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Misterios de la Navidad, eterna Navidad

18 dic 2016 / 09:15 h - Actualizado: 18 dic 2016 / 09:57 h.
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Cuando llegan las fechas navideñas son muchas las personas que se afanan en celebrar estas fiestas en compañía de sus seres queridos y familiares o amigos, fechas entrañables en las que se echa de menos la ausencia de aquellos que no están o que se han ido para siempre, fechas eternas en las que nos une un mismo sentimiento: el amor, potenciado por todo lo que significa la Navidad, amor a los que nos rodean, amor al prójimo.

Dentro de la Navidad hay una serie de misterios que convendría conocer y que seguramente le sorprenderán.

¿Nació Jesucristo el 25 de diciembre?

La fecha del 25 de diciembre es mágica, celebramos el nacimiento del Niño Jesús pero... ¿por qué celebramos el 25 de diciembre el nacimiento de Cristo? El día 25 de diciembre es una fecha adaptada. En tiempos de antiguas religiones predecesoras del cristianismo, en esa misma se celebraba el día del Sol Invicto o nacimiento del Sol, y al no poder eliminar esas fiestas paganas se reconvertían al uso cristiano. Esta fecha no se fijó hasta el siglo IV. En esta fecha también se celebraba el nacimiento del Dios viviente Mitra, que guarda paralelismos más que interesantes con el cristianismo y cuya doctrina adoptó el emperador Cómodo para su culto. Aparte de ello en esta fecha también se celebraban cultos a Apolo. Sería Honorio en el 440 d.C. quién impondría esa fecha devorando otras tradiciones coincidentes.

La fecha real del nacimiento de Jesús habría que ubicarla, posiblemente, entre los meses de mayo a julio, lo marca así los relatos y la climatología. Nunca hubiera sido en diciembre por la climatología adversa que no haría viable tener los rebaños pastando. Su nacimiento se debe ubicar en el –7 a.C. debido a las informaciones sobre la matanza de infantes de Herodes, hecho «históricamente acreditado». Por el contrario, la fecha del 6 de enero es el día de la Manifestación del Señor a partir del siglo II. Fue el propio Juan Pablo II, en 1983, quién dijo que «sólo son fechas simbólicas y nunca exactas», en referencia a las celebraciones navideñas.

El Papa Fabián (236-250) consideró sacrílego a los que trataban de datar la fecha del nacimiento de Jesús, que se dató posteriormente entre los días 6 y 10 de enero, la fecha del 25 queda marcada como opción a desbancar los numerosos cultos solares. El Papa Liberio entre el 354 y el 360 fija como inmutable la fecha del 24 al 25 de diciembre como en la que se produciría el nacimiento de Jesús. Como dato curioso también me permito apuntarle que Jesús probablemente no nació en Belén..., sino más bien entre Nazaret y Cafarnaún, aunque la tradición piadosa y la estrella nos indiquen que fue en la vieja ciudad eterna con su eterno y humilde portal.

¿Qué fue la misteriosa Estrella de Belén?

Es anormal que un objeto celeste (llámese estrella, cometa o meteorito) guíe durante días a unos reyes que procedían de Oriente. Por ello el motivo es muy debatido y la pregunta siempre flota... ¿Qué fue la estrella de Belén? La estrella de Belén no fue ni un OVNI ni un cometa. No hay datos que avalen lo primero pese a que por su extrañeza lo podríamos catalogar como tal, y tampoco hay datos astronómicos sobre ningún cometa o fenómenos análogo en la fecha del nacimiento de Jesús, posiblemente se trató de una conjunción Júpiter y Saturno en Piscis muy luminosa hacía el -7 a.C. El año que anteriormente referíamos como el del nacimiento real de Cristo, según la matanza de los inocentes.

¿Quienes fueron los Reyes Magos?

