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Investigaciones y fenómenos paranormales en Triana

Los fenómenos extraños, paranormales o inexplicables no cumplen, ni se rigen, por un patrón fijo, por un horario, por reglas de periodicidad, en ocasiones podrían obedecer a otros motivos que pudieran explicar, racionalmente, esos mismos fenómenos inexplicables

08 abr 2018 / 09:46 h - Actualizado: 08 abr 2018 / 21:55 h.
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Los fenómenos paranormales son difíciles de estudiar: movimientos inexplicables de objetos, ruidos extraños tales como murmullos y gemidos, puertas de la casa no cesaban de abrirse y cerrarse sin causa aparente son sólo algunos de los hechos que se pueden vivir en uno de estos lugares y que forman las características típicas del fenómeno de poltergeist, entendiendo a este cómo el fenómeno consistente en un pretendido espíritu que atormenta a las familias arrojando objetos por toda da la casa. En opinión del doctor Scott Rogo: «Las perturbaciones de tal género se centran muy a menudo en un niño de diez años o más. La persona foco utiliza inconscientemente la psicoquinesis para exteriorizar sus hostilidades, personalidades y emociones reprimidas». Pero en otras ocasiones buscar explicaciones es imposible...

La casa encantada de Triana

Dentro de la ciudad de Sevilla hay diferentes entornos que son más proclives al fenómeno paranormal, a su manifestación, bien sea por el entorno en el que se encuentran, por su Historia, o por haber registrado en su interior hechos luctuosos que habrían dejado impregnado –energéticamente– el lugar.

En esta ocasión nos vamos a dirigir a una vivienda del mítico, e histórico, barrio de Triana, allí nos ubicaremos en la calle Pagés del Corro para visitar una vivienda en cuyo interior están ocurriendo cosas inexplicables.

Junto al investigador sevillano Miguel Ángel Paredes me embarqué en esta nuestra investigación que llegó tras una inquietante llamada telefónica: «Recibí una llamada de esta familia y me comunicaron que me acercara a su vivienda lo antes posible para realizar varios tipo de pruebas y así poderme contar, en primera persona, lo que le ocurría», recuerda Paredes.

Como descripción decir que en esta vivienda vive una familia humilde y trabajadora, es habitada por tres personas: el matrimonio de unos 29 años ella y 30 años él junto a su hijo, un bebe de unos cinco años. En el lugar nos comentan que en el silencio han escuchado pasos por la casa y han llegado a pensar, incluso, que les habían entrado a robar pero no... Nadie entró a robar y es inexplicable la causa que origina esos ruidos «creíamos que nos estaban robando pero cuando se levantaba mi marido a comprobarlo no había absolutamente nadie; llegamos a pensar también que podría ser el vecino de arriba que se levantaba por las noches y esos pasos se reflejaban en su casa». En el inmueble pudimos comprobar que la teoría del vecino de arriba –que habían pensado– no era cierta ya que en el piso de arriba no vive nadie, está vacío, y llevaba varios años cerrado ya que la persona que vivía allí falleció, los mismos años que llevaba cerrada.

La mujer, cariacontecida, nos comenta también cómo «en una ocasión estaba en la cocina haciendo la comida para mi niño, en ese momento estábamos en la casa mi hijo y yo, mi marido estaba trabajando, fue entonces cuando se fue la luz de la casa –cosa normal en cualquier vivienda– y estando sin luz el horno comenzó a funcionar», aquello inquietó a nuestra testigo que comprobó cómo no había luz en todo el bloque «pensé que podría ser un mal contacto del electrodoméstico, ya que puede ocurrir eso, y sería la primera vez, pero no, el horno estaba apagado y desenchufado ya que tengo compartido ese enchufe con el microondas y cuando se pone una cosa se desenchufa la otra y, en ese momento, tenía enchufado el microondas calentando la comida del niño».

Nuestra testigo sigue relatándonos sus experiencias: «En otra ocasión, estando el niño dormido, hemos podido presenciar como los juguetes del niño se han movido solos y como alguien, invisible, jugaba con ellos», este hecho impactó mucho al matrimonio que comenzó a pensar que en el interior de su vivienda habitaba algo más...

