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Érase una vez el barrio de la Cestería

El gremio de los cesteros se concentraba en el barrio del mismo nombre ya que las gentes del siglo XV necesitaban adquirir cestas para comprar y vender alimentos o animales en el entorno del puerto de Sevilla

15 may 2017 / 21:38 h - Actualizado: 15 may 2017 / 22:57 h.
  • Érase una vez el barrio de la Cestería

Todo el mundo sabe que la ciudad de Sevilla cuenta con un total de once distritos conformados por barrios y arrabales. Un buen número de ellos son relativamente recientes en la historia de la capital, como Los Remedios, el Parque Alcosa o Sevilla Este; mientras que el Casco Antiguo es todo un mapa antiguo de la configuración de lo que actualmente es Sevilla desde que fue amurallada por los romanos hasta después de la Reconquista. El entorno de lo que hoy es el Arenal sevillano, que limita con el Museo, la Alfalfa y el barrio de Santa Cruz tomó dicho nombre casi literal mente, ya que la zona era un monte de arena donde arribaban las embarcaciones que llegaban por el río. No obstante, entre sus calles se encuentran vestigios de lo que existía antes. En la época inmediatamente anterior, en la circunferencia que en la actualidad dibujan la avenida Reyes Católicos, un tramo del Paseo Colón, la calle Adriano y la calle Santas Patronas se erigió el barrio de la Cestería, apodado así por acoger en sus manzanas al gremio de los cesteros, profesión ligada al tráfico portuario, al igual que los carreteros, siendo este último el oficio que dio lugar a la antigua calle de Carretería —sita en nuestros días en la esquina de la Puerta del Arenal con Adriano— y al nombre de la Hermandad de la Carretería fundada en el año 1550 en San Andrés.

El arrabal se mantuvo sin grandes cambios en su arquitectura hasta bien entrado el siglo XVII, tal y como cuentan los autores de Génesis y evolución de un arrabal sevillano: la Cestería. Tomó esta denonimación, como aquí se narra, dada la cantidad de personas que se dedicaban al oficio de cestero, un empleo artesanal del sector primario vinculada al comercio. Estos trabajadores hacían con sus propias manos cestas con materiales de mimbre u otras materias primas fácilmente plegables con el objetivo de venderlas a todos los comerciantes que quisieran hacerse con viandas o pescados en el puerto.

El barrio de la Cestería comenzó a crecer en notoridad en el año 1624, cuando se erige el convento de frailes agustinos de Nuestra Señora del Pópulo. Dicho convento estuvo en funcionamiento y ocupado por esta orden religiosa desde 1627 hasta la Desamortización de Mendizábal en 1835. Una vez desprovisto de cualquier vestigio de fe se convirtió en la Cárcel del Pópulo en 1837 hasta que fue inaugurada la prisión de la Ranilla. Demolido el edificio, fue levantado en dicho solar el Mercado de Entradores en 1946, reinaugurado como Mercado del Arenal, tal y como lo conocemos hoy en día, en 1980. El primitivo retablo de Nuestra Señora del Pópulo está actualmente en el patio de los bojes del Museo de Bellas Artes.


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