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1-9: si hay un remedio, que se busque

Como de costumbre, los acontecimientos galopan a velocidad de vértigo en y sobre el Betis. Un equipo que hace un mes parecía destinado al ascenso se desploma de modo insólito: cuatro estrepitosas derrotas consecutivas con favor-contra de 1-9, incluso con penalti clave fallado.

el 12 feb 2011 / 22:25 h.

Achille Emana se lamenta tras una ocasión fallada.

En momentos como éste, sólo vale lo que Rogelio Sosa Ramírez dice que le decía Andrés Bosch: "Pararse en mitad del campo, cerrar los ojos, pensar y plantearse qué está pasando aquí y qué remedio se le puede dar". Al margen, otra obviedad: ni los equipos son tan buenos cuando parecen buenísimos, ni son tan malos cuando parecen malísimos. Probablemente, y sumándolo todo, el Betis no había hecho un juego para ir volando en una temporada de récords.

Pero tampoco es muy explicable cómo puede perder cuatro partidos seguidos, recibiendo una media de más de dos goles... y marcando un tanto en este 'via crucis'.

Agregando Huesca y Alcorcón, el Betis suma cuatro puntos sobre 18 posibles. Esto no es lógico, con Emana o sin él, con el físico mejor o peor, cobrando más o menos (algo se cobrará, ¿no?). Y la oportunidad de que todos cobren a tope pasa indiscutiblemente por el ascenso.

Tras la confianza se ha ido la fortuna. Emana, que antes era un león invencible, ahora falla un penalti vital. Para acabarlo de arreglar, Goitia se queda sin reacción en una jugada de rebote, el tiro de Mantecón, y el 0-2 balea al Betis en un momento decisivo. Pero el fútbol de hoy tiene sus reglas... y los grupos de hoy son como son. El aventurerismo está penado.

La gente tiene sus límites, y la plantilla del Betis ha aguantado lo suyo. Con las primeras grietas en la armadura, ésta se deshizo como un castillo de naipes: el rey se quedó desnudo. A Mel se le puede atacar por cualquier cosa; primero, porque pierde... pero los fanáticos de siempre no podrán negar que en los mejores días, el técnico ya aludía a lo difícil que era (es) mantener al equipo en una burbuja ante los problemas extradeportivos que se vivían (viven) un día sí y otro también.

En estas condiciones, quizá sólo el ascenso pueda salvar la misma existencia del Betis como entidad. ¿Será posible ascender? ¿Cómo? Los que movieron (mueven) todo este vodevil, ya pueden ir buscando respuestas, como Bosch le decía a Rogelio...

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