miércoles, 18 julio 2018
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Las huellas de la masonería en Sevilla

Sevilla guarda, celosamente, secretos que son parte de su Historia. Secretos que, a veces, podemos encontrar a la vista, al alcance de todos y que sólo aquellos que conocen el código saben interpretar. Nuestra ciudad también tiene un pasado en el que las sociedades secretas, o discretas, estuvieron –y están– muy presentes, tanto como para dejar su huella indeleble en determinados edificios

17 feb 2018 / 17:12 h - Actualizado: 17 feb 2018 / 17:13 h.
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La vieja Híspalis tiene una tradición larga en cuanto a masonería se refiere, cuna de importantes logias e, incluso, uniones extrañas como el periodo en el que determinadas de ellas se unieron a las desaparecidas ya sociedades espiritistas. Pero todo ello era parte del camino a andar en una España que miraba a la masonería con la misma curiosidad que desconfianza, una España y una Sevilla en la que pertenecer a la masonería era un alto honor pero también un motivo por el que recelar por leyendas urbanas y mitos de oscuros ritos.

De todo aquel tiempo queda una Sevilla marcada, una Sevilla eterna que guarda en determinados edificios el oscuro objeto del conocimiento secreto, de la prolija actividad masónica. Hoy damos un paseo por la Sevilla Oculta para descubrirlos.

El indiscutible origen de la masonería en Sevilla debemos encontrarlo en los maestros albañiles, en los maestros constructores, los maestros masones –del francés– que atesoraban el secreto de las construcciones más importantes: las catedrales. Así el inicio de la imponente catedral de Sevilla hizo que en Sevilla se reunieran personas con ese conocimiento y se agruparan en gremios que poco tenían que ver con el sentido de la masonería del siglo XXI.

A Sevilla, construida la catedral, le quedó el recuerdo implícito, en su catedral, de aquellos grandes maestros masones, arquitectos sin igual. Pero la masonería moderna se tendría que ir al siglo XVIII, al año 1771 para encontrar el vestigio documentado de la Logia Hispalense. Obviamente el fenómeno correligionario masónico hizo que muchas personalidades destacadas de la Sevilla de la época engrosara las filas de aquel movimiento discreto, que no secreto, en la ciudad que acaudaló todo aquel conocimiento masónico.

La Catedral y sus símbolos masónicos

Es un tema que me apasiona: los secretos contenidos en la catedral, en su fachada, que fueron motivo hasta de un libro escrito por mi persona. Así en la popular avenida de la Constitución encontramos que una de las puertas de nuestro sagrado templo esconde todo un mensaje, un mensaje entre lo masónico y lo alquímico, entre lo secreto y lo público, entre lo conocido y lo ignorado. En la puerta de San Miguel, justo sobre las esculturas del pórtico, Juan de Normandía dejó una marca que pasa desapercibida y que es sólo una más de las que podemos encontrar en la Catedral: una especie de 4.

Y no es la única pues los maestros canteros solían dejar firmadas sus obras con estas curiosas marcas que nos decían que el maestra cantero Juan de Normandía había estado presente en tan importante trabajo.

Reuniones masónicas en la calle Lirio

Hasta la casa donde residió Diego Martínez Barrio nos desplazamos en la calle Lirio número 9. ¿Saben quién fue este caballero? Estamos hablando de un masón insigne pero, lo más importante, presidente de la Segunda República de España.

En la calle Lirio número 9 encontramos que era, a la vez, la sede de la Gran Logia del Oriente Español y de la Gran Logia del Medio día. Además de esto –ya importante en sí– encontramos la imprenta Minerva.

La importancia que tiene la imprenta Minerva en la masonería es que era la imprenta del Gran Oriente Español, siendo el domicilio de Diego Martínez Barrio un templo del conocimiento y de la masonería en Sevilla.

Entre lo divino y lo humano en San Esteban

Si seguimos nuestro recorrido por Sevilla les propongo hacer parada en la calle Águilas, no para detenernos en un edificio que tendría mucho que contarnos como es la Casa de Pilatos sino en la siempre bella iglesia de San Esteban, allí nuevas marcas, nuevas muescas, nos recuerdan es paso de la masonería –arquitectónicamente hablando– por Sevilla.