Con todo ello, con la documentación histórica y recabar los testimonios de los protagonistas de este caso, comenzó la investigación. Estas pruebas se realizan a fin de determinar, sobre todo, si hay una causa racional –humana o técnica– que pueda explicar el caso. En esas pruebas se realizaron barridos de temperatura y comprobamos cómo había cambios bruscos en determinadas zonas de la vivienda. Igualmente grabaciones de vídeo, medidas de campos electromagnéticos, medidas termográficas. Entre esas pruebas destaca una experiencia del investigador Miguel Ángel Paredes: «yo me dispuse a realizar un barrido fotográfico por toda la vivienda y cuál fue mi impresión que a la altura del cuarto del niño, en su interior, foto que realizaba foto que salía a oscuras... como si algo, o alguien, no quisiera que realizara ninguna foto y, en ese momento, os juro que no había nada que obstruyera la visión de la cámara fotográfica».

Estando el investigador con la propietaria vivieron una nueva experiencia: «fue brutal, estando en el salón las puertas del mismo comenzaron a abrirse y cerrarse, comprobamos si las puertas tenían algún desnivel y pudimos comprobar que estaban perfectamente... Fue impresionante, nos dejó bocabiertos». La mujer no indicó que eso mismo le había ocurrido a ella varias veces y que «no le había echado cuenta por lo mismo que pensamos nosotros: que estaba mal cerrada o algún desnivel que debía tener». Se miró la puerta y comprobó su nivelado pudiendo comprobar que no. Fue en ese momento cuando, de repente, vimos a través de los cristales de la misma como una especie de sombra. Inicialmente pensamos que era el reflejo de alguno de nosotros pero, en el momento que lo comprobamos, esa sombra se escondió en el dormitorio de su hijo, entró en ese punto de la casa, y despareció.

El marido, más escéptico pero convencido que lo que en su hogar ocurre «no es normal», nos decía impactado: hay ocasiones en los que he escuchado como mi hijo juega y habla con alguien y está completamente solo. Al preguntarle: «¿Con quién juegas?», el niño dice que con un hombre mayor, vestido de negro, que se porta bien con él. Mi mujer se quedó helada y le dijo que allí no había nadie y el niño le señaló una foto de su abuelo fallecido».

Ella misma se ha sentido observada incluso está en el baño y mira hacia la puerta, hay ocasiones en las que ha podido ver cómo alguien se escondía detrás del marco –nos pudo describir que era una sombra de una persona de unos 1,80 metros de altura– «estando sola en ese momento en la casa con el niño».

Tras las pruebas realizadas quisimos hacer unas sesiones de psicofonía, así con nuestras grabadoras y con la Spirit Box y Spirit Radio comenzamos a tratar de captar las llamadas voces del misterio, así la máquina comenzó a emitir muchas interferencias cosa inusual y en ese momento escuchamos un ruido muy fuerte que procedía del cuarto del niño. Cuando fuimos a comprobar que era ese ruido «pudimos ver como una hilera de juguetes estaban esparcidos por el cuarto y momentos antes no estaban», dejando al investigador y al propietario impresionados.

Los fenómenos sigue sucediendo en este momento, mientras lee estas líneas y la familia se sigue realizando mil y una preguntas: ¿Por qué se aparece ese ser ahí? ¿Será el niño el canalizador de esos fenómeno cuál poltergeist? ¿Cuál es la razón por la que el abuelo se manifiesta allí? Será el vecino fallecido? ¿Por qué se niega a abandonar la casa? La investigación sigue su curso y, tal vez, podamos en breve dar algunas respuestas.

Fantamas en el colegio

Nuestra segunda investigación nos lleva a un edificio público sevillano pues en estos lugares, generalmente ocupando espacios que tienen una gran trascendencia histórica, o arquitectónica, en la ciudad. Son, quizás, lugares muy proclives a vivir experiencias que van más allá de lo racional.

No hay lugar ni edificio exento de sufrir fenómenos paranormales o fenómenos extraños, y es que Sevilla es una ciudad muy rica en este mundo del misterio donde la sorpresa del otro mundo puede estar en cualquier lugar. Y ese va a ser el motivo sobre el que orbita este nuevo caso investigado en Sevilla

En esta ocasión nos vamos a trasladar a un colegio sevillano cuya ubicación y nombre no nos está permitido facilitar por el compromiso de confidencialidad adquirido con la dirección del centro.

Nuestra apasionante historia comienza hace poco tiempo, el 18 de enero 2018, recibimos una información, una llamada, la llamada de un viejo conocido, R.G.M., que trabaja en dicho colegio realizando labores educativas, como profesor del centro, nuestro comunicante nos indicaba: «en el colegio donde están sucediendo cosas muy extrañas, cosas que no sabemos explicar y que tienen muy inquietos al resto de profesores y a la dirección del centro e, incluso, a algunos alumnos. Una de las mayores preocupaciones es que no trascienda al resto del alumnado para que esto no se desmadre demasiado con gente imitando a Iker Jiménez... Para que queremos más».

