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Deportes

2011, el año del ascenso y el concurso

El Betis cierra 2011 con cientos de recuerdos en el curriculum. Fue el año del regreso a Primera, el de la entrada a concurso de acreedores y el de la consolidación del actual consejo. 

el 25 dic 2011 / 20:23 h.

Gordillo y Mel se felicitan tras el ascenso a Primera.

Faltan días para que 2011 desaparezca de los almanaques y el calendario de 2012 ocupe el hueco en las cocinas de toda España. Con el cambio de año se marcha uno que quedará para siempre en la memoria y la historia del Real Betis Balompié.

No cabe otra consideración para el año en que el club verdiblanco buscó, encontró y disfrutó de su undécimo ascenso. El Betis empezó 2011 en Segunda y comenzará 2012 en Primera, así que cualquier otro hito no admite comparación ninguna con un éxito deportivo que además repercute de manera decisiva en el devenir económico de una entidad que cumplió 104 años de vida inmersa en concurso de acreedores y con una deuda que roza los 100 millones de euros.

Sólo en el bienio que permaneció en la división de plata acumuló la sociedad anónima deportiva la friolera de 75 millones de déficit, de ahí la incalculable trascendencia del logro futbolístico a todos los efectos, aunque alguna cifra sí se puede concretar, por ejemplo los 27 millones que debería cobrar el Betis por derechos televisivos gracias a su estancia en la máxima categoría.

El Betis estrenó 2011 con una magnífica noticia: el 6 de enero, día de Reyes, el equipo de Pepe Mel remontó una eliminatoria copera que parecía imposible ante el Getafe (0-1 en la ida) y se clasificó para los cuartos de final, en los que le esperaba el Barcelona. Aquella gran alegría, sin embargo, estuvo a punto de traer consigo una gran infelicidad.

El esfuerzo en la competición del KO casi dejó así, KO, al Betis de la Liga, que a partir de finales de enero empezó a perder y perder partidos, hasta cinco consecutivos. Aquella racha, finiquitada el 27 de febrero con un triunfo sobre el Albacete (2-0), estuvo a punto de costar el ascenso al equipo y el trabajo al entrenador.

Casualmente, el principio de esa horrible serie que casi chafa la temporada completa coincidió en el tiempo con la entrada del Betis en concurso de acreedores. La solicitud había sido presentada por la directiva que encabezaba Luis Oliver y presidía Jaime Rodríguez Sacristán y no fue suspendida por el consejo que accedió al poder el 13 de diciembre de 2010, consciente como eran José Antonio Bosch y compañía de que la dramática situación de la economía verdiblanca no admitía otra salida.

Aquel 17 de enero, el juez Eduardo Gómez nombró además a dos de los tres administradores que desde entonces supervisan todas las operaciones del club mientras van dando forma al convenio de acreedores: Antonio Jesús González, el hombre que presidió la asamblea del 13-D, y el economista Francisco Tato; luego se les unió Gerardo Narbona, designado por la acreedora Trablisa.

El 9 de junio, los tres administradores protagonizaron su primera comparecencia pública. Entonces cifraron la deuda concursal en 84,2 millones de euros a 14 de enero y hablaron de un plan de viabilidad a diez años vista, acortable si el equipo milita en Primera. También aclararon que ni mucho menos se planteaban la liquidación del Betis, aunque difundieron una advertencia inevitable: si el convenio de acreedores, que comenzará a negociarse a principios de 2012, se incumple en cualquier mínimo detalle, todos los caminos conducirán a la desaparición de la entidad. La SAD tiene 234 acreedores, Hacienda el principal.

Entrelazadas como han estado durante todo el año las noticias futboleras y mercantiles, la rueda de prensa de los tres concursales se produjo cuando los béticos apenas habían superado la resaca de los festejos por el gran acontecimiento del año, el ascenso.

Ocurrió el 15 de mayo, en el AVE, horas después de perder en el campo del Nástic por 3-1. Horas más tarde, miles y miles de aficionados lo celebraron con la plantilla desde Santa Justa a Heliópolis.

Aquel equipo que ascendió y se proclamó campeón de Segunda es la base del que ahora se mueve con cierta comodidad por la tabla tras un principio arrollador que le permitieron ser líder de Primera y una crisis brutal (un punto en diez jornadas) que casi lo manda a la zona de descenso.

La principal baja respecto al anterior ejercicio fue Emana y los fichajes más notables, Santa Cruz (Manchester City) y Matilla (Villarreal). El club, con la lógica vigilancia de los administradores concursales, sólo se gastó 1,9 millones en nueve refuerzos y por el contrario ingresó 4,5, todos por la venta del camerunés al Al Hilal.

2012: lo que se avecina...

Si 2011 fue un año importante, 2012 lo será más todavía. Además del quehacer puramente futbolístico y la permanencia en Primera, el consejo de administración mantiene un objetivo prioritario, fundamental para la supervivencia de la entidad: firmar el convenio con los acreedores. Sólo así podrá salir del concurso, establecer un plan de viabilidad a medio o largo plazo y empezar a pensar en un futuro con las cuentas saneadas. Eso si no se cumple la profecía maya y no se acaba el mundo, claro...

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