¿A quién no le emociona recordar la noche de los Reyes Magos? La impaciencia para ver los regalos, ir a coger caramelos al son de los alocados beduinos, las luces, el colorido de las carretas... Es la noche de la magia. La noche de los niños, pero los Reyes Magos no siempre fueron tres. Su número varió a lo largo de la Historia e incluso al rey Baltasar no se le convirtió en rey mago negro hasta el siglo VI para simbolizar las razas en la Tierra y por necesidades de la Iglesia de aquellos tiempos. Un rey negro que habitualmente era el que traía el carbón a los niños cuyo comportamiento había sido malo, y que con el tiempo se ha convertido en el rey mago que mejores y más regalos da a los niños.

Según los escritos atribuidos a San Mateo, los Reyes no eran Reyes sino Magos –incluso se les representaba originariamente con el gorro frigio de mago– y sus nombres no aparecieron hasta el siglo VI. Los Reyes Magos hasta el siglo IV fueron dos, cuatro, seis, doce e incluso sesenta. Incluso se les puso edad a cada uno se ellos: en el siglo XV, Pedtus de Natalibus fijó que Melchor tenía 60 años, Gaspar 40 y Baltasar 20 años –representando las edades del hombre–. La descripción física discrepaba de las narraciones que existían en la época. Los Reyes Magos hacen su primera aparición en representación pictórica en un mosaico en Apollinare Nuovo (Rávena), en el siglo VI, y su celebración en Europa no comienza hasta el siglo VII, aunque diferentes historiadores lo calculan también en torno al V ó VI d.C.

Es Tertuliano, en el siglo III, para evitar la mala fama de los magos persas, el que los transformó en reyes de Oriente con todo su boato de realeza y magnificencia, siendo a partir del siglo XIX cuando los Reyes Magos comienzan a traer juguetes a los niños y se populariza la Carta a los Reyes Mayos. Hay una bella simbología en los presentes que le llevan al Niño al portal. Todos significan algo y llevan implícita toda una carga socio-religiosa. Aquellos magos venidos del Oriente dejaron tres regalos valiosos: oro, incienso y mirra. A los profanos les parece la bella historia de la adoración y, sin embargo, tiene un significado oculto. El oro es el regalo que se le hace a un rey, el incienso es el regalo a un dios y la mirra es el regalo que se le hace a un hombre... Aunados todos en la figura de Jesús.

¿Quién puso el primer portal de Belén?

Representar el portal de Belén no siempre se hizo en los hogares del mundo. La tradición tiene apenas unos siglos. La primera persona que recreó el nacimiento de Cristo en un pequeño nacimiento o portal de Belén fue San Francisco Javier. En el año 1225 montó aquel el primer portal de Belén improvisando según los datos que le llegaron. El verdadero portal no fue un establo y si posiblemente una cueva o gruta, alejándose pues de nuestra actual representación piadosa. La escena del buey y el asno se debe a una mala traducción mezclado con un texto de Habacuc. El Belén lo introdujo en España Carlos III en el siglo XVIII, tradición importada desde Nápoles.

Papá Noel, el «hacedor» de regalos

Es el señor de rojo y blanco, antes verde y blanco (para sevillistas y béticos) que suele colarse por chimeneas y ventanas para dejar un presente. Papá Noel, o Santa Klaus, es una referencia al obispo San Nicolás, personaje piadoso que repartía comida entre los necesitados. Su transformación en Papa Noel se debe a que este último es un personaje real deformado con los años. Tiene mayor tradición en países nórdicos y estaba acompañado por un singular duendecillo llamado Pedro el negro. Decían portar una lista con los niños que habían sido buenos o malos a los que compensar o no con golosinas. En cualquier caso su figura es realzada en el siglo XIX por Clement Clark Moore, quién en unos relatos lo ubica con renos, regalos, chimeneas, trineo y un reno llamado Rudolf. Thomas Nats lo americaniza y Coca-Cola le da su apariencia actual en 1931. Su origen festivalero hay que buscarlo en la Nueva Ámsterdam de época, hoy día Nueva York. De allá regresa a Europa transformado, como si de Halloween se tratara.

