Cultura

2.000 visitantes dan el primer 'sí, quiero' al joven Murillo en el Bellas Artes

El Museo de Bellas Artes amaneció con 40 ansiosos por asistir al estreno de la muestra El joven Murillo. Unas horas después, la cola serpenteaba el contorno de la pinacoteca. Y hoy, más si la lluvia no lo impide. 

el 20 feb 2010 / 20:04 h.

Después de tantos días de agua y frío, el sol salía por fin ayer en Sevilla para acompañar al Museo de Bellas Artes en la apertura al público de la que probablemente sea la exposición del año: El joven Murillo. De momento, ayer sumó sus primeros 2.000 visitantes.

A las 9 de la mañana comenzaba la entrada. A pesar de ser sábado, en lugar de descansar de la semana y olvidarse de madrugones, 40 forofos del arte ya se agolpaban a la entrada con prisa por disfrutar de esta muestra sobre la juventud y primera madurez del genial pintor hispalense. Y lo consiguieron.

Aquellos primeros 40 visitantes pasaron a ser, un par de horas después, alrededor de 200 personas en una cola que, aunque viniendo del éxito de la pasada exposición Colección Casa de Alba pudiera parecer escasa, conllevaba una espera de entre 30 y 40 minutos.

Todo por contemplar una serie de lienzos y, además, aprender algo nuevo sobre uno de los referentes culturales de la ciudad. Así, tras guardar la fila de entrada, dentro del museo casi todos se resignaban a esperar otra cola más para hacer la visita con audioguía.

El público no era exactamente el que se encuentra en cualquier galería artística, ya que la repercusión mediática y la llamativa figura de Murillo han conseguido congregar a personas cuyos fines de semana no suelen discurrir entre cuadros.

"Lo hemos visto en la televisión y escuchado por la radio; nos gustan mucho este tipo de iniciativas culturales y ya nos dio pena perdernos la de la duquesa, por eso a ésta hemos venido ya el primer día", asegura José Luis, uno de los visitantes.

A la par, su mujer apunta que "así entretenemos al niño, aunque siendo tan pequeños ya se sabe que son incapaces de estar calmados mucho tiempo". Mientras, el chiquillo no para de corretear de un lado a otro.

Precisamente, ésta fue una de las imágenes más repetidas ayer por la mañana en la dos salas que congregan en el Bellas Artes las pinturas de El joven Murillo.

Niños llorando, corriendo, riéndose y gritando, pero también aprendiendo y prestando atención a las imágenes que tenían ante sus ojos. El hijo de Margarita, una mujer polaca afincada desde hace años en Sevilla, es mayor que el de José Luis, pero ya muestra un interés reflexivo mientras se para a observar cada lienzo.

"Siempre buscamos algo para los fines de semana y pensamos que ésta es una muestra espectacular: poder ver reunidas a tantas obras de Murillo...", comenta la madre, de 43 años de edad.

Aunque pusieron la nota de color, no sólo había familias con niños pequeños ayer entre los visitantes. Una pareja de hermanos, Manuel y Eli Ruiz, explica que estaba "deseando verla" y por eso fueron el primer día.

Curiosa, pero bastante atinada, fue la presencia de un sacerdote, Adolfo Ariza. Aunque esta exposición quiere romper con el estereotipo de que Murillo sólo pinta de temas religiosos, éstas son las que más emocionan a este cura: "Es un autor que, a través de los rasgos de su arte, es capaz de expresar la presencia de Dios".

Por contra, un jubilado de 64 años, Julián Oñate, asegura que lo que más le ha gustado es "la pintura de tipo social, la comprometida" con los más necesitados.
Y para hoy, los trabajadores del Bellas Artes esperan que se supere la cifra de 2.000 visitantes. Si la lluvia no lo estropea, "el domingo será el día grande".


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