En el retablo de esta iglesia encontramos un elemento vital en la simbología masónica: escuadras que es el símbolo de la rectitud de la rectitud y la firmeza ideológica. Pero no es el único elemento a descubrir pues si prestamos atención encontraremos otro elemento clave: la plomada, aquella que tiende un puente en lo profano y lo divino, entre lo humano y lo sagrado... Al encontrarlo en una iglesia tenemos otra lectura importante: todo ello viene dictado por Dios, es un símbolo moral, es pura ética. Todo ello sería común encontrarlo desde la Edad Media y el inicio de las grandes construcciones hasta el Barroco que, en Sevilla, se precia de mezclar con otros estilos tan espectaculares al observador.

Los grados de la abertura del compás es el simbolismo de la tradición masónica, de los grados del conocimiento donde 45º es el octavo, 60º el sexto y 90º el cuarto. Al llegar a 90º se llega a la abertura principal y es el indicativo que el hombre no puede traspasar ese limitar. El ángulo 90º hace una escuadra. El compás a 45º indica que la materia no está controlada, no está dominada, a 90º es el equilibrio entre las fuerzas.

La escuadra es el símbolo de la materia y combinado con el compás indica el poder de este sobre la materia.

Misterio en el Ateneo

En un edificio de Sevilla tenemos otro elemento que nos debe llamar la atención, debemos mirar con los ojos del curioso, no cómo un profano, no cómo aquel que desconoce este fragmento de nuestra Historia ignorada. En la calle Tetuán, en el edificio del antiguo Ateneo de la calle Tetuán dos elemento destacan sobremanera, son dos columnas izadas desde el Oriente. Es la esencia de la masonería, es la esencia del espíritu ateneísta.

Pero es en el escudo del antiguo Ateneo de Sevilla donde debemos mirar, en el dintel del Saber... Así, curiosamente, en la tradición helenística, en la Grecia Antigua, los ateneos eran lugares que se consagraban a la diosa Atenea –de ahí su nombre– que es figura destacada dentro de la tradición simbólica en la masonería. El escudo del Ateneo de Sevilla está formado por dos columnas y un Oriente, es decir, un sol naciente que nos indica la iluminación. No hay nada más masónico ni más simbólico. A mí, particularmente, me resulta bello e inspirador.

Luis Montoto... ¿O la calle Oriente?

La calle Luis Montoto guarda en su antiguo nombre –calle Oriente– la leyenda de ese vestigio masónico, su nombre vendría de una sociedad masónica enclavada en esta calle que se llamaba Gran Oriente Lusitano y que, por avatares de la época, en los inicios del siglo XX, vio como su nombre quedaba sumergido en el olvido público sólo quedando en el recuerdo esa referencia. Pero en esta misma calle masónica encontraríamos el Instituto de la Higiene o Clínica del doctor Seras. Su arquitectura nos dice que hay algo más que debemos mirar con esos mismos ojos curiosos. Si mira con atención notará que las aberturas que forman las ventanas están en grupos de tres, curiosamente si se establecen paralelismos geométricos podrá comprobar cómo hay estrellas de cinco puntas en la fachada.

La estrella de cinco puntas es una figura geométrica perfecta pues contiene en su interior un pentágono que uniendo sus puntas dará, como resultado, otra estrella de cinco puntas en cuyo interior hay otro pentágono y, así, en infinitas veces. Además la estrella de cinco puntas nos lleva a la tradición egipcia donde simbolizaría a los cuatro elementos básicos de la alquimia –agua, tierra, fuego y aire–, ello tendría su culmen uniéndose a la persona receptora de esos cuatro elementos que sería la misma persona y que, normalmente, no era otra cosa que el conocimiento. Igualmente la estrella de cinco puntas simboliza la parte divina que contiene el ser humano siendo también la parte, la representación simbólica, del humanismo y el renacimiento espiritual que, también, venía representado por la hoja de palma seca.

Quizás todo ello guarde relación con el doctor Seras, destacada figura durante la Segunda República, y un masón en Sevilla.

