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Fuerte en los sondeos, débil en el Congreso

Cien días. Pedro Sánchez ha cumplido sin haber tenido tregua el periodo de gracia como nuevo presidente, con un giro social pendiente

08 sep 2018 / 20:15 h - Actualizado: 17 oct 2016 / 21:40 h.
  •  Pedro Sánchez, durante su primer acto público del PSOE desde que accedió a la jefatura del Ejecutivo, que coincide con sus 100 días de gestión. / Alberto Morante (Efe)
    Pedro Sánchez, durante su primer acto público del PSOE desde que accedió a la jefatura del Ejecutivo, que coincide con sus 100 días de gestión. / Alberto Morante (Efe)

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha cumplido 100 días en el cargo volcado en su agenda social y en tender puentes a Cataluña, consciente de que ha tenido que dar marcha atrás a algunas decisiones y que la aritmética parlamentaria que le llevó a la Moncloa (84 diputados de un total de 350) es el principal obstáculo para agotar su mandato, aunque tiene las encuestas a favor. Y para alimentarlas, este domingo participó en su primer acto público desde que llegó a La Moncloa, en Oviedo.

Prometió un próximo plan de choque para luchar contra el desempleo juvenil y expresó su convencimiento de que la economía y el empleo crecerán «con intensidad» en los próximos meses.

En este sentido, aseguró que el crecimiento económico de España seguirá siendo robusto y que su Ejecutivo va a sentar las bases para «la gran transformación» que exige España hasta el año 2030.

No puede durar tanto sin convocar elecciones, pero su deseo deseo es que sea cuando toca, en 2020 y no antes.

Ese deseo lo expresó en sus primeros compases como presidente con la idea de que así podrían percibirse los efectos de las medidas sociales que ha situado en el frontispicio de su gestión. Esa gestión ha tenido también como puntos clave la búsqueda de diálogo en Cataluña y dar una vuelta de tuerca a la Ley de Memoria Histórica, empezando por la exhumación de los restos de Francisco Franco.

No ha tenido periodo de gracia ya que el PP, con Pablo Casado como nuevo líder; y Ciudadanos lo han acusado desde el primer momento de abusar del decreto para gobernar y de rectificaciones continuas.

El cambio de criterio respecto a la defensa del juez Pablo Llarena en Bruselas ante la demanda del expresident Carles Puigdemont, esa intención de agotar la legislatura cuando antes había sugerido que no lo haría, decisiones con diferente prisma en materia de inmigración, el anunciado impuesto a la banca que está en suspenso o la posibilidad de reactivar la venta de armas a Arabia Saudí han dado pie a esas críticas de la oposición.

También le han acusado de actuar «a la orden de independentistas y populistas en pago por auparlo» al sillón presidencial.

Con ese escenario, Sánchez ha tenido que dedicarse también a fondo a sentar las bases de un nuevo presupuesto con el que respaldar su agenda social, que incluye medidas contra la pobreza, la recuperación de la sanidad universal, la protección de la infancia...

Pero la nueva senda de déficit que lo facilitaría chocó con el rechazo del Congreso y con una ley de estabilidad cuya reforma urgente fue vetada por PP y Cs. Con esos mimbres, Sánchez, tras haber asumido para 2018 los presupuestos presentados por el anterior Gobierno, intentará buscar apoyos para que prosperen los de 2019.

En eso tiene mucho que decir Pablo Iglesias, quien se sentó esta semana con el jefe del Ejecutivo las bases de un acuerdo presupuestario imprescindible, pero no suficiente. Por eso, el Gobierno deberá entablar una negociación con otros grupos del Congreso, incluidos los independentistas.

Si tiene éxito, puede alejarse el horizonte de las urnas, pero en caso contrario Sánchez deberá optar por convocar elecciones o prorrogar las cuentas heredadas de Rajoy.

Entre líneas, él mismo dio la respuesta esta semana al asegurar que sólo tiene una opción que pasa por aprobar sus propios presupuestos. Es decir, sin ellos podría estar servido el adelanto electoral.

Si el Parlamento tiene la palabra en los presupuestos, igualmente ha sido escenario de las dificultades para renovar RTVE hasta designar a Rosa María Mateo administradora provisional de esta corporación.

