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Las lágrimas del sucesor

Tras el anuncio de la marcha de Mariano Rajoy, el PP se prepara para cerrar las heridas y pasar de las lágrimas de la despedida a la euforia de un congreso extraordinrio en el que tienen que elegir un nuevo líder y una nueva dirección

05 jun 2018 / 18:34 h - Actualizado: 05 jun 2018 / 18:36 h.
  • Las lágrimas del sucesor

Dicen quienes han estado allí que, cuando Mariano Rajoy ha anunciado su marcha, no ha habido prácticamente nadie que no se haya emocionado. Esperaban un gesto de su líder y auguraban el inicio de un cambio de ciclo, pero no sabían que el cambio iba a comenzar tan pronto.

Ahora, el partido se prepara para cerrar las heridas y pasar de las lágrimas de la despedida a la euforia de un congreso extraordinario en el que tienen que elegir -y celebrar- un nuevo líder y una nueva dirección.

Porque Mariano Rajoy se va, pero tiene claro también que la situación de interinidad debe ser lo más breve posible, como apuntaba un presidente regional del partido a la salida del Comité Ejecutivo Nacional.

Todos, o casi todos, han llorado al escuchar a Rajoy y también cuando se han dirigido a él durante la reunión para expresarle su agradecimiento.

Y es que en este órgano en el que tradicionalmente no habla nadie y pocos son los dirigentes que opinan ante su líder, todo el mundo quería hoy decir algo, y una treintena de dirigentes, incluidos todos los barones regionales, han colmado de alabanzas al líder.

Entre quienes han hablado y han llorado está, muy probablemente, el sucesor de Mariano Rajoy. Hoy nadie quería hablar de relevos. “No toca”, han insistido, pero son conscientes de que hay que ponerse a ello. Y más pronto que tarde escucharemos a aquel -o aquella, o aquellos- que se quiera postular.

Alberto Núñez Feijóo se sabe el rey de todas las quinielas y entraba este mediodía a la sede de Génova muy decidido, pero ha salido de la reunión visiblemente nervioso y sin esconder una emoción que, según fuentes presentes en el comité, le ha llevado a ser uno de los más llorones.

A su todavía jefe de filas, Feijóo le ha agradecido la “grandeza” política y humana y le ha otorgado la mitad del mérito en su victoria autonómica de 2009, además de subrayar que Rajoy se va “invicto”.

Como invicto puede dar él el salto a Madrid, si se cumplen los augurios de muchos.

Pero había en Génova otros protagonistas, como las dos “número dos” de Rajoy, María Dolores de Cospedal y Soraya Sáenz de Santamaría, quienes tampoco han ocultado su emoción y a las que el presidente ha citado en su discurso para agradecerles su tarea y su lealtad.

Sáenz de Santamaría ha definido a Rajoy como “la persona más honrada en el PP” y el que les ha enseñado a todos lo que significa “ser justo”, mientras Cospedal ha destacado su firmeza y su determinación, la forma en que Rajoy ha decidido abrir esta nueva etapa y un “amor a España” demostrado “con hechos”.

Y entre tantas loas, una disculpa: la del presidente castellanoleonés, Juan Vicente Herrera, quien ha pedido perdón a Rajoy por las veces en las que algunos no han sido capaces de ayudarle.

Como el “hombre de Estado que ha frenado al independentismo” lo ha definido el presidente del PP en Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco. Y otro Alfonso, Alonso, aseguraba que muchos días en su tarea al frente del PP vasco piensa en qué haría Rajoy antes de tomar una decisión.

“Ya sabes, hay vascos leales y traidores. Y en nombre de los vascos leales te doy las gracias”, le ha dicho Alonso a Rajoy durante la reunión, recordando claramente al PNV, con cuyos cinco votos finales prosperó la moción de censura de los socialistas.

“Nos vamos a dejar la piel por este proyecto político”, le ha prometido por su parte, y también muy emocionado, el andaluz Juanma Moreno.

Y así hasta acabar la larga ronda de barones, porque esta vez estaban todos -excepto Isabel Bonig, con pleno en Valencia- y todos querían hablar.

Por las escaleras de la recepción de la sede de Génova han ido saliendo, poco a poco, los compungidos dirigentes y ponían cara de póquer, o de enfado, cuando los periodistas empezaban a preguntar por quién será, de entre todos los que hoy han llorado, el sucesor.

Insisten en que no es momento, pero saben que lo será a partir de mañana, que no hay tiempo que perder. Y como diría Rajoy, ya irán hablando unos y otros cuando lo crean “oportuno y conveniente”.


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