Cultura

25 años sin Richard Burton

Lo tenía todo: belleza, talento, fama y a la mujer más bella del mundo, pero Richard Burton, protagonista de Equus o La noche de la iguana, trufó su vida de excesos, tormentos, alcohol y frustración hasta completar un mito de cuya desaparición se acaban de cumplir 25 años.

el 16 sep 2009 / 06:46 h.

Lo tenía todo: belleza, talento, fama y a la mujer más bella del mundo, pero Richard Burton, protagonista de Equus o La noche de la iguana, trufó su vida de excesos, tormentos, alcohol y frustración hasta completar un mito de cuya desaparición se acaban de cumplir 25 años.

Un derrame cerebral cerró el 5 de agosto de 1984 en Suiza la vida de Richard Jenkins, más conocido como Richard Burton, un actor sobrepasado por su visceralidad: la que canalizaba para sus mejores creaciones en la pantalla y en la escena, pero también la que dominó su vida hasta convertirlo en carnaza para la crónica social.

Burton luchó toda su vida con el desprecio hacia su vocación: "Es bastante ridículo para una persona de 45 o 50 años tener que aprenderse palabras escritas por otra gente, la mayoría de ellas malas, con tal de ganar unos dólares", diría.

Sin embargo, nunca pudo dejar de hacer lo que mejor sabía. Ofrecer interpretaciones memorables en puñado de grandes películas, hasta el punto de optar siete veces al Oscar, premio que nunca ganó.

Nacido en Gales en 1925, pertenecía a la elite absoluta de la interpretación británica, compartiendo honores con Peter O'Toole, Laurence Olivier y John Gielgud. Fue nombrado "el mejor Hamlet de su generación" y deslumbró en el teatro recorriendo todo el repertorio shakespeariano con su apabullante control vocal, que le hizo válido para musicales como Camelot.

Como tantos actores de su nacionalidad, las tablas fueron su pasión y el cine de Hollywood (adonde se trasladó en 1952) su pasaporte a la posteridad. Desde sus primeras apariciones destacables en la gran pantalla en Mi prima Raquel o La túnica sagrada, a su interpretación crepuscular en la adaptación cinematográfica de 1984, Burton dio vida y genio a personajes como Wagner, Churchill, Enrique VIII o Alejandro Magno.

"Lo malo es que todo el mundo quiere que interprete reyes... siempre estoy llevando vestidos largos, Odio todo eso", protestaba. Otras películas como Equus, El espía que surgió del frío o La noche de la iguana demostraron que sus posibilidades iban mucho más allá.

Pese a su talento, su vida acabó fagocitada por sus dos matrimonios con Elizabeth Taylor (1964 y 1975), a la que conoció en Cleopatra (1963), la mujer a la que amó y odió.

"Podría huir de ella mil años y seguiría siendo mi pequeña", diría de su relación con Taylor, con la que protagonizó Castillos en la arena o ¿Quién teme a Virginia Woolf?

Con los años, unos kilos de más y mucho alcohol en sangre, llegó a decir a un periodista: "Puedes ser todo lo despiadado que quieras conmigo. Sólo me harás justicia".

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