La medida estrella del Gobierno este verano, al menos en cuanto a debate mediático y cuya aprobación se antoja más fácil es la exhumación de los restos del dictador Francisco Franco del Valle de los Caídos y la posterior reforma de la Ley de Memoria Histórica con la creación de una comisión de la verdad sobre la Guerra Civil y el franquismo.

Los 100 días de Sánchez sí le han servido para situar al PSOE en el primer lugar de las encuestas y para desplegar una intensa agenda internacional. También para tomar decisiones en materia de inmigración (como la acogida del Aquarius).

Como aliados preferentes tiene ya al presidente de Francia, Emmanuel Macron, y a la cancillera de Alemania, Angela Merkel, con quien compartió un fin de semana en Doñana.

En clave interna Sánchez ha tenido que hacer frente al desafío de los independentistas catalanes con el president, Quim Torra, a la cabeza. Ambos se reunieron en Moncloa, han quedado en verse de nuevo en otoño en Barcelona, los presos independentistas están ya en cárceles catalanas, se ha convocado por vez primera en siete años la comisión bilateral Estado-Generalitat, se va a retirar algún recurso ante el Constitucional sobre leyes catalanas...

Sin embargo, el discurso independentista se mantiene, a Torra no le sirve la propuesta de reforma del Estatut, sigue aspirando a la autodeterminación y amaga con no respetar una condena de los dirigentes soberanistas que están en prisión.

Pero el Gobierno confía en que el president no pase de las palabras «inflamatorias» a cometer alguna ilegalidad porque ya sabe a qué se expone. Léase artículo 155 de la Constitución de 1978.

Con Sánchez llegó a España el primer Gabinete con más mujeres que hombres, pero también el ministro más breve, Máxim Huerta. También entre las anécdotas está el «gol por la escuadra» al Ministerio de Trabajo del sindicato de prostitutas.

La producción legislativa del Gobierno en sus primeros 100 días se concreta en dos anteproyectos de ley, nueve reales decretos ley y 31 reales decretos. Una tramitación más ordinaria seguirá la prohibición de las llamadas narcolanchas.

La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, aseguró en una entrevista en el diario elEconomista que el Ejecutivo que preside Sánchez acabará la legislatura.

EL PP Y CS SE ENDURECEN, PODEMOS SE ABLANDA

P y Ciudadanos han recriminado estas semanas al Gobierno su actitud ante los incidentes por los lazos amarillos en Cataluña y le han advertido de que no tolerarán un acercamiento de presos etarras a prisiones del País Vasco.

Han reprochado además también a Sánchez el uso de un avión oficial para asistir a un concierto en Benicàssim (Castelló) y le han llegado a criticar su pose con gafas de sol en el interior de uno de esos aparatos.

Este sábado, el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, invitó al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a que si está «tan convencido de lo bien que lo está haciendo, que ponga las urnas, que nos deje votar, a ver si los españoles legitiman ese pacto [con Quim Torra]».

En un acto en Málaga, aseguró que gobernar «con los que quieren liquidar España es incompatible, lo entiende cualquiera menos Pedro Sánchez», que apuntó que los separatistas le han apoyado «para que no haya elecciones, retrasarlas y que no pueda llegar Cs antes». Insistió en que el de Sánchez «es el gobierno chollo de los separatistas porque quieren un gobierno débil, que no tenga mayoría y quiera separarse del constitucionalismo, y nosotros somos lo contrario».

Mientras tanto, Pablo Casado prepara el que será su primer cuerpo a cuerpo con Sánchez, un duelo inédito esta legislatura porque el hoy presidente había renunciado a su escaño tras la investidura de Mariano Rajoy.

Casado ha optado por una pregunta de enunciado genérico: «¿Cómo valora la situación política y económica de España?», reza la pregunta registrada este jueves con vistas a la sesión de control al Gobierno de la próxima semana.

Ese enunciado genérico permite a Casado no desvelar las claves concretas de su pregunta y dificulta la preparación de la respuesta.

El secretario general del PP, Teodoro García Egea, ha calificado hoy al Gobierno de Pedro Sánchez como el Ejecutivo de la «rectificación perpetua». «Cuando se hace una vez es de sabios pero es de incompetentes cuando se hace continuamente», ha criticado.

Entre tanto, IU ha exigido al Gobierno «medidas concretas y efectivas» para revertir los recortes que «empezaron con José Luis Rodríguez Zapatero». Podemos avanza hacia un acuerdo de legislatura con los socialistas.


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