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Primarias en el PSOE

Susana Díaz toma ventaja en la guerra de avales con Pedro Sánchez

La candidata andaluza presenta 63.610 apoyos, cifra récord, pero solo supera en 6.000 a su rival, que logra más aliados que en 2014. López también pasa el corte y reprueba la «caza al militante»

05 may 2017 / 08:46 h - Actualizado: 05 may 2017 / 08:53 h.
  • Susana Díaz toma ventaja en la guerra de avales con Pedro Sánchez
  • La candidatura de Sánchez, con sus cajas a las puertas de Ferraz.
    La candidatura de Sánchez, con sus cajas a las puertas de Ferraz.
  • El equipo de Susana Díaz, candidata a las primarias a la Secretaría General del PSOE, encabezado por Nino Torres. / Fotos: Juan Carlos Hidalgo (Efe)
    El equipo de Susana Díaz, candidata a las primarias a la Secretaría General del PSOE, encabezado por Nino Torres. / Fotos: Juan Carlos Hidalgo (Efe)
  • Óscar López se encargó de presentar los avales de Patxi López.
    Óscar López se encargó de presentar los avales de Patxi López.

Ni un paseo ni un pulso dispar. La carrera por el liderazgo del PSOE se barrunta de foto finish, con Susana Díaz y Pedro Sánchez tratando de arañar hasta el último voto de la militancia más fracturada que se recuerda en Ferraz. En un tercer plano, Patxi López, que pasa el corte y trató de poner algo de cordura en medio de una «guerra de avales» –así lo denominó– que no hace más que agravar la herida que desde octubre supura en el corazón socialista.

Y es que los avales, a la espera del recuento y certificación oficial de la gestora, dibujan un campo de batalla la mar de incierto. Sin favoritos. De los 188.000 militantes socialistas, un tercio respaldó a la líder andaluza, avalada por el aparato; mientras que otro tercio fue para el exsecretario general del PSOE . La balanza se inclina levemente para Susana Díaz, pero por poco más de 5.000 firmas. Casi nada.

Todo ello se produce pese a los esfuerzos denodados del sector susanista para intentar dar un golpe de efecto con récord de apoyos, a imagen y semejanza de lo que hiciera hace cuatro años, cuando se postuló como única candidata para presidir la Junta después de la marcha de José Antonio Griñán.

En aquella ocasión, se valió de 21.883 avales para desactivar a sus rivales, el que fuera consejero Luis Planas y el alcalde de Jun, José Antonio Rodríguez, que ni siquiera lograron el mínimo exigido. Lógicamente, Díaz no esperaba emular ese escenario. Ni Sánchez ni López se iban a caer del cartel por falta de avales. Pero sí quería una demostración de fuerza, como las 9.000 voces que abarrotaron el pabellón Ifema de Madrid o cómo contar con toda la historia reciente del partido espoleándola, desde Felipe González hasta José Luis Rodríguez Zapatero.

Con ese guión, Susana Díaz –su equipo, más bien– se presentó la primera en la sede de Ferraz con una saca de apoyos de auténtico récord: 63.610 avales. Un tercio de la militancia y un 53 por ciento más que los que presentó Pedro Sánchez hace tres años, con la presidenta andaluza de aliada, y que le sirvió para asestar el zarpazo definitivo a Eduardo Madina para liderar el PSOE.

Pero la estrategia se truncó por un factor con el que no contaba la candidatura de Díaz, que era que Pedro Sánchez se superara a sí mismo y se presentara con más respaldos que los obtenidos hace tres años. De los 41.338 logrados en 2014 ha pasado a 57.369 avales. Sólo ha perdido apoyos en este periplo en el País Vasco, por la lógica de ser la Galia de Patxi López –única comunidad donde se impuso el exlehendakari en esta primera etapa de las primarias–; Aragón y Andalucía. Ya no son golpes efectistas, sino realidades numéricas. Y eso pese a que se ha cuestionado este volumen de avales por parte del entorno de Susana Díaz, que cree que las cifras están «infladas» y habrá muchos que no pasarán el filtro del concienzudo recuento de la gestora, ya sea por no haber entrado en el censo, no estar al corriente de las cuotas o, simplemente, no pertenecer actualmente al partido. Los pedristas no se amilanaron y entraron en esta guerra de avales, indicando que, en un primer repaso inicial, la candidatura de Díaz había perdido 400 rúbricas.

El emponzoñamiento de este recuento enervó al tercero en liza. Patxi López criticó la «caza al militante» realizada por sus contrincantes para «armar ejércitos». «Frente a los que arman ejércitos para combatirnos unos a otros y matarnos, hay que tender puentes», dijo López, a modo de tirón de orejas.

Al cierre de esta edición, no había datos oficiales de la gestora, que aseguró que no tendría hasta entrada la madrugada los primeros «datos fiables» sobre la validez de los avales presentados.

Esta guerra de avales comenzó a primera hora con la escenificación de las cajas, pero dio una vuelta de tuerca más en cuanto la candidatura de Pedro Sánchez, empezó a difundir, en medio de la euforia sus apoyos regionalizados y provincializados ante el mutismo de la candidatura oficialista, que quería respetar los tiempos de certificación de la gestora. Así, los pedristas sacaban pecho indicando que habían ganado «en todas las comunidades autónomas, salvo Andalucía, por razones obvias». La afirmación llegó a la candidatura de Díaz que, poco después, difundió sus cifras, con sus pros y sus contras. Así, además de Andalucía, la lideresa andaluza se impuso también en las vecinas Castilla la Mancha, Extremadura y Murcia. Eso no implica una fractura norte-sur, ya que la candidatura de Susana Díaz también superó a la de Pedro Sánchez en Aragón, donde ha sido espoleada por el presidente autonómico Javier Lambán; en Madrid, donde Eduardo Madina ganó la partida al feudo pedrista.

Por contra, la publicación de los avales sí dejó al descubierto –siempre con provisionalidad– el pinchazo de Díaz en Cataluña o en la Comunidad Valenciana. La mitad de la militancia socialista de estos dos territorios se decantó por los pedristas. Y eso a pesar que en la Comunidad Valenciana, la presidenta andaluza contara con Ximo Puig. Pero hasta en esas victorias provisionales se dudaba desde uno de los bandos, ya que supondrá una participación inédita muy superior al 90 por ciento.

Sánchez también tomó la delantera en la federación del presidente de la gestora y del Principado de Asturias, Javier Fernández, y en otras siete comunidades (Canarias, Baleares, Castilla y León, Galicia, La Rioja, Navarra y Cantabria). Euskadi apoyó masivamente a Patxi López, que obtuvo el doble de apoyos que Sánchez.


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