Secretos en La Buhaira

El edificio de Abengoa, entre la calle Luis Montoto –calle Oriente– y La Buhaira, también supone una nueva parada dentro de esas huellas masónicas en la arquitectura sevillana.

En su arquitectura encontramos una curiosa combinación de elementos tales como cuadrados y triángulos invertidos, pero si observa con atención notará que en la entrada tenemos dos columnas que recuerdan a las que forman el cenit de la simbología masónica.

Las claves masónicas

Si pasea por Sevilla esté atento a las señales, a las marcas, a los símbolos, en ellas se encuentran las pistas de conocimiento...

La masonería tiene una serie de símbolos entre los que destaca, por encima de todos, la escuadra y el compás, que son los más tradicionales y conocido.

Inicialmente eran y estaban relacionadas con las herramientas de la construcción de las catedrales por parte de los maestros masones en cuanto a maestros albañiles se refería y cuya influencia primordial se tuvo en una época muy especial: la Edad Media en Europa.

La simbología masónica habría que definirla brevemente, así tenemos:

1º.- La G en el medio de ambos símbolos representa la Gnosis o conocimiento superior, a ello se trabaja por medio del trabajo y el esfuerzo.

2º.- El Ara o sanctum, también llamada shekinah es un símbolo repetido en instituciones esotéricas tales como la masonería, el rosacrucismo o el martinismo.

Tiene un gran significado esotérico y cabalístico, representa el ser el centro y proyección de la presencia divina en todas direcciones.

3º.- El Águila Bicéfala que tiene una síntesis en el simbolismo masónico del grado 33. En ella encontramos el águila bicéfala representada de forma triunfante sobre las herramientas de construcción masónicas.

4º.- Hiram, se apoya en que leyenda de Hiram es tradicionalmente la de mayor simbolismo para los iniciados masones.

En el Hiram se funde el maestro con los paramentos correspondientes e, igualmente, con las herramientas simbólicas de la masonería. Es visible con el pavimento de mosaicos y ante las puertas del templo universal. También cargado de simbolismo espiritual y esotérico.

5º.- La Piedra Bruta y Piedra Cúbica, representa al simbolismo de la tarea del estudiante de conocerse a sí mismo, del trabajo, de hacerse a uno mismo. Es indicativo a lo anterior, el reflejo simbólico de la personalidad profana y el despertar de la conciencia.

6º.- El Pelicano representa simbólicamente a uno de los grados más hermosos de la Masonería.

El pelícano abre su pecho para dar de su cuerpo alimento a sus hijos, es el símbolo del amor y del principio avatar.

7º.- El Ojo del Gran Arquitecto, representa al Gran Arquitecto del Universo, con su acrónimo GADU, símbolo tradicional masónico cuyo contenido, interpretación y relevancia varían según la corriente masónica de que se trate.

El Gran Arquitecto del Universo es representado por GADU o Ser Supremo, su invocación en la práctica del rito es imprescindible.

En la vertiente adogmática, establecer la condición de la creencia en un Ser Supremo es el equivalente a limitar la libertad de conciencia de sus miembros; la invocación o la creencia en el GADU no son preceptivas.

El puente del Alamillo... ¿Masónico?

La influencia masónica no sólo se deja ver en la ideología o en la formación de logias, también, a lo largo de la Historia, ha quedado plasmada en la arquitectura y con ejemplos muy evidentes de ello. Albert Pike indica que levantar obeliscos representan el pene del dios egipcio Osiris, un dios que está muy presente en la simbología masónica, Sevilla no tiene obeliscos como tal aunque no hay quién falta, dentro de un ámbito masónico, que la forma del puente del Alamillo, representaría el particular y singular obelisco masónico de la ciudad.

Son las huellas de la masonería en Sevilla, unas huellas que, como hemos comprobado en este paseo, va más allá de la transcripción del conocimiento para plasmarlo sobre nuestros edificios quedando para siempre, o hasta que el ser humano quiera, en ellos. Son las huellas de la masonería en Sevilla, son las huellas de los masones en la ciudad, más allá del tiempo y de la vida.


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