el terreno perdido

Tres años de reinado. El rey ha logrado aumentar la valoración de la monarquía, que tanto cayó durante los últimos años del reinado de Juan Carlos I. Es inflexible con el caso de Urdangarín y con la unidad del país

19 jun 2017 / 07:24 h - Actualizado: 19 jun 2017 / 08:25 h.
  • Los reyes de España, don Felipe y doña Letizia, saludan desde el balcón principal del palacio Real junto a sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía. / Juan Carlos Hidalgo (Efe)
    Los reyes de España, don Felipe y doña Letizia, saludan desde el balcón principal del palacio Real junto a sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía. / Juan Carlos Hidalgo (Efe)
  • Felipe VI saluda a Mariano Rajoy en el palacio de La Zarzuela. / Ballesteros (Efe)
    Felipe VI saluda a Mariano Rajoy en el palacio de La Zarzuela. / Ballesteros (Efe)
  • El rey presencia unas maniobras militares en el golfo de Cádiz. / Román Ríos (Efe)
    El rey presencia unas maniobras militares en el golfo de Cádiz. / Román Ríos (Efe)
  • Felipe VI saluda al presidente de Cataluña, Carles Puigdemont. / Jordi Bedmar Pascual (Efe)
    Felipe VI saluda al presidente de Cataluña, Carles Puigdemont. / Jordi Bedmar Pascual (Efe)

38 años y cinco meses separan el juramento de los dos últimos reyes que ha tenido España. El 22 de noviembre de 1975 juró el cargo ante las Cortes Generales Juan Carlos I –hoy rey emérito–, mientras que el 19 de junio de 2014 lo hizo el menor de sus tres hijos y el único varón, que reina el país con el nombre de Felipe VI.

Mucho ha cambiado el país desde un juramento a otro. Mientras Juan Carlos I tenía como objetivo liderar la Transición y que el paso de la dictadura a la monarquía parlamentaria que promulgó la Constitución de 1978 no dividiera el país, su hijo Felipe VI tenía que lograr enderezar el rumbo de la monarquía y subir la imagen y valoración pública de la misma. Los últimos años de reinado del hoy rey emérito y los escándalos ocurridos, como el del marido de la infanta Cristina de Borbón, Iñaki Urdangarín, –condenado por la Audiencia de Palma de Mallorca a seis años de cárcel por el caso Nóos–, terminaron por dejar bajo mínimos la imagen de una monarquía que hasta poco tiempo antes había estado bien considerada debido al papel que jugó Juan Carlos I durante los años de la Transición y la democracia que se implantó en España tras la muerte de Franco. Y ese ha sido uno de los principales objetivos del actual rey, subir la valoración de la monarquía y así lo dejó claro en el discurso que pronunció el día de su jura. «La Corona debe buscar la cercanía con los ciudadanos, saber ganarse continuamente su aprecio, su respeto y su confianza; y para ello, velar por la dignidad de la institución, preservar su prestigio y observar una conducta íntegra, honesta y transparente, como corresponde a su función institucional y a su responsabilidad social. Porque, sólo de esa manera, se hará acreedora de la autoridad moral necesaria para el ejercicio de sus funciones».

Así de tajante fue Felipe VI dado que el apoyo popular al reinado de su padre había bajado nueve puntos (sólo tenía el 41,3 por ciento del apoyo popular) mientras que había subido 17 puntos el porcentaje de españoles que querían su abdicación (62 por ciento), según una encuesta realizada por Sigma Dos. Dos años y medio después –el pasado mes de enero– se puede decir que el rey Felipe VI estaba cumpliendo sus objetivos, dado que logró que la institución tuviera el pasado mes de enero una nota de 6,4, lo cual la situaba en los mismos niveles de aceptación que en el decenio de 1990 del pasado siglo.

Para lograr esa buena valoración, don Felipe supo que tenía que palpar el ambiente del pueblo sobre el que iba a reinar, y qué mejor forma de hacerlo que pasear en coche descubierto por las calles de Madrid el día de su jura como rey. Aunque fuera un gesto simbólico, era una clara declaración de intenciones de los planes que tenía en la cabeza pare revitalizar la monarquía española.

Antes de que comenzara el juicio del caso Nóos, el rey decidió retirar a su hermana Cristina el ducado de Palma, dejando claro cuál era su postura frente a este caso. Aunque la exduquesa dijera que ya no era duquesa de Palma por voluntad propia, la Casa Real se encargó de desmentirla. Esta medida seguramente fue la que más puntos de popularidad le hizo recuperar, pero no fue la única. Felipe VI despidió al secretario de las infantas Elena y Cristina, prohibió a los miembros de la Familia Real hacer negocios, aprobó un nuevo código ético para los empleados de la Casa Real, encargó una auditoría externa sobre las cuentas e hizo que se publicara la lista completa de todos los regalos que había recibido así como el destino que les ha dado.

De hecho, uno de los apartados de la nueva web de la Casa Real (casareal.es) se titula Transparencia, y en él se puede consultar la información institucional así como todo lo referente a la organización y la planificación (organización y funciones y quién es quién de cada uno de los puestos de responsabilidad). También hay un acceso para leer de forma completa toda la normativa de la casa del rey, donde se detalla toda la normativa sobre los regalos y el código de conducta del personal.

En lo referente a las cuentas, la partida económica que los Presupuestos Generales del Estado destinan a la Casa del Rey ha aumentado este año, aunque sólo en 40.000 euros. La asignación, que se sitúa en 7,8 millones de euros, llevaba congelada desde el año 2014.

Sin Gobierno

Otro de los aspectos que también ha marcado sobremanera el reinado de Felipe VI es que buena parte del mismo ha estado reinando un país que no tenía Gobierno. Durante el bloqueo político que ocurrió tras las elecciones de diciembre de 2015 hasta que Mariano Rajoy fue investido presidente del Gobierno en octubre de pasado 2016 –después de unas segundas elecciones generales–, don Felipe también supo gestionar el papel que la Constitución le tiene asignado y en ningún momento se decantó por una opción u otra en forma de pacto de gobierno para intentar desbloquear la situación. Tal y como marca la Carta Magna española, Felipe VI celebró las rondas de contactos con los portavoces de los grupos políticos que habían logrado representación parlamentaria y, tras ellas, proponía al candidato para que intentara ser investido presidente del Gobierno por el Pleno del Congreso de los Diputados. A pesar de las tres rondas de contactos que tuvo que mantener y que la ciudadanía en general estaba muy en contra de todo lo que estaba ocurriendo, la popularidad del rey y su valoración por parte de los españoles no sufrió durante todo este tiempo.

Y otro de los aspectos en el que Felipe VI ha puesto más empeño es en trabajar para conservar la unidad del país después de que los dirigentes de la comunidad catalana insistan en la celebración de una consulta secesionista y en iniciar un proceso de desconexión con el Estado español con el objetivo de declararse un estado completamente independiente.

Para ello, además de toda la labor que realiza sin que trascienda a la opinión pública, don Felipe también ha considerado realizar varios gestos que se interpretan como un apoyo a la unidad nacional, e insistiendo en que Cataluña forma parte de España. Por ejemplo, durante su visita al Mobile World Congress (MWC) de este año, prolongó su estancia un día más en la ciudad coincidiendo con la operación diálogo que el Gobierno tenía entonces con el Ejecutivo catalán. Don Felipe, además, ha visitado Cataluña durante su reinado en más de 20 ocasiones, lo cual deja también aún más claro su compromiso con esa región española.


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