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072, chapuzas a discreción

Espectacular. Media docena de periodistas y cámaras citados en la calle Águila Perdicera (pasada la rotonda donde los confines de Hytasa se difuminan en el horizonte) para dar fe de otro gran invento municipal: el bautizado ya popularmente como telechapú, o arreglo urgente de desperfectos callejeros a petición vecinal y en un máximo de tres días.

el 15 sep 2009 / 16:08 h.

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Espectacular. Media docena de periodistas y cámaras citados en la calle Águila Perdicera (pasada la rotonda donde los confines de Hytasa se difuminan en el horizonte) para dar fe de otro gran invento municipal: el bautizado ya popularmente como telechapú, o arreglo urgente de desperfectos callejeros a petición vecinal y en un máximo de tres días. A la vista de tanta prensa se diría que la tarea había sido encomendada a Barack Obama. Pero no, la noticia era aún más gorda: un posible cumplimiento de plazo por parte del Ayuntamiento. Y en éstas que llega la furgoneta roja, nueva y flamante. Se baja el diligente operario Dani Peramato, con su mono igual de nuevo, rojo y flamante. Se acerca a una farola entre los flashes y los micros. Le ajusta la portezuela que tenía abierta, saca una llavecita, la mete en la cerradura y la cierra. Total: cinco segundos. Y agarra la blackberry mediante la que se comunica con la central: incidencia resuelta. Siete minutos después, Dani había reparado una papelera caída en la calle Tarragona. Y a por otra, que lo estamos dando, lo estamos regalando: 495 de estas chapucillas que tanto agradecen los vecinos han sido realizadas ya en los tres días de vida que tiene este servicio.

Para esta novedad se están empleando diez coches, dos motos y a catorce empleados. El nombre es 072, Respuesta Urbana. Que nadie vaya a llamar a ese número, porque no es un teléfono. 072 es, como se ha dicho, la cantidad máxima de horas en que se comprometen a arreglar el desperfecto denunciado. Otro de los desafíos autoimpuestos por la municipalidad es que prometen avisar de inmediato al ciudadano que dio parte, una vez subsanado el estropicio del que se quejaba. O no. Hay pruebas de que no siempre es así, según pudo comprobar ayer tarde este periódico, desde el cual se había comunicado el lunes la existencia de un tremendo socavón en la acera de Cardenal Lluch esquina con Eduardo Dato para el que 72 horas después no se conocía ni reparación ni explicación al ciudadano.

Tras una llamada al servicio en busca de un porqué, la amabilísima respuesta fue que esa hondonada no se podía corregir en tres días, que el miércoles se había dado aviso a Programación para que se subsanase "lo antes posible" y que no habían llamado al interesado no fuese a ser que dicho vecino no estuviese localizable en ese momento, porque "por la mañana la gente suele estar trabajando". Y eso que era un móvil. Vamos, que llamar por llamar, no llaman. Tiene uno que estar disponible; y ellos, adivinarlo.

Por cierto, hablando de comunicaciones fallidas o no e independientemente de la cuenta que a uno le echen: hay cuatro formas de comunicarle la existencia de un desperfecto al 072: por teléfono, por mensaje de móvil, por correo electrónico o rellenando un formulario disponible en la web del servicio. Es un cuestionario muy curioso y prolijo. Lo primero que le piden a uno es que escriba el código. Así, sin más pistas. El DaVinci, mismo. Luego se puede elegir cuál es el problema de entre una larga lista. Tan larga que contempla hasta cinco tipos de graffitis: Graffiti, Graffitis, Graffitis, Gran Graffiti y Graffitis.

Lleva dos cigarros completar el formulario. Lo que tardan Peramato y los demás en poner bien las chapitas de un barrio entero. Por lo visto, mal no lo cobran. "No nos podemos quejar", decía ayer, efectivamente sin quejarse. Los sevillanos tampoco pueden hacerlo: era lo que llevaban exigiendo desde hace años. Qué daño ha hecho McGyver.

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