El Árbol de Navidad... de la Vida

¿Tiene puesto ya el árbol de Navidad en casa? ¿Sabe de dónde viene la tradición? La colocación del árbol adornado como ornamento conmemorativo de las fechas navideñas, o árbol de Navidad, es una tradición que procede de pueblos del Norte que no adoraban imágenes. Se le llama el Árbol de la vida, de la Luz o del Edén, y cada rama era engalanada con una luz símbolo de la Vida y que posteriormente, diferentes pueblos, lo simbolizan como el Redentor, tales como Alcasia, pueblos germanos y escandinavos. Fueron el príncipe Alberto y la reina Victoria I de Inglaterra quienes lo introducen en el Reino Unido y de allí los emigrantes a los Estados Unidos alrededor de 1845.

La estrella que corona el árbol, en su forma de cinco puntas, es emblema contra el mal y trae la felicidad a la casa.

Tradiciones navideñas

Las fechas de la Navidad nos hacen navegar por diferentes curiosidades que a lo largo de los tiempos han ido surgiendo teniendo como argumento a la propia Navidad. Así nos sorprenderemos al saber que la Lotería de Navidad surgió como una idea para financiar la Guerra de la Independencia en España, dada la imperiosa necesidad de fondos para poder llevar ingresos a las arcas del estado y el paupérrimo estado financiero del país en aquella época.

Un popular dulce del que todos hemos disfrutado tiene un carácter también simbólico. El roscón de Reyes simboliza la corona de los reyes y a quién le toca el regalo se convierte en Rey Mago por un día. Era llamado como Rosco del Haba, por el contrario al que le toca esta legumbre debe abonar el valor del dulce como símbolo de generosidad y redención. Es una tradición que data de la Edad Media.

No pueden faltar en estas fiestas los típicos villancicos. Si bien antes debemos saber que los villancicos eran parte de canciones amorosas y cortesanas del siglo XV-XVI, que en siglos posteriores lo convirtieron en canciones populares. Proceden de poemas acalorados improvisados para la época al que posteriormente se le acompañó de música y letras más blandas más de acorde con la época y la conmemoración que se celebraba.

Si el plato estrella de estas fiestas en casa es el pavo y no sabe el origen de éste como cena navideña se lo explico: El pavo de Navidad se sirvió por primera vez a Enrique VIII en Inglaterra, la tradición se impuso al exportarla el mecenazgo de los Austrias en el siglo XVIII.

Igualmente si bebe cava o champagne debe saber que su origen es muy incierto. Parece claro que no lo inventaron los franceses y mucho menos Dom Perignon. Su patria chica habría que buscarla en zonas de la Cataluña más vinatera y al fermentado accidental de la uva en uno de los viejos monasterios donde tan buenos caldos de hicieron. Si como otros muchos habitantes de este planeta azul nuestro conmemora estas fechas con la luz de las velas conocerá a continuación su significado: es la representación de un elemento propiciatorio capaz de purificar, iluminar y dar ilusiones y esperanzas. ¿Por qué nos besamos cuando estamos bajo el muérdago? Pues la razón simbólica nos dice que el muérdago está considerado como un elemento de suerte y felicidad de la antigüedad. Besarnos bajo él es estar bajo su protección y buen augurio.

Para finalizar este recorrido, breve pero intenso, por lo más simbólico de nuestras tradiciones sólo nos resta decir que todas ellas conforman la más bella de las fiestas que celebramos al año, donde se aúnan tradición y familia, en unos tiempos –los que corren– tan faltos de valores y tan deshumanizado. Entre sonrisas e ilusiones de niños ante un regalo, el sabor de la amistad, la nostalgia a los que no están, o la carga sentimental de estas fiestas, celebraremos –un año más– la Navidad, época de nacimiento e ilusión, época de esperanza y crecimiento interior, época de solidaridad, amistad, perdón y bien para los pobladores de un planeta que hoy más que nunca necesitan de esa misma Fe y de esa misma Esperanza.

Tal vez si todos tuviéramos un poco más la mirada tierna e inocente de ese niño que contempla un portal de Belén, a este mundo nuestro le volverían a brotar los tallos de la Esperanza en el propio ser humano. En estas fechas permítame felicitarle por estas fiestas y aportar este granito de arena para que conozca mucho mejor estas entrañables celebraciones.


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