Al cabo de unos días nos desplazamos, Miguel Ángel Paredes y mi persona, al colegio, a la hora del recreo, para poder tener una entrevista con él sobre lo que nos comentó inicialmente que estaba ocurriendo en el colegio.

Finalizado el recreo, en una hora libre de clase, nos invita a pasar al centro y nos guía hasta dirección, situación que nos extrañó. No sabíamos para que nos llevaba hasta allí y fue tras unos minutos de espera cuando comprendimos la situación. Pasado ese tiempo llegó el director del centro, al cual nos presentó y ambos comenzaron a relatarnos las experiencias que les estaban sucediendo en dicho centro.

Miguel Ángel Paredes quiso comenzar una rueda de preguntas anónima por el centro, buscando la imparcialidad y queriendo respirar el ambiente que se vivía en el colegio. Mientras desde la dirección se me indicaba: «Me comentan que varios alumnos y parte del profesorado han podido observar una silueta por los pasillos e, incluso, algunos han querido llegar más allá y seguir a esa silueta hasta el punto de verla desaparecer por una de las puertas que dirigen a unas oficinas o sala de estudio que tiene el centro».

El director añadía impresionado: «Me comentan que varios alumnos han podido sentir el pánico en sus propias carnes y es que, estando en el servicio, las puertas de los mismos han comenzado a abrirse y cerrarse hasta el punto de pensar de que algún compañero le estaba gastando una broma pero que, al asomarse, han podido comprobar que no había absolutamente nadie, a su vez las luces se encendían y apagaban solas».

El investigador Miguel Ángel Paredes seguía sus pesquisas en el centro: «Hay algunos alumnos con los que pude hablar, siempre con la presencia del director, mientras tu entrevistabas al profesor, y con el consentimientos de ellos, me han comentado algunas de sus experiencias. Tengo que puntualizar que son jóvenes mayores que saben lo que está ocurriendo en dicho centro», hecha esta aclaración el investigador prosigue: «Me dicen que en varias ocasiones han podido escuchar susurros por los pasillos y, en algunas ocasiones, dentro de las aulas de estudios y al volverse no había absolutamente nadie detrás de ellos. Otros alumnos me comentan que estando en clases han notado como le han tocado la cabeza –pensaban que era cualquier compañero que estaba gastándole una broma–; dichos alumnos me comentan que estaban en la última fila del aula y no tenía ningún compañero detrás... a la misma vez que le ha pasado eso han sentido como si le tiraran una bolita de papel a la cabeza y cuando han mirado a su alrededor no había ni bolita de papel ni ningún objeto con el que haya podido ser golpeado en ese instante».

Después de mantener conversaciones con el alumnado tuvimos la posibilidad de hablar con otros profesores del centro, estos profesionales de la educación nos iban a contar sus propias experiencias y nos iba a dejar sorprendidos tanto como los anteriores relatos del alumnado.

Uno de ellos, profesor de gimnasia, nos decía nervioso: «En varias ocasiones, estando en el gimnasio, he escuchado como si alguien, o varias personas, hubieran comenzado a correr por dicha aula de gimnasia y de buenas a primeras, cuando levanté la mirada, vi como los balones que se encontraban en dicha aula empezaron a moverse y a botar como si alguien se encontrara jugando con ellos».

Otro profesor, estando en clase, vio como al abandonar los alumnos la misma, estando solo, la puerta se abrió y entró «una especie de silueta, de sombra negra, que se perdió difuminándose en la clase».

¿Qué pasa en este colegio? ¿Quién habita este colegio? ¿Cuál es la razón? ¿Qué quiere conseguir con hacerse notar? En muchas ocasiones el pasado de un edificio nos da las pistas de este tipo de fenómenos pero en esta ocasión su pasado está tan en blanco que parece como si jamás hubiera habido allí nada hasta que se construyó el colegio. Curiosamente los alumnos hablan de un despertar de estos fenómenos tras una sesión de ouija organizada por cuatros chicos, aunque esto entra ya más en la típica leyenda urbana escolar que en la realidad merced a lo difícil que es ubicar y localizar a alumnos que hace años dejaron el centro. Pero, ¡cuidado!, la ouija no deja der ser un juego y muchas veces ese juego abre puertas con resultados imposibles de prever.


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