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2012, un año de tres meses

Las autonómicas de finales de marzo condensarán los retos del año en un trimestre, del que saldrá un nuevo Gobierno para encarar el paro y la crisis.

el 02 ene 2012 / 21:15 h.

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José Antonio Gri´ñan (PSOE) y Javier Arenas (PP) rivalizan por primera vez en unas elecciones autonómicas. Efe

Desde la perspectiva del que gobierna, Andalucía afronta un año de retos que durará tres meses, hasta las elecciones autonómicas de finales de marzo. En este periodo se condensarán las prioridades del Gobierno socialista (en funciones desde febrero), y una vez que se haya disuelto el Parlamento, será inevitable que los desafíos de la región adquieran un profundo carácter electoralista.

Para los andaluces, ésta será la tercera cita con las urnas en 10 meses, así que los partidos tienen poco margen para la estrategia política y además queda poco o ningún margen en el presupuesto para sorprender con propuestas estrella de última hora. Andalucía y el partido que la gobierne a partir del segundo trimestre no se enfrentarán este año a un reto mayor que la lucha contra el desempleo (1,2 millones de parados) y la difícil recuperación económica. Eso probablemente convierta la campaña en un debate de discursos, más que de programas. Los partidos, sobre todo el PSOE que arrastra el peso de 30 años de gobierno y la responsabilidad de haber gestionado la crisis, tendrán que luchar para que los ciudadanos identifiquen su discurso y sean capaces de diferenciar la respuesta a la crisis que proponen los socialistas de la que esgrime el PP, IU o UPyD.

Los expertos economistas ya han explicado que entre los recortes del Gobierno de Zapatero y los que acaba de anunciar Mariano Rajoy hay más continuidad que ruptura. Pero escuchando el balance del año que hizo el presidente andaluz, José Antonio Griñán, hace unos días, parece que el mensaje de los socialistas andaluces para distinguirse de los populares será sencillo: mientras el PP centra su mensaje en la consolidación fiscal y las medidas de ahorro, el PSOE dirá que eso no es suficiente, y que es necesario inyectar dinero público y aprobar medidas de estímulo para reactivar la economía. Eso es lo que representa el último Presupuesto andaluz que aprobaron en solitario los socialistas: una perspectiva de recuperación que justifica el primer aumento del gasto público en años, frente a la congelación que aplican la mayoría de regiones de la UE.

La cita electoral de marzo obliga a analizar los retos de 2012 en dos tramos: los tres primeros meses de confrontación en los que el PSOE-A ya ha empezado a pivotar su modelo contra el de Rajoy; y los nueve meses restantes, cuando el nuevo Ejecutivo autonómico, sea del color que sea, tendrá que aliarse por fuerza con el Estado para salir de la crisis.

La primera fase ya ha empezado. Empezó el viernes pasado, cuando el Gobierno amagó con eliminar la financiación prevista en el Estatuto andaluz. Aunque rectificó de inmediato, la Junta ya está en estado de alerta y avisa de que el PP prepara la "poda del Estatuto de Andalucía" para después de las autonómicas. Zapatero dejó por pagar 1.504 millones para compensar el déficit de inversiones estatales en la región en 2008 y 2009, una deuda estatutaria para Rajoy estratégicamente puesta ahí por los socialistas.

En 2012, el PSOE-A volverá a explotar el sentimiento de desagravio del Gobierno popular con los andaluces, y para ello recupera dos símbolos que funcionaron en el pasado: el Estatuto y el Guadalquivir. Andalucía intentará recuperar este año las competencias sobre el río que perdió con la sentencia del Tribunal Constitucional. Y los socialistas ya alertan de que el PP podría "impedir" en el Congreso la iniciativa para la delegación de competencias a la comunidad sobre el río que fue aprobada en el Parlamento por unanimidad. A pesar de todo, Griñán se esforzará en recordar que "no reclamará nada que no le haya pedido a Zapatero" y, como ejemplo, hay tres litigios en vía judicial que enfrentan a la Junta con el Estado, relacionados con la financiación autonómica y con el anticipo a cuenta de los fondos de convergencia en 2011. En ambos casos hubo discrepancias respecto al dinero estatal que correspondía a Andalucía.

Clave interna. La herida del déficit público, a escala nacional y europea, es tan profunda que las medidas que se adoptarán en 2012 no parece que sean coyunturales. Están cambiando la estructura del modelo económico, y por extensión del modelo social que han conocido las últimas tres generaciones. Y dada la especial urgencia de los mercados financieros, no lo están haciendo corredores de fondo, sino sprinters. La prueba es el bloque de reformas aprobadas en el primer Consejo de Ministros de Rajoy: un ahorro de 30.000 millones, la subida del IRPF, del impuesto de capital y vivienda, la congelación del salario mínimo, el sueldo de los funcionarios, el empleo público y el índice de referencia para el cálculo de becas, la parálisis de la Ley de Dependencia... Antes de conocer esto, los retos de Andalucía para 2012 podían ser otros, pero ahora la hoja de ruta para las autonómicas está escrita.

Todo se resume a posicionarse a favor o en contra de la estrategia de Rajoy. Griñán y el líder del PP-A, Javier Arenas, se juegan mucho más que el Gobierno andaluz. Se juegan la gobernabilidad de sus partidos, porque el que pierda, difícilmente podrá continuar al frente. La situación interna de los socialistas es mucho más frágil.

Ya han cosechado derrotas en las municipales, autonómicas y generales, y están desposeídos de prácticamente todo el poder institucional que ostentaban. El resultado de las andaluzas influirá en el liderazgo del PSOE a nivel federal. Los socialistas elegirán a su nuevo secretario general en un congreso en Sevilla apenas un mes antes de las autonómicas. Si Andalucía se sostiene como único feudo socialista en medio de la marea azul del PP, quizá apuntale el reciente liderazgo del nuevo secretario general del PSOE. Pero si pierde, la unidad interna del partido podría saltar por los aires, saldrían a la luz las voces críticas de quienes creen que éste será un congreso en falso para salvar las andaluzas y se reabriría la lucha por el poder orgánico en San Vicente y Ferraz.

Sea como sea, las únicas opciones que barajan los partidos para el resultado electoral son: mayoría absoluta del PP o mayoría relativa. Lo que haga el nuevo Gobierno andaluz una semana después es imprevisible. Aunque hay un hecho que sirve de referencia: todos los que han ganado las elecciones municipales, autonómicas y generales del último año aplicaron durísimos recortes en cuanto alcanzaron